Metodología para la difusión y promoción de la participación ciudadana en el Proceso Electoral Judicial Extraordinario 2025 del Estado de México
La participación ciudadana es un pilar fundamental de los procesos electorales, que fortalece la legitimidad de las instituciones y promueve el ejercicio de los derechos políticos. El modelo de democracia y participación ciudadana, que en nuestro país y entidad federativa se ha venido construyendo, da cuenta de la credibilidad en las instituciones responsables de organizar procesos electorales, además de sumar experiencias en favor de la calidad democrática cuya fortaleza es la participación consciente de las y los ciudadanos mexiquenses.
La evolución de la estructura social y sus instituciones de gobierno representa un continuum, cuyo principal reto es modernizarse a través de su rediseño en el marco de la consolidación democrática, salvaguarda de los derechos humanos fundamentales, los cuales son inviolables e imprescriptibles.
En este entorno, la reforma al Poder Judicial tanto a nivel federal, como en el Estado de México, ha dispuesto la elección popular de sus integrantes el próximo 1º de junio. La trascendencia de esta reforma estriba en que, a partir de este momento fundacional, los tres poderes del Estado se integrarán como resultado del ejercicio del sufragio ciudadano, conservando su soberanía e independencia.
Considerando que este proceso electoral será una elección donde la ciudadanía elegirá a las y los ciudadanos que reúnen el perfil profesional en el ámbito jurídico cuya labor será impartir justicia, el reto es aún mayor, pues las instituciones responsables de organizar y calificar los resultados, las y los aspirantes a ocupar uno de los cargos en disputa, y, sobre todo, la ciudadanía, tendrán que mostrar el nivel de madurez a través de participación informada.
En este ambiente, el IEEM ha puesto en marcha una estrategia que incentive a la ciudadanía mexiquense para ejercer su derecho a votar en la Elección Extraordinaria de integrantes del Poder Judicial del Estado de México 2025, de manera informada. Esta estrategia se ha denominado Metodología para la difusión y promoción de la participación ciudadana en el Estado de México, la cual incluye poner a disposición el sitio electrónico Conóceles, el cual proporciona información fundamental para poder escoger a las y los candidatos de nuestro interés.
La metodología en comento, fue estructurada con base en cuatro líneas de acción, las cuales son: 1) Acciones de Promoción; 2) Acciones de Comunicación; 3) Acciones de Difusión para el voto informado; y, 4) Acciones de Educación Electoral; y tiene como objetivos particulares:
a) Difundir, entre la ciudadanía mexiquense, los datos generales de la Elección Extraordinaria del PJEM, así como los cargos a elegir y las etapas del proceso electivo, mediante una campaña de comunicación con alcance estatal, instrumentada a través de los formatos de difusión, con una cobertura demográfica significativa y mediante el uso del lenguaje ciudadano.
b) Aportar a la ciudadanía información sobre el PJEM y la Elección Extraordinaria de sus integrantes, mediante la realización de eventos de contacto directo y un evento estatal de Promoción de la Participación Ciudadana.
c) Transparentar las candidaturas de las personas que participan en este Proceso Electoral, a través del Sistema Conóceles.
d) Proveer información y motivar a la reflexión sobre la importancia de este Proceso Electoral, mediante la realización de eventos académico-electorales, a desarrollarse en diversos lugares del Estado de México.
Para garantizar la realización y cumplimiento de las líneas de acción y sus objetivos, serán monitoreadas a través de diferentes herramientas. Por ejemplo, la línea de acción 1) será monitoreada a través del Sistema de Registro de Promoción de la Participación Ciudadana (SIREPPCI), a cargo de la Dirección de Participación Ciudadana. En la línea de acción 2), se realizará el seguimiento a los diferentes medios de difusión y comunicación utilizados por la Unidad de Comunicación Social, y se presentará de manera mensual un informe cualitativo y cuantitativo. En el marco de la línea de acción 3), con base en la programación de actividades, la Unidad de Transparencia realizará por lo menos 18 eventos de contacto directo con alianzas estratégicas y el seguimiento será a partir de cada uno de los eventos programados conforme a los realizados, de acuerdo con el municipio del Distrito Judicial en el que se lleven a cabo. En lo que respecta a la línea de acción 4), el Centro de Formación y Documentación Electoral integrará informes mensuales que den cuenta de la realización las conferencias o actividades académicas propuestas.
