Juventud y redes sociales: el escenario político en la era digital
Las redes sociales constituyen una de las herramientas más importantes para la comunicación. Su efectividad, accesibilidad, bajo costo y capacidad para facilitar conversaciones en tiempo real las posicionan no solo como medios fundamentales de comunicación, sino también como instrumentos que influyen en la toma de decisiones políticas, económicas, sociales y educativas a nivel global (Andrade, 2021).
El papel de los jóvenes en la política ha cambiado radicalmente gracias a la digitalización. Anteriormente, la participación juvenil se canalizaba principalmente a través de partidos, sindicatos o movimientos estudiantiles; hoy, basta un dispositivo móvil con acceso a internet para generar discusiones, convocar movilizaciones o visibilizar problemáticas sociales. En este sentido, las redes sociales se han convertido en espacios de deliberación política donde los jóvenes adquieren voz y presencia, incluso frente a instituciones y actores de poder establecidos.
La evolución de estas plataformas explica en parte este fenómeno. Facebook, inicialmente concebido para la socialización entre estudiantes, abrió la puerta a la comunicación masiva; Twitter (hoy X) consolidó el poder de la inmediatez, permitiendo que un hashtag viralizara causas y movimientos; Instagram y TikTok transformaron la política en imágenes y videos cortos, adaptados a la lógica del consumo rápido de contenidos. Este tránsito refleja no solo un cambio tecnológico, sino una reconfiguración cultural en la manera de concebir la política: menos jerárquica, más horizontal y basada en la interacción.
La relación entre jóvenes, redes sociales y política también plantea desafíos. La facilidad de acceso a la información ha estado acompañada de un incremento en la circulación de noticias falsas, discursos de odio y estrategias de manipulación digital. La falta de regulación efectiva y la vulnerabilidad de los usuarios, en particular los jóvenes, facilitan que intereses políticos o económicos utilicen las plataformas para manipular la opinión pública. Esto exige una alfabetización digital crítica que permita a las nuevas generaciones distinguir entre información veraz y desinformación, así como comprender las implicaciones éticas y políticas de sus interacciones en línea. En consecuencia, el desafío actual no es solo aprovechar el potencial de las redes sociales, sino también garantizar un uso crítico y responsable que permita consolidar una ciudadanía digital consciente y comprometida.
En el PRI tenemos presente la importancia de las redes sociales como arena de discusión pública. En ese sentido, impulsamos el Movimiento PRI.MX, un organismo especializado del partido cuyos objetivos son generar participación social, debate de ideas e interacción permanente en redes sociales.
Si bien es un espacio impulsado por jóvenes, permea a la sociedad en general; es decir, no importa la edad de los participantes, Movimiento PRI.MX permite la inclusión de todos en un debate abierto, informado y respetuoso a través de las redes sociales. El pasado 20 de septiembre se llevó a cabo la toma de protesta de la nueva dirigencia del Movimiento PRI.MX en el Estado de México, encabezada por Xóchitl Salazar, quien tendrá la encomienda de promover el activismo digital mediante la participación activa de los jóvenes.
Asimismo, el 26 de septiembre, el PRI del Estado de México llevó a cabo la ceremonia de inauguración del Laboratorio Político de Negociación Hostil "Los 500" en el Senado de la República. El evento fue encabezado por el dirigente nacional del partido, Alejandro Moreno Cárdenas. La iniciativa busca formar a una nueva generación de líderes con visión estratégica, disciplina y habilidades de negociación. El programa combina formación teórica en áreas como la filosofía y la psicología con técnicas prácticas de persuasión y liderazgo. También incluye módulos sobre estrategia electoral y comunicación digital, estos últimos con herramientas de inteligencia artificial.
