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La Encuesta sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares del INEGI de 2021 muestra que 7 de cada 10 mexicanas han sufrido algún tipo de violencia

 

Cada 25 de noviembre el mundo conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Esta fecha nos recuerda la urgencia por erradicar esta cruda expresión de la desigualdad de género. Si bien el llamado global ha logrado abrir canales, aún hay áreas de oportunidad para visibilizar el problema. Una de las que más llama mi atención tiene que ver con el manejo de datos empíricos. Aunque contamos con importantes herramientas, debemos perfeccionarlas y ampliar su uso.

 

Las cifras no son números aislados. Representan vidas, experiencias y la necesidad imperante de tomar acciones. Por eso hay que ponerles atención. La Organización de las Naciones Unidas indica que una de cada tres mujeres ha experimentado violencia física o sexual en algún momento de su vida. Cada año 45 mil mujeres son asesinadas por sus parejas o familiares. Este último dato representa más de la mitad de los homicidios mundiales contra mujeres. Es decir, para muchas mujeres sus hogares y familias no representan puntos de resguardo y tranquilidad, sino focos de riesgos.

 

El problema alcanza a todas las naciones del mundo, pero hay países donde la problemática se agudiza mucho más. En México, por ejemplo, datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que más de 600 mujeres han sido asesinadas por razones de género de enero a septiembre del 2023. Estas cifras revelan a la violencia contra las mujeres, como un problema sistémico, enraizado en las estructuras sociales. De ahí la importancia de contar con buenas herramientas de medición.

 

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares del INEGI es una de las más valiosas. Además de ser la principal fuente de información del tema, este instrumento ha hecho de México una referencia internacional por los estándares éticos y metodológicos aplicados en su levantamiento. También nos ha permitido dimensionar adecuadamente el problema. Las cifras del 2021 muestran que 7 de cada 10 mexicanas han sufrido algún tipo de violencia en la vida. La representatividad a nivel estatal deja ver que, para el caso mexiquense, son 8 de cada 10 mujeres. La entidad más poblada del país es también la de mayor prevalencia.

 

La recopilación de datos a partir de una perspectiva de género es esencial para comprender la magnitud de esta crisis. Lo es en todos los ámbitos de la vida pública, incluyendo por supuesto todo lo que atañe al libre ejercicio de los derechos político – electorales. Hombres y mujeres deben poder participar en condiciones de igualdad, libres de cualquier forma de violencia. Se necesitan datos para garantizar mejor las prerrogativas ciudadanas.

 

En el IEEM estamos no sólo comprometidos con erradicar la violencia política contra las mujeres, sino también a producir información útil para comprender todas las dimensiones del problema. La evidencia es fundamental para que las mujeres puedan ejercer sus derechos libres de miedo, violencia e inequidad.

 

POR AMALIA PULIDO GÓMEZ

PRESIDENTA DEL INSTITUTO ELECTORAL DEL ESTADO DE MÉXICO
@PULIDO_AMALIA

 

Todavía hay mucho que decir de los procesos electorales estadounidenses a nivel subnacional

 

El pasado 7 de noviembre hubo elecciones en algunos estados de la unión americana. Kentucky, Virginia, Mississippi y Pensilvania, votaron gubernaturas, alcaldías, legislaturas. El resultado más significativo fue el de los referéndums en Ohio: la ciudadanía votó por el sí a la despenalización del aborto y el uso recreativo del cannabis. Aunque el federalismo electoral estadounidense es, de lejos, el esquema institucional más estudiado del planeta, aún hay mucho que decir de sus elecciones a nivel subnacional. Me permitiré compartir mis impresiones sobre estas consultas realizadas hace un par de días.

 

En primer lugar, hay que decir que la democracia directa no formó parte nuclear en el diseño constitucional original estadounidense. Para los federalistas, la forma ideal de democracia era la representativa, con mecanismos de contrapesos entre poderes. El colegio electoral es, de hecho, muestra del espíritu de democracia indirecta que aún persiste en el sistema electoral estadounidense. En 2016, a pesar de tener 3 millones de votos más que Trump, Clinton no fue electa como presidenta de Estados Unidos.