De forma complementaria, la Dirección de Participación Ciudadana, en calidad de Secretaría Técnica, dará a conocer a las integrantes de la Comisión de Promoción y Difusión de la Cultura Política y Democrática del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México, a la Secretaría Ejecutiva, a la Junta General, así como a las personas integrantes del Consejo General en el Proceso Electoral Judicial Extraordinario 2025 del Estado de México los avances registrados, de manera mensual y al concluir su implementación, presentará un informe final que integre la evaluación, a través de indicadores de desempeño, de cada una de las líneas de acción.
A nivel internacional y como república democrática, nuestro país es susceptible de ser observado y evaluado en el contexto de países con un régimen democrático. Sin duda, toda innovación rompe con paradigmas y esta elección de integrantes del PJEM se encamina a ello.
Esta elección pondrá a prueba a la ciudadanía, en su sentido de compromiso hacia sus autoridades electorales, así como de la confianza en las y los candidatos dispuestos a ofrecer su experiencia profesional y conocimientos en tareas fundamentales encaminadas a resolver conflictos entre las personas, resolver conflictos entre las personas y los órganos del poder público, proteger los Derechos Humanos establecidos en la Constitución Federal y los tratados internacionales, además de los derechos político-electorales de las y los ciudadanos.
Elección extraordinaria de las y los integrantes del Poder Judicial Local, desafío innovador para la calidad democrática en el Estado de México
El inicio del Siglo XXI, simbólicamente, constituye una etapa de cambios en los ámbitos político (con la alternancia en el Poder Ejecutivo Federal y, gradualmente, en los poderes ejecutivos estatales) y social (a través de la participación plural de diversos actores y grupos otrora invisibilizados).
El primer cuarto de este Siglo se caracteriza por la intensidad en la transformación de la sociedad mexicana. Una sociedad inserta en el contexto mundial y regional, con los desafíos propios de un proceso histórico integral que configura la nueva relación Estado-Gobierno-Sociedad.
En este marco de una sociedad compleja, diversos actores institucionales han desarrollado una función estratégica y fundamental. El entramado institucional se ha modernizado a través de diversas reformas y adaptado a los nuevos tiempos. Por ejemplo, el caso de los órganos responsables de organizar procesos electorales mediante los cuales se eligen a quienes representan los poderes Ejecutivo y Legislativo, ambos en sus ámbitos federal (INE) y estatal (IEEM); los cuales cumplen con su propósito que, fundamentados en sus principios, han redundado en la elección legítima de sus gobernantes. Los órganos electorales han contribuido de manera puntual para que la pluralidad social esté representada en los distintos ámbitos de gobierno.
Bajo la lógica de la modernización y cohesión de la estructura social, el vínculo bipartito entre Gobierno y Sociedad ha sugerido la innovación de algunas instituciones del Estado y el rediseño de instituciones que permitan la expansión y consolidación de la democracia[1]; tal es el caso, del Poder Judicial. Como es sabido, durante este año 2025 se llevará a cabo, de forma inédita, la elección del cincuenta por ciento de integrantes del Poder Judicial Federal; y, en el caso del Estado de México: una (1) persona Titular de la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia; cinco (5) personas Magistradas y Magistrados del Tribunal de Disciplina Judicial del Poder Judicial; veintiocho (28) personas Magistradas del Tribunal Superior de Justicia de diferentes regiones y materias (civil, penal y familiar); y cincuenta y cinco (55) personas juzgadoras (Juezas y Jueces) del Poder Judicial de diferentes distritos y materias (civil, penal, familiar, laboral y mixto de primera instancia).
Esta elección representa un desafío sin precedente y un reto para las instituciones responsables de organizar procesos electorales –para lo cual el IEEM se encuentra preparado-, para las instituciones responsables de calificar los resultados, para las y los aspirantes a ocupar uno de los cargos en disputa, y, sobre todo, para la ciudadanía a través del derecho a ejercer su voto.