Con estas acciones, el PRI demuestra que es un partido a la altura de las exigencias de la era digital. Además del trabajo en el territorio físico, nos situamos a la vanguardia en la participación política en las redes sociales. Estamos seguros de que el impulso que damos al activismo de los jóvenes, en todas sus modalidades, dará como resultado una generación de ciudadanos cada vez mejor informados y capacitados para la deliberación en el espacio público. La innovación y la autenticidad son las mejores herramientas contra la manipulación y las noticias falsas.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de consulta
Andrade, Lucy (2021) “Jóvenes y redes sociales: Entre la democratización del conocimiento y la inequidad digital”, Comunicar, No.21, file:///C:/Users/Usuario/OneDrive/Documentos/COLABORACIONES%20CULTURA%20DEMOCRATICA/Dialnet-JovenesYRedesSociales-8061001.pdf
Papacharissi, Z. (2010). A Private Sphere: Democracy in a Digital Age. Cambridge: Polity Press. https://books.google.com.mx/books/about/A_Private_Sphere.
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Día Internacional de las Lenguas de Señas
El Día Internacional de las Lenguas de Señas se celebra el 23 de septiembre de cada año, de acuerdo con lo dispuesto en la Resolución A/RES/72/161 de la Asamblea General de las Naciones Unidas emitida el 19 de diciembre de 2017 (ONU, 2017). Esta conmemoración tiene como objetivo promover la inclusión social y la plena realización de los derechos humanos de las personas con discapacidad auditiva usuarias de la lengua de señas.
Al conmemorar el Día Internacional de las Lenguas de Señas, abrimos los ojos, las manos y el corazón para reconocer que la democracia no se construye solo con votos; sino con inclusión, con acceso, con respeto a la diversidad y con la voluntad firme de no dejar a nadie atrás.
En nuestro país, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) es más que un medio de comunicación: es un pilar de identidad, cultura y acción política de toda una comunidad que históricamente ha sido marginada, silenciada y muchas veces invisibilizada. La comunidad sorda tiene derechos, ideas y propuestas. Lo único que la ha separado de su ejercicio pleno ha sido la falta de voluntad institucional para garantizar su participación efectiva.
Resulta necesario que todos los integrantes de la sociedad desarrollemos la capacidad de escuchar lo que tienen que decir las personas que se encuentran en esa condición. No debemos tratar de pensar por ellas o de implementar acciones que consideramos que pudieran servirles, sino acercarnos a ellas para que nos expresen lo que realmente necesitan.
Un ejemplo de acciones implementadas sin consultar a los destinatarios ocurrió a finales de la década pasada, cuando las autoridades electorales sancionaban con severidad a los partidos políticos que omitían subtitular sus promocionales de televisión o cuando el subtitulado no coincidía en forma exacta con el audio de esos mensajes. Esto se hacía bajo el argumento de que se debía garantizar el derecho de las personas con discapacidad auditiva a conocer la información de contenido político.
Si bien eran loables las intenciones de las autoridades electorales al pretender impulsar el acceso a la información de este grupo en desventaja, lo cierto es que resultaba un tanto inútil subtitular los promocionales, dado que las organizaciones de personas con discapacidad auditiva han sostenido en diversos foros que el 95% de las personas en esa condición nacieron con sordera y no entienden el lenguaje hablado y mucho menos el subtitulado.
Al respecto, la Asociación Nacional de Sordos en Estados Unidos (NAD, por sus siglas en inglés) ha emitido declaraciones sobre la necesidad de accesibilidad en eventos públicos, e incluye la preferencia por intérpretes de lengua de señas sobre los subtítulos en ciertos contextos. Dicha asociación establece el principio de que muchas personas sordas prefieren la interpretación en señas frente a los subtítulos cuando la velocidad o legibilidad de estos es un problema.