 

Aún con ello, lo cierto es que a nivel local los mecanismos de participación directa no son poco comunes en la historia norteamericana. Luego de la declaratoria de independencia, algunos estados adoptaron sus nuevas cartas magnas mediante estas vías. En Massachusetts, por ejemplo, los votantes adoptaron una nueva constitución en 1780, después de rechazar una propuesta inicial mediante referéndum. Lo mismo pasó en New Hampshire cuando adoptaron su constitución en 1783. En realidad, la tradición de aprobar enmiendas constitucionales a través del plebiscito es un aprendizaje que surgió desde lo local.

 

Dicho esto, no son pocas las ventajas que suponen los ejercicios directos de participación. Convocar a las urnas únicamente para renovar cargos puede disminuir el involucramiento en el proceso democrático. Al permitir que se participe directamente mediante referendos, iniciativas populares u otros mecanismos, se fomenta la participación activa en una gama más amplia de temáticas. El destino del gasto público, medidas reproductivas y hasta tratados internacionales, han sido sometidos al escrutinio público en otras naciones.

 

Desde sus inicios, estos instrumentos tienen la intención de fortalecer el rol de la población en la formulación de políticas. Hay importantes áreas de oportunidad en México para contar con mecanismos efectivos y útiles para el desarrollo de nuestro país. El ejemplo norteamericano ejemplifica cómo a través de estos recursos las discusiones locales pueden formar parte de la agenda nacional. Estudiar estas herramientas de participación es clave para entender no sólo el desarrollo democrático de los Estados Unidos. Sirve también para discernir síntomas de la región en su conjunto.

 

POR AMALIA PULIDO GÓMEZ

PRESIDENTA DEL INSTITUTO ELECTORAL DEL ESTADO DE MÉXICO

@PULIDO_AMALIA
Viernes, 27 Octubre 2023 08:00

Argentina 2023: el voto estratégico

Los resultados de la primera vuelta del domingo en ese país ofrecen una perspectiva para problematizar en torno a la idea de interacción estratégica

 

Decía Duverger que los sistemas electorales impactan la configuración política de los países a través de dos efectos. El primero, con la distorsión que las fórmulas hacen cuando convierten votos en escaños. El segundo tiene que ver con la psicología de los actores políticos y la ciudadanía. Desarrollos teóricos posteriores han enriquecido esta segunda idea, demostrando actuaciones estratégicas emanadas a partir de la expectativa del resultado de una elección.

 

Los resultados de la primera vuelta del domingo pasado en Argentina ofrecen una perspectiva interesante para problematizar en torno a esta idea de interacción estratégica. Quizás los resultados de esta ronda no son tan sorpresivos como apunta la prensa latinoamericana.

 

A primera vista, el hecho de que el actual Ministro de Economía – Sergio Massa – haya resultado triunfador resulta contra intuitivo.  La economía argentina muestra rasgos de estancamiento, al tiempo que la inflación es superior al 148% anual. Además, en las elecciones primarias el ultraderechista Milei obtuvo una enorme cantidad de votos. Todas las encuestas sugerían que el estridente candidato de La Libertad Avanza confirmaría la victoria en las urnas.

 

El pronóstico no se cumplió. Massa sacó más de 6 puntos de ventaja. Remontadas como estas tienen múltiples explicaciones. Una tiene que ver con los cambios en la participación después de las primarias. La asistencia a las urnas creció 9% entre las PASO y la jornada electoral. Números recientes apuntan a que esos nuevos electores se inclinaron por el peronismo.

 

Los datos también indican que, en las grandes provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe, el voto por Massa creció después de las primarias. El de la extrema derecha, por el contrario, se mantuvo constante. A ello hay que sumarle que el tercer lugar, Juntos por el Cambio, perdió 5% de sus preferentes.

 

Lo anterior es un aspecto central para el diseño de sistemas electorales. Las personas son receptivas del tipo de reglas con que eligen a sus gobernantes. Las primarias y sondeos de opinión en Argentina sirvieron para definir un voto estratégico. Quienes votaron el pasado domingo no sólo pensaban en el eventual resultado de la primera vuelta, sino en los posibles careos derivados del balotaje.