En este momento inicial, este proceso electoral nos muestra que las diversas áreas de oportunidad se encuentran allí, esperando a ser documentadas, evaluadas y retroalimentadas para llegar a buen puerto. Como todo nuevo proceso, creativo, original, inexplorado, esta elección representa un momento fundacional más en la historia del IEEM. Asimismo, este proceso conlleva la necesidad de ahondar el vínculo del IEEM con la ciudadanía, mediante diferentes estrategias de comunicación y difusión, que permitan sensibilizar a los votantes sobre la importancia de su participación. En este sentido y acorde a las formas de comunicación de nuestros días, el uso de los medios masivos de comunicación, particularmente los medios electrónicos y digitales, representan una excelente alternativa para tal cometido.
Como en procesos electorales anteriores, el uso de las tecnologías de la información para implementar una estrategia de promoción del voto informado, imparcial y objetiva será una herramienta esencial acorde a la trascendencia de la ocasión como sustento principal de nuestro modelo de calidad democrática. Asimismo, la instrumentación de acciones y actividades de concientización bajo la modalidad presencial y técnicas como el contacto cara a cara, con grupos sociales estratégicos y plurales o en situación de vulnerabilidad, representan alternativas de comunicación ineludibles.
Hoy en día, nuestro modelo de democracia procedimental, fundamentado en la fortaleza de las instituciones responsables de organizar y calificar procesos electorales, garantiza su calidad. La convocatoria para el Proceso Electoral Extraordinario 2025 para la elección de las y los juzgadores del Poder Judicial del Estado de México es una realidad, en la cual la certeza, la imparcialidad, la legalidad, la máxima publicidad, la objetividad, la paridad y el profesionalismo constituyen los pilares del IEEM para lograr el desafío.
[1] Desde un punto de vista de la democracia como modelo minimalista, Adam Przeworki (Una defensa de la concepción minimalista de la Democracia. 1999), establece que una de las tres maneras de saber que un gobierno es representativo es si este atiende la voluntad de las personas o la mayoría de éstas (participación ciudadana), la cual se manifiesta a través de su participación en elecciones. La participación ciudadana se podrá evaluar en dos dimensiones: una prospectiva y otra retrospectiva.
Desde la visión maximalista, Larry (El desarrollo de la democracia: hacia la consolidación. 1997) Diamond establece once criterios para poder comprender la democracia liberal o constitucional, entre ellos la protección efectiva de las libertades individuales o de grupo, por órganos judiciales independientes, autónomos y no discriminatorios.
LA ESTRATEGIA NACIONAL DE EDUCACIÓN CÍVICA 2024-2026. HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN HABITUS CIUDADANO
En la anterior entrega establecimos que la participación política ciudadana trasciende la emisión del voto para la elección de sus representantes políticos en los tres niveles de gobierno, pues contempla el involucramiento ciudadano de manera integral y holística, en ámbitos vinculados con la rendición de cuentas, el cumplimiento de promesas de campaña, así como el ejercicio transparente de los recursos públicos.
La ciudadanía integral (INE, 2017, ENCCÍVICA), supone pues, que las personas se encuentren inmersas no sólo en su contexto, sino en su realidad, la cual nos demanda una convivencia social democrática en la que se encuentren garantizadas las condiciones suficientes para el ejercicio de los derechos y satisfacción de necesidades de vida.
En este contexto, el Instituto Nacional Electoral (INE), el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y la suma de alianzas estratégicas, representan un papel esencial para consolidar una estrategia de amplio calado encaminada a la construcción de ciudadanía integral. A esta estrategia se le ha denominado Estrategia Nacional de Educación Cívica denominada “ENCÍVICA 2024-2026 y tiene como objetivo general aumentar el nivel de conocimientos sobre los derechos, responsabilidades y funcionamiento del gobierno, así como desarrollar habilidades para la participación activa de la sociedad mexiquense.
De igual forma, esta estrategia se fundamenta en la implementación y la coordinación de acciones que hagan frente a los retos que limitan la participación ciudadana y obstaculizan el desarrollo de una ciudadanía en el ejercicio de sus derechos políticos más allá de los electorales (INE, 2024, ENCÍVICA).