En ese sentido, muchas personas sordas o con hipoacusia utilizan principalmente la lengua de señas, que es completamente diferente de cualquier lengua hablada, y es posible que tampoco puedan entender lo que se dice a través de los subtítulos. Por otro lado, muchas otras personas de la misma población no saben lengua de señas y no pueden oír lo suficientemente bien como para entender el lenguaje hablado, por lo que confían en los subtítulos para entender lo que se dice. Por ello, es necesario ofrecer servicios tanto de subtitulado como de interpretación para que todas las comunicaciones sean comprensibles para todos los segmentos de esta población (NAD, 2023).
Por todo lo anterior, la sociedad en general y los partidos políticos tienen el deber de acercarse a este grupo en situación de vulnerabilidad para conocer su sentir e implementar las medidas de inclusión que realmente ayuden a una mejor integración, y no ejecutar acciones que damos por sentado que son las mejores, cuando en realidad carecen de eficacia práctica, lo que acontece cuando no se consulta a los destinatarios con antelación.
Por ello, el PRI realiza un trabajo permanente en el territorio para generar alianzas con la sociedad y así implementar toda clase de acciones tendentes a garantizar los derechos político-electorales de las personas con discapacidad auditiva, seguiremos implementando programas en los que podamos generar una mayor presencia de intérpretes de LSM para garantizar una comunicación efectiva con este grupo poblacional y lograr su inclusión efectiva en la vía pública. ¡La inclusión no es un favor, es una obligación!
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de consulta
ONU. (2017). Resolución A/RES/72/161, https://docs.un.org/es/A/RES/72/161
NAD. (2023). Declaración de Postura sobre el acceso a las comunicaciones en marchas y protestas, https://www.nad.org/declaracion-de-postura-sobre-el-acceso-a-las-comunicaciones-en-marchas-y-protestas/
15 de septiembre y el grito por la democracia
El 15 de septiembre constituye una fecha muy significativa para los mexicanos por los festejos patrios, enmarcados en el tradicional Grito de Independencia; sin embargo, ese día es muy especial dado que también se celebra el Día Internacional de la Democracia, una fecha clave para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestros sistemas democráticos.
El Día Internacional de la Democracia fue proclamado por la ONU en 2007 con un mensaje claro: los pueblos tienen el derecho a vivir bajo gobiernos responsables, transparentes y elegidos libremente. Dicho organismo reconoce que, en general, el mundo está viviendo un momento marcado por la desinformación, el autoritarismo y la reducción del espacio cívico, lo que nos obliga a reflexionar acerca de la realidad democrática en México.
Nuestro país no escapa al fenómeno mundial de retroceso democrático; de hecho, resulta evidente el deterioro en los últimos años, una situación que se fue acentuando desde que Morena obtuvo la Presidencia en 2018. Ello se puede visualizar en la clasificación democrática otorgada a México por The Economist, que en ese año situaba a nuestro país en el lugar 71 del mundo, con una calificación de 6.19, agrupándolo dentro de los países con “democracias defectuosas”. Lo cual contrasta con el año 2024, en el que México ocupó un deshonroso lugar 84, con un puntaje de 5.32, lo que nos ubica dentro de los “regímenes híbridos” o cuasi autoritarios.
Para los mexiquenses es todavía peor, debido a que nuestra entidad se ubica entre las que cuentan con un menor desarrollo democrático, con una puntuación de 2,816 (IDD-México, 2025), que equivale a “mínimo desarrollo”, lo que la sitúa en el lugar 24 del ranking nacional. Esto constituye un retroceso sustancial en comparación con el año 2018, en el que esa organización le otorgó una puntuación de 5,015.
Al margen de los datos que arrojen las mediciones elaboradas por las organizaciones que estudian los avances democráticos, podemos darnos cuenta con claridad de que el oficialismo desapareció los órganos autónomos y le restó fuerza a los poderes tradicionales —el Legislativo y el Judicial—, al grado de que dejaron de ser contrapesos eficaces del Poder Ejecutivo. Y ahora, con la pretendida reforma electoral, se busca anular el sistema multipartidista de elecciones libres y competitivas, al pretender asfixiar económicamente a los partidos opositores, limitar su acceso al Congreso con la reducción de plurinominales y concentrar la función electoral en un monstruo burocrático con la desaparición de los Órganos Públicos Locales Electorales.