 

Ahora bien, este modelo también toca el comportamiento de los competidores. Juntos por el Cambio, opción ubicada al centro de los punteros, recientemente confirmó su apoyo a Milei. Ese respaldo hará que su mensaje se dirija al centro del espectro político, donde se ubican los votantes de Bullrich. El dato es sorprendente, si se considera que la excandidata ya alguna vez demandó penalmente al ultraderechista.

 

Las fichas siguen en juego para definir la presidencia de la cuarta nación más grande de América Latina. El balotaje requerirá, nuevamente, que las y los votantes argentinos reflexionen entorno a las propuestas políticas de los dos punteros. Hay reglas electorales que motivan más el involucramiento ciudadano. Vale la pena seguirlas estudiando.

 

 

POR: AMALIA PULIDO

Presidenta del Instituto Electoral del Estado de México

@pulido_amalia

Viernes, 13 Octubre 2023 08:00

A 70 años del voto femenino

La profesora de la Universidad de Harvard fue la tercera en recibir la distinción, derivado de sus estudios sobre el mercado laboral

 

Recientemente, Claudia Goldin fue galardonada con el premio Nobel de Economía. Es poco común que este premio se otorgue a una especialista en historia económica. Menos frecuente, que se entregue a una mujer. La profesora de la Universidad de Harvard fue la tercera en recibir la distinción, derivado de sus estudios sobre el mercado laboral, especialmente en Estados Unidos.

 

Los trabajos de Goldin han sido centrales para desmitificar una idea: la de que el crecimiento económico es suficiente para que ambos sexos participen por igual en el mercado de trabajo. El estudio de periodos largos de tiempo le permitieron identificar una relación directa entre ambas variables, pero también que, en periodos como el de la industrialización estadounidense, la proporción de mujeres empleadas decrecía, a la par que la economía mejoraba.

 

A Goldin, sin embargo, un punto en la historia le trajo más interés: el arribo de la píldora anticonceptiva. Ésta trajo a las mujeres la posibilidad de prolongar unos años más su profesionalización y tener mayor control sobre el tamaño de familia que tendrían. Esto, a su vez, representó un salto importante en su participación en el mercado laboral. A cinco décadas de distancia, es desesperanzador ver que el ingreso de mujeres al mercado laboral no fue suficiente para cerrar brechas salariales.

 

En el ámbito de la política, las últimas décadas también trajeron consigo expectativas incumplidas. Las sufragistas que consiguieron el voto de las mujeres en México, hace 70 años, difícilmente habrían imaginado que la participación paritaria en la toma de decisiones tomaría décadas. 

 

Efectivamente, el próximo 17 de octubre estaremos conmemorando aquella reforma constitucional que en 1953 reconoció el derecho de las mujeres mexicanas a votar y ser votadas en cargos federales. 

 

La política, sin embargo, no cambió de forma significativa después de la promulgación de dicha reforma. Para que la toma de decisiones en el país se transformara, fue necesaria la introducción gradual de cuotas en la legislación electoral. Fue hasta 2019 que se amplió la presencia de las mujeres en prácticamente todos los órganos públicos. Los tres poderes se han fortalecido con sus nuevas integraciones paritarias.

 

No obstante, estos avances han estado acompañados de retrocesos y obstáculos. Un ejemplo es que, apenas se hizo obligatorio el registro paritario de candidaturas, surgieron intentos para burlar la medida. Los bloques de competitividad fueron el mecanismo para detener esas intentonas. Ahora, el número de candidaturas por género debe ser igualitario en todos los niveles de competitividad de las organizaciones partidistas.

 

La economía y la política están estrechamente vinculadas. Estudios como los de Claudia Goldin dan cuenta de que, en la actualidad, el género de las personas sigue siendo un atributo discriminador significativo. Abren, sin embargo, rutas y metodologías de investigación útiles para aplicar en otros contextos sociales.

 

 

POR: AMALIA PULIDO

Presidenta del Instituto Electoral del Estado de México

@pulido_amalia

El reconocimiento del voto de las mujeres en México hace 70 años fue un parteaguas en materia de derechos. Los compromisos democráticos emanados del México postrevolucionario cobraron vigencia, una vez que nuestro país reconoció la universalidad del sufragio. Desde 1953, todas y todos participamos en la decisión sobre nuestros gobernantes.