La ENCIVICA tiene dos objetivos específicos: implementar procesos formativos de educación cívica e incentivar la participación electoral y no electoral; los cuales se cimentarán en dos ejes estratégicos. La formación, centrada en la educación, la enseñanza de habilidades cívicas, la promoción y comprensión del ejercicio de los derechos y las responsabilidades de la ciudadanía; y la participación, enfocada en fomentar el involucramiento de la ciudadanía en los procesos políticos que impactan su vida cotidiana y la de su comunidad.
La estrategia establece que la implementación de las acciones establece cuatro elementos transversales que permitan garantizar: 1) la inclusión, 2) la equidad, la eficacia e igualdad de género; 3) la interseccionalidad; y, 4) la no discriminación e innovación tecnológica.
Centrémonos en el primer eje estratégico, la formación. Cuando hacemos referencia a este concepto, reconocemos que se trata de una acepción polisémica con diversos significados ya que cuenta con múltiples referentes teóricos, algunos afines y otros opuestos. Hablar de formación, implica trabajar desde una categoría de larga polémica a nivel epistemológico, filosófico y social.
Para el caso que nos ocupa, la formación hace referencia a un proceso complejo que necesita la vinculación de tres aspectos. 1) Los sujetos que cumplan el proceso, es decir, la ciudadanía. 2) Un punto de partida, como lo es la ENCÍVICA 2024-2026, cómo política pública que atiende, una o más problemáticas sociales. 3) Una fase final, que permita el seguimiento y evaluación del logro de competencias cívicas ciudadanas, es decir, los resultados de la implementación de esa política pública.
Por lo tanto, diríamos que la formación de competencias ciudadanas se entiende como un proceso que adquirirá sentido, en primera instancia por las y los ciudadanos; después, por las prácticas que se desarrollen durante su inclusión y participación en una estrategia y programa de actividades y, por último, su participación en actividades macro que involucren su participación, la de su comunidad, localidad, municipio o entidad federativa.
La suma de estos elementos, permitirán la construcción de un habitus ciudadano (Bourdieu, 2012)[1]; es decir, un proceso formativo continuo que permita que desde la niñez y la adolescencia, se desarrollen en los individuos un conjunto de conocimientos y actitudes indispensables para participar e involucrarse en la resolución de sus problemas comunes. Este habitus ciudadano, tendrá que fundamentarse desde una renovada base cívica, responsable, equitativa e incluyente.
La formación cívica será posible en la medida en que los actores políticos y sociales, y como coadyuvantes, las instituciones electorales instrumenten, desarrollen y evalúen su estrategia y objetivos; impulsando sus códigos, las costumbres, las formas de interacción, las formas de reproducción de valores, así como la convergencia de los capitales simbólicos y culturales en favor de la construcción de la y el ciudadano integral, participativo e interesado en las problemáticas de su localidad. Todo ello conformará éste habitus.
Por último, al hablar de un proceso de formación cívico, será necesario reflexionar sobre las prácticas diferenciadas (por nivel educativo y de acuerdo con el desarrollo cognitivo) para lograr el impacto simbólico como formación de valores y conductas cívicas. En este sentido, las prácticas serán producto del habitus cívico, y a su vez este será el resultado de la incorporación y asimilación que hará la ciudadanía del capital simbólico disponible en nuestro campo de referencia: La participación ciudadana en los ámbitos político y electoral.
Lograr nuestro objetivo de formación ciudadana integral, depende de los compromisos individual y colectivo para fomentar prácticas que abonen a la preservación de la democracia como modelo de colaboración política en el futuro inmediato, y también en el de largo plazo.
[1] Bourdieu, P. (2012). Bosquejo de una teoría de la práctica. Editorial Buenos Aires. Prometeo Libros.