Para revertir la tendencia negativa, tenemos que empezar por comprender que la democracia no es un acto que ocurre cada tres o seis años, cuando la ciudadanía es convocada a votar. Es una forma de vida, una construcción diaria basada en la participación, el respeto a la ley y la pluralidad de ideas; por ello, no podemos permitir la imposición de reglas que desvirtúen el ejercicio democrático, porque entonces estaríamos permitiendo que México se oriente hacia un autoritarismo.
En el PRI tenemos que trabajar para asegurar que cada voz cuente y que cada institución funcione con transparencia, equilibrio y justicia. En momentos en los que se pretende centralizar el poder, debemos alzar la voz y recordar que la democracia es más fuerte cuando hay contrapesos, cuando hay diálogo, cuando hay respeto por la diversidad política y social.
Este 15 de septiembre, celebremos nuestra independencia, pero también reafirmemos nuestro compromiso con un país más justo, más participativo y más democrático. Porque sin democracia no hay libertad, y sin libertad no hay futuro.
Desde mi trinchera, seguiré trabajando por un México donde se escuchen todas las voces, donde se respete la ley y donde la política sea un instrumento de construcción, no de confrontación.
¡Que viva la democracia!
¡Que viva México!
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes consultadas
IDD-Mex (2024) Índice de Desarrollo Democrático de México, Fundación Konrad Adenauer- INE, https://idd-mex.org/
ONU. (2025). Día Internacional de la Democracia 15 de septiembre, https://www.un.org/es/observances/democracy-day
The Economist. (2024). Democracy Index, https://www.eiu.com/n/global-themes/democracy-index/
Cimentando la Democracia: Los Retos de la Cultura Cívica en el Estado de México
La fortaleza de una democracia no se mide solo en las urnas, sino en la solidez de la cultura cívica de sus ciudadanos. En el Estado de México, la entidad con el Padrón Electoral más grande del país, elevar esta cultura representa una de las tareas más urgentes y complejas para su desarrollo social y político. Superar el enfoque meramente teórico y construir una práctica democrática cotidiana exige enfrentar una serie de retos multifacéticos.
El primer gran desafío es estructural y de escala. La inmensa diversidad geográfica, económica y social del territorio mexiquense hace casi imposible aplicar estrategias únicas. La realidad de un estudiante en un municipio urbano y con alta conectividad es radicalmente diferente a la de uno en una comunidad rural o indígena. Diseñar programas educativos que sean relevantes y accesibles para todos estos contextos, garantizando equidad, es una labor monumental.
Junto a esto, persiste una profunda desconexión entre la teoría cívica y la experiencia vital de los ciudadanos. La desconfianza generalizada hacia las instituciones, alimentada por casos de corrupción y opacidad, y la percepción de impunidad, crean un escepticismo que el sistema educativo por sí solo no puede erradicar. Los jóvenes perciben una brecha abismal entre lo que se enseña en las aulas sobre valores democráticos y la realidad que observan en sus comunidades. Esta apatía resultante es el mayor enemigo de la participación ciudadana.
Por ello, el reto pedagógico es fundamental. Es imperativo evolucionar de una educación cívica memorística, centrada en fechas y conceptos legales, hacia una educación para la democracia práctica. Esto implica promover metodologías activas como debates, simulaciones de procesos legislativos, proyectos de solución de problemas comunitarios y el fomento del pensamiento crítico. La meta no es crear ciudadanos que solo sepan cómo funciona el sistema, sino que se sientan empoderados para mejorarlo.
De manera lamentable, el Estado de México ocupa el puesto 24° del Índice de Desarrollo Democrático de México (IDD-MEX, 2024). Esto significa una disminución de dos lugares en comparación con el año anterior, siendo la cuarta ocasión en que obtiene una baja calificación desde 2010, año en que comenzó a llevarse a cabo esta medición.
