30 años del IEEM: la fuerza de lo local ante los desafíos democráticos del 2027
El 2 de marzo de 1996 marcó un momento importante en la vida democrática del Estado de México con la creación del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM). Desde entonces, el Instituto ha tenido a su cargo la organización de elecciones, la promoción de la vida democrática y la garantía de condiciones efectivas para que las y los mexiquenses ejerzan sus derechos político-electorales, particularmente el derecho a votar y ser votado.
A lo largo de estos 30 años, el IEEM se ha consolidado como una institución clave para la estabilidad política de la entidad. En este periodo ha organizado 15 elecciones ordinarias: 5 para la Gubernatura, 10 para la renovación del Poder Legislativo y de los ayuntamientos y la primera elección del Poder Judicial Local. En estos procesos se han integrado democráticamente 1,243 ayuntamientos, registrando únicamente 8 elecciones extraordinarias en casi tres décadas, lo que refleja certeza, confianza ciudadana y eficacia institucional.
La experiencia del IEEM reafirma la importancia de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPL) dentro del sistema democrático mexicano, pues no solo materializan el federalismo electoral, sino que aportan conocimiento del territorio, cercanía con la ciudadanía y capacidad de respuesta frente a contextos locales complejos. En el Estado de México, esta fortaleza institucional ha sido determinante para garantizar procesos electorales íntegros, transparentes y pacíficos.
A lo largo de su historia, el IEEM ha avanzado de manera sostenida en la ampliación y garantía de derechos. La paridad de género ha dejado de ser un objetivo aspiracional, para convertirse en una realidad institucional: hoy se refleja en la integración de cabildos, en la Legislatura local y, más recientemente, en la conformación del Poder Judicial del Estado de México.
Además, el Instituto ha impulsado acciones afirmativas que permiten el acceso efectivo a cargos de elección popular a personas pertenecientes a grupos históricamente discriminados, reconociendo la exigencia de la inclusión y representación sustantiva.
En el ámbito técnico, el IEEM ha demostrado capacidad de innovación y eficiencia. La operación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y de los sistemas de seguimiento a los cómputos ha garantizado que la ciudadanía cuente con información oportuna, verificable y en tiempo real. En los últimos procesos electorales, incluso, su desempeño ha sido reconocido por su solidez técnica y por superar estándares nacionales.
De cara al proceso electoral de 2027, en el que concurrirán elecciones de diputaciones, ayuntamientos y personas juzgadoras del Poder Judicial Local, los 30 años del IEEM constituyen no solo una conmemoración institucional, sino una reafirmación del papel estratégico que desempeñan los OPL en el sistema democrático mexicano. La experiencia acumulada, el conocimiento del entorno estatal y la cercanía con la ciudadanía consolidan al IEEM como una autoridad electoral indispensable para la organización de procesos electorales con certeza, legalidad, imparcialidad y transparencia.
En un contexto de creciente complejidad electoral, la existencia de OPLs sólidos, autónomos y profesionalizados resulta fundamental para preservar la estabilidad democrática, fortalecer la confianza ciudadana y garantizar el adecuado funcionamiento del federalismo electoral desde el ámbito local.
Violencia Política de Género: Un llamado en los 16 días de activismo
Cada año, del 25 de noviembre al 10 de diciembre se conmemoran los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género. Esta campaña internacional vincula dos fechas clave: el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y el Día de los Derechos Humanos. El periodo comprende exactamente 16 días para subrayar un mensaje esencial: la violencia contra las mujeres es una violación a los derechos humanos; su erradicación requiere acciones constantes, articuladas y colectivas.
Desde el ámbito electoral, estos 16 días son una oportunidad para recordar que ninguna democracia puede considerarse plena mientras las mujeres enfrenten riesgos, ataques o discriminación por ocupar espacios de toma de decisiones. Entre todas las modalidades de violencia, la violencia política por razones de género es especialmente grave, pues busca limitar el derecho a participar, competir y ejercer un cargo público. Afecta no sólo a quienes la padecen, sino a la representación de toda la ciudadanía.
Con ese compromiso, este año, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) desarrolló una campaña integral y sustantiva en el marco de los 16 Días de Activismo, con 19 actividades orientadas a la sensibilización y formación: talleres, conferencias, cursos y estrategias de difusión para acercar información clara y accesible a la ciudadanía y a las mujeres que ejercen liderazgo político y comunitario.
Asimismo, el IEEM trabaja de manera permanente mediante la Red de Mujeres Electas, un espacio de acompañamiento y fortalecimiento en el que participan 374 mujeres. Su existencia confirma que la protección de los derechos político-electorales de las mujeres no puede limitarse a un periodo conmemorativo o a los procesos electorales: requiere continuidad, capacitación y redes de apoyo sólidas.
Durante estos días, una de las formas simbólicas de visibilizar el activismo ha sido el uso del color naranja, elegido internacionalmente para representar un futuro libre de violencia. Este gesto, aunque sencillo, permite mantener viva la conversación social y reafirmar nuestro compromiso colectivo.
Y conviene recordar una reflexión que hice algunos años, con motivo de estas fechas y que sintetiza el sentido de este esfuerzo: “Está muy bien visibilizar la oposición a la violencia en contra de las mujeres, usando por ejemplo el color naranja y uniéndonos a las campañas de concientización que despliegan las diferentes instituciones, pero más importante es respetar, escuchar y apoyar a las mujeres que día a día tenemos al lado.”
Que estos 16 días sean un punto de partida, no un cierre. La erradicación de la violencia contra las mujeres, incluida la violencia política de género, exige voluntad permanente desde las instituciones, la ciudadanía y cada espacio cotidiano. Sólo así podremos avanzar hacia una democracia realmente incluyente y libre de violencia.
La representación proporcional: clave para el equilibrio democrático
En los últimos días ha estado en la discusión nacional el tema de las diputaciones de representación proporcional y la necesidad de su existencia o supresión; por lo que resulta oportuno hablar un poco del tema.
Por lo que hay que hay que precisar que el sistema de representación proporcional pretende garantizar que el voto de millones de ciudadanos y ciudadanas cuya opción política (partido político) no resultó triunfadora en los comicios, esté representada en las cámaras, generando una maximización