LA ESTRATEGIA NACIONAL DE EDUCACIÓN CÍVICA 2024-2026, FORMACIÓN CIUDADANA PERMANENTE PARA LA VIDA EN DEMOCRACIA PARTE I
Las experiencias electorales recientes, tanto en el ámbito local como federal, para la elección de los poderes Ejecutivo y Legislativo, transformaron de manera profunda el escenario político electoral en nuestro país. Por ejemplo, en la pasada elección del 2 de junio de este 2024, en el ámbito federal se logró el 60.9% de participación[1] y, a nivel local, en nuestra entidad el nivel de participación ascendió al 64.3 por ciento del total de electores inscritos en el Listado Nominal[2].
Las cifras anteriores, dan cuenta del interés de la ciudadanía por participar en procesos electorales para elegir a sus representantes y delegar en ellos su confianza para administrar los recursos públicos y la consecuente implementación de políticas sociales destinadas a atender necesidades primarias –servicios de salud, vivienda, educación, subsidios al impuesto de gasolinas, entre otros-.
Para cumplir lo anterior y como una forma de contribución de las instituciones electorales, estas tienen como función primordial organizar y realizar procesos electorales de forma pacífica y con un compromiso cívico que permita dotar de legitimidad a las y los gobernantes electos.
Cuando hacemos mención del compromiso cívico lo hacemos recuperando a John Dewey (2017, La democracia como forma de vida) quien propone concebir a la ciudadanía como sujetos quienes de manera cotidiana hacen de la democracia una forma de vida; es decir, que la participación ciudadana significa involucrarse en asuntos de índole comunitario y búsqueda de soluciones a sus problemáticas comunes, de forma consciente y constante.
Para Dewey, la democracia es:
“un modelo de gobierno a través del cual se busca garantizar a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes”;
además, se puede comprender como:
“la forma en que la sociedad se organiza para la realización de ideales éticos de primer orden como los expresados en las nociones fundamentales de libertad, igualdad y fraternidad”
o como él lo llamó:
“cooperación reflexiva”.
Bajo esta referencia teórica, la participación política ciudadana no termina con la emisión de su voto. Por el contrario, cuando comprendemos la existencia de una ciudadanía involucrada no sólo en la elección de sus representantes en el poder de los tres niveles de gobierno, sino en el seguimiento de sus actos a través de la rendición de cuentas (accountability) y el cumplimiento de sus promesas de campaña, así como en la resolución y atención de sus demandas a nivel comunitario.
Pensar en este perfil de ciudadanía, nos conduce a la necesaria reconstrucción de la categoría del ciudadano (a) y sin ninguna dificultad, nos conecta con la figura de ciudadanía integral, establecida en el documento ENCCÍVICA (INE, 2017), la cual:
“supone que las personas que le dan vida a una comunidad política se asumen como titulares de derechos, prerrogativas y potestades políticas, cuya satisfacción resulta vinculante al Estado y, por lo tanto, deben ser garantizados y exigibles. A su vez, implica que la convivencia democrática de una sociedad depende de que las y los ciudadanos cuenten con las condiciones suficientes para ejercer sus derechos y cumplir sus responsabilidades”.
Como se puede observar, el referirnos al concepto de ciudadanía nos referimos al actor social que, involucrado en un contexto social y cultural del Siglo XXI, ejerce su derecho a la libertad de asociación, libertad de expresión, el acceso a la información y libre opinión; y que, además, logra un posicionamiento de sujeto (Moufe y Laclau, 2015) involucrándose en actividades políticas de interés a su comunidad, grupos sociales, culturales -entre otros-, para lograr la atención y solución de sus problemas.
Frente a este ascenso y auge de participación ciudadana en asuntos de interés social y comunitario, se requiere del acompañamiento de instituciones que colaboren en la dotación de herramientas teórico prácticas, conocimientos y habilidades, para su apropiación.
En este contexto, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), representan un papel fundamental en esta tarea cívica encaminada a la construcción de una ciudadanía integral involucrada en la solución de sus necesidades de socialización y convivencia democrática cotidiana. Ambas instituciones, representan la herramienta principal para difundir una filosofía que consolide la convicción de fomentar la democracia como forma de vida.