Para revertir estos bajos niveles de desarrollo democrático, es necesaria la existencia de ciudadanas y ciudadanos activos, y sobre todo bien capacitados e informados, para lo cual se requiere un esfuerzo que trascienda las aulas. La cultura cívica se forma también en el hogar, en los medios de comunicación y en los espacios públicos. Una estrategia integral debe involucrar a padres de familia, líderes comunitarios y periodistas en la promoción de valores como la tolerancia, el respeto al Estado de derecho y la resolución pacífica de conflictos.
El reto mayor consiste en concientizar a la ciudadanía de que tiene el poder del sufragio para decidir lo que más le conviene a la entidad. En el caso de las personas que no están de acuerdo con el gobierno en turno, tienen que entender que para lograr un cambio deben acudir a las urnas para manifestar su voluntad; de nada sirve que organicen protestas o expresen sus inconformidades en redes sociales si el día de las elecciones no votan.
También se debe superar la noción que prevalece en el inconsciente colectivo de que los programas sociales subsistirán solamente mientras el gobierno en funciones ocupe el poder, y que si se vota por otra opción, los van a perder. Ello lo aprovecha el oficialismo para reducir a la ciudadanía a clientes electorales.
En conclusión, los retos para el Estado de México son profundos: superar la desconfianza institucional, adaptarse a su vasta diversidad, modernizar la enseñanza y crear una alianza social por la democracia. Ello solo se puede lograr mediante un estrecho trabajo de los partidos políticos directamente con la ciudadanía en el territorio.
Para el PRI, el objetivo final es claro: formar no solo votantes pasivos, sino ciudadanos activos, deliberantes y comprometidos con el bien público, que sean el verdadero cimiento de una democracia vibrante y resiliente. Solamente con ciudadanos bien informados se puede combatir el clientelismo electoral promovido desde el oficialismo y en lugar de ello, consolidar una auténtica manifestación popular expresada en las urnas.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de consulta
IDD-Mex (2024) Índice de Desarrollo Democrático de México, Fundación Konrad Adenauer- INE, https://idd-mex.org/
Pirela, Johann, Et. Al. (2019). Educación en y para la Democracia, Universidad del Zulia, Colombia, https://www.redalyc.org/journal/279/27961483
005/html/
La legitimidad de origen como escudo del autoritarismo
La legitimidad política consiste en la capacidad de un poder para obtener obediencia sin necesidad de recurrir a la amenaza de la fuerza. De tal forma que un Estado es legítimo si existe un consenso entre los miembros de la comunidad política para aceptar la autoridad de sus gobernantes.
El proceso mediante el cual una persona obtiene legitimidad se denomina legitimación, y hay dos tipos: dinastía y democracia. La primera obedece al derecho hereditario, o derecho de sangre, propio de las monarquías; y el segundo, a la elección periódica del gobernante por parte de los miembros que integran la comunidad. Para una república constitucional interesa precisamente la legitimación democrática, que es la que garantiza el respaldo del gobernante por la mayoría de los ciudadanos.
Ahora bien, existen dos clases de legitimidad: la de origen, que es la que el gobernante obtiene en las urnas, y la de ejercicio, que apunta al modo como se ejerce o se desempeña el poder. Quien ostenta legitimidad de origen puede carecer de legitimidad de ejercicio, o perderla, si ejerce mal o injustamente el poder al que accedió legítimamente. Quien no posee legitimidad de origen puede adquirir legitimidad de ejercicio si la desempeña con justicia (Bidart, 1986).
El problema surge cuando los gobernantes se escudan en la legitimidad de origen para abusar del poder; es decir, bajo el argumento de que obtuvieron una votación contundente en las urnas, cometen toda clase de excesos en el ejercicio de la función pública.