 

Detrás de la decisión adoptada por el Presidente Ruiz Cortines, en el sentido de proponer una reforma constitucional que reconociera el derecho de las mexicanas a votar y ser votadas, estuvo la influencia de otras democracias. Además, las mujeres mexicanas fueron hábiles en propiciar cambios culturales que reconocieran la necesidad de su participación en condiciones de igualdad con los varones.

 

Del lado del contexto internacional, es de destacar el papel de la 19ª enmienda a la Constitución Estadounidense (1920), misma que reconoció la participación política de ambos sexos. Este debate pronto permeó a otras naciones que debieron discutir la universalidad del sufragio como condición necesaria para la expansión democrática.

 

Del mismo modo, la historia registra los movimientos sufragistas que fueron surgiendo en el mundo. Particularmente exitoso fue el caso de las mujeres británicas que en los últimos años del siglo XIX aglutinaron diversos movimientos pro voto femenino en distintas ciudades inglesas y lograron constituir un movimiento de alcances nacionales. La bandera no se agotaba en el reconocimiento del derecho al sufragio, sino que de manera amplia buscaba la igualdad jurídica entre hombres y mujeres. Representaron eficazmente la primera oleada del feminisimo.

 

Pero quienes de manera decisiva consiguieron el reconocimiento del voto en México fueron las distintas líderes y organizaciones que, desde la Revolución entendían que la democracia mexicana sólo estaría completa con la participación de ambos sexos. Hermilia Galindo, por ejemplo, exigió al Congreso que redactó la Constitución de 1917 que ese texto reconociera el derecho de las mujeres a participar en elecciones.

 

Desde el ámbito local, fue emblemático el caso de Yucatán, entidad que reconoció el derecho al voto femenino en los años 20 del siglo pasado, es decir décadas antes de la reforma que lo llevó a la Constitución federal.  La historia del sufragio femenino en México reconoce a Elvia Carrillo Puerto como impulsora de esa realidad local, derivado de su papel como promotora de ligas de mujeres en su entidad. Quien fuera hermana del Gobernador del estado fue la primera mujer votada para un cargo local.

 

Pero quizás la expectativa más importante que hubo de que el voto femenino fuera reconocido ocurrió en 1937, cuando el Presidente Lázaro Cárdenas envió una iniciativa al Congreso. Dicha propuesta surgió en respuesta a diversas movilizaciones que exigían a los Colegios Electorales reconocer los triunfos de algunas mujeres que se habían postulado a cargos de elección, aún sin tener en la ley el derecho de hacerlo.

 

Son esas influencias internas y externas las que explican que dos décadas después, el país haya logrado su más importante reivindicación. Las sufragistas de dentro y fuera del país generaron las condiciones de posibilidad para que las siguientes generaciones de mujeres pudiéramos votar en libertad.

 

Durante siglos, las mujeres fueron excluidas de los procesos políticos y, por lo tanto, marginadas en la toma de decisiones que afectaban sus vidas. Con el acceso al voto, las mujeres tienen la capacidad de influir en la elección de las personas que habrán de gobernarlas, lo que a su vez se traduce en políticas más equitativas y sensibles a las cuestiones que les afectan de manera única.

 

Sin embargo, esta lucha por la igualdad aún presenta retos importantes. Específicamente a nivel local aún encontramos resistencias y prácticas patriarcales que buscan mermar a la participación de las mujeres. Según lo muestran datos sistematizados por el INE, en el país hay apenas 545 municipios encabezados por mujeres, es decir un 28.9%. Si bien ese dato es más esperanzador para el Estado de México con 38% de alcaldesas en la entidad, también confirma un rezago respecto al anhelo paritario. Ello implica identificar, reconocer y atender las barreras que impiden a las mujeres competir en igualdad de condiciones.

 

Desde el Instituto Electoral del Estado de México estaremos trabajando para que, en las elecciones venideras, las mujeres de la entidad que así lo consideren puedan encontrar en la política electoral un espacio para su crecimiento personal y comunitario. Nos aseguraremos que garantizar condiciones para el debate político libres de violencia.

 

El día de hoy a 70 años del reconocimiento del voto de las mujeres en México, sigamos insistiendo, sigamos apropiándonos de los espacios y sigamos abriendo camino para la que vienen detrás.

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