Para lograr este trascendente objetivo, será a través de la puesta en marcha de una Estrategia Nacional de Educación Cívica denominada “ENCÍVICA 2024-2026”, mediante la cual se esperan generar cambios de valores, actitudes y acciones en la ciudadanía, los cuales radican en un aumento del nivel de conocimientos sobre los derechos, responsabilidades y funcionamiento del gobierno, así como desarrollar habilidades para la participación activa de la sociedad mexiquense.
En nuestra siguiente entrega, hablaremos sobre esta estrategia de educación cívica, vista como un plan de formación humana y de ciudadanos integrales.
[1] Con base en el Programa de Resultados Electorales Preliminares 2024, Elecciones Federales del Instituto Nacional Electoral. https://prep2024.ine.mx/publicacion/nacional/presidencia/nacional/candidatura .
[2] Con base en el Programa de Resultados Electorales Preliminares 2024, Elecciones Estatales del Estado de México. https://prep2024.ieem.org.mx/#/diputaciones .
Consulta Infantil y Juvenil 2023
Como hemos apuntado en una colaboración anterior (noviembre de 2023), el Instituto Electoral del Estado de México organizó de septiembre a noviembre del año pasado la Consulta Infantil y Juvenil 2023 (CIJ2023), la cual tuvo una participación de 1, 065, 554 niñas, niños y adolescentes (NNA) de los 125 municipios, lo cual representa el 30.85 % de la población de 6 a 17 años en el Estado de México. La CIJ2023 tuvo como propósito propiciar un espacio de expresión libre en el que las Niñas, Niños y Adolescentes (NNA) que viven en el Estado de México, y de origen mexiquense residentes en el extranjero, pudieran expresar sus preferencias y anhelos sobre las acciones, vías de atención y estrategias de difusión necesarias hacia la niñez y adolescencia, susceptibles de ser adoptadas por las instituciones públicas e incorporarlas en sus programas de actividades, con la intención de que se valore y reconozca el alcance de los ejercicios de participación en la democracia.
Es importante señalar, que dentro de ese mas de un millón de NNA que participaron en la CIJ2023, se encuentran 916 participaciones provenientes desde el extranjero; 915 corresponden a residentes en casa hogar; 66 son de jóvenes en proceso de reinserción social; 86 con discapacidad; 4,296 que pasan la mayor parte del tiempo en la calle; 43,532 pertenecientes a pueblos originarios; y 27, 235 que se identificaron como afromexiquenses.
Dentro de los resultados, que nos gustaría destacar, son los siguientes:
Estos datos, que corresponden solo a tres de las 12 preguntas que fueron incluidas en las boletas de participación, nos permiten observar en primera instancia expresiones de una población que anhela desarrollarse mediante la formación académica para ser partícipe de las soluciones a las problemáticas que les afectan (3 de cada 10 NNA de 6 a 9 años de edad desean seguir estudiando; anhelo que crece a 5 de cada 10 entre los 10 a 13 años, y llega hasta 6 de cada 10 en el grupo de 14 a 17 años).
Queda de manifiesto las principales demandas de estudio que hace falta incorporar en la educación (idiomas y computación en la educación básica son materias solicitadas por 3 de cada 10 NNA, mientras que, para las juventudes, aprender sobre finanzas personales se posiciona como una demanda de aprendizaje hasta hoy no registrada en otros ejercicios de participación).
Se auto-evalúan en aquellos aspectos que influyen negativamente en su desarrollo. Para los de 6 a 9 años la comida chatarra y para los de 14 a 17 años el abuso de los dispositivos electrónicos son consumos reconocidos como nocivos por la mayoría, anunciando vías para la implementación de políticas públicas para atacarlos.
Los resultados de CIJ2023 dotan, no sólo al IEEM si no a diversas instancias responsables de la atención a NNA, de información muy valiosa que permitirá desarrollar políticas para atender a este sector de la población del Estado de México y crear una mejor ciudadanía; es por ello que el Instituto esta realizando acercamientos con instituciones de educación y de otras áreas, públicas y privadas en todo el territorio estatal para socializar estos resultados en beneficio de los NNA.
Para conocer todos los resultados, ponemos a su disposición el siguiente enlace: https://www.ieem.org.mx/consultaIJ2023/index.html