Un ejemplo lo constituye Abdalá Bucaram, quien en 1996 obtuvo la presidencia de Ecuador con el 47% de los votos. Cuando asumió el cargo cometió excesos inaceptables y en 1997, fue depuesto por el Congreso tras declararlo incapacitado mentalmente para gobernar. Lo más grave fue que dichos excesos los cometió en nombre de la legitimidad que lo llevó al poder. Mediante el discurso de que era un presidente electo por mayoría absoluta, sostenía que sus decisiones se encontraban legitimadas de origen y, en consecuencia, debían ser incontrovertibles y acatadas por todos (Barrientos, 2004).
Lamentablemente, en México estamos viviendo una situación similar, en la que el oficialismo nos dice que el pueblo es el que respalda todas sus acciones, que en realidad atentan contra la República. Esto significa que la legitimidad de origen, a semejanza de lo ocurrido en Ecuador, es utilizada como narrativa para justificar toda clase de atropellos en contra de la división de poderes.
Esto es así porque la falta de contrapeso efectivo del Poder Legislativo al Ejecutivo ha permitido la desaparición de los órganos autónomos y la subordinación del Poder Judicial a la voluntad presidencial, lo que evidentemente produce una concentración del poder en una sola fuerza política; situación que ya había sido superada durante décadas de avances democráticos que en la actualidad están en franco retroceso.
Ya está en puerta la reforma electoral; todavía no se sabe a ciencia cierta cuáles serán sus alcances, pero a nadie sorprendería que tuviera la intención de aniquilar el sistema democrático que hasta el día de hoy ha garantizado la celebración de elecciones competitivas con alternancia en el poder.
Existe una tendencia internacional que consiste en que los partidos gobernantes desmantelen democracias desde dentro. Casos como los de Túnez, Venezuela o Hungría muestran que la subversión democrática es gradual. Como advierte el informe 2025 del Instituto Varieties of Democracy (V-Dem), el mundo vive su peor retroceso democrático en décadas: por primera vez en más de veinte años, el número de autocracias (91) en el mundo supera al de las democracias (88).
México no es ajeno a esa tendencia, y la narrativa se escucha de manera reiterada: que la legitimidad de origen fue la que permitió la sobrerrepresentación en el Congreso y, de ahí, que todas las reformas que destruyen los avances democráticos pretendan ser legitimadas con un supuesto apoyo popular, cuando en realidad ni siquiera existió esa legitimidad en las urnas, sino que se obtuvo de manera artificial, como es de dominio público.
Ningún gobierno se encuentra legitimado para desaparecer la democracia por más votos que haya obtenido en las elecciones. Simplemente constituye un absurdo pretender que el pueblo pueda otorgar facultades a la clase gobernante para destruir los mecanismos de legitimación en los procesos electorales venideros, en los que el ejercicio del sufragio se reduzca a una mera simulación y se ponga fin a la etapa de elecciones libres y auténticas.
Como señala Anne Applebaum, el declive democrático no es inevitable, pero requiere acción ciudadana e institucional para defender normas democráticas. En el PRI estamos convencidos de ello y seguiremos adelante con nuestra labor desde el territorio y en los espacios de representación en los que tenemos presencia, para seguir luchando en contra de la destrucción de la democracia mexicana.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuente de consulta
Bidart Campos, Germán (1986), Legitimidad de los procesos electorales, Costa Rica, Instituto Interamericano de Derechos Humanos – Capel, p.9.
Barrientos Del Monte, Fernando (2004), La Segunda Vuelta Electoral y la Gobernabilidad en los Sistemas Políticos Latinoamericanos, Revista del IEEM, apuntes electorales. Año IV, número 15, enero-marzo 2004, p. 511.
Cardoso, Ramón (2025). Avanza el declive global de la democracia, DW, https://www.dw.com/es/avanza-el-declive-global-de-la-democracia/a-7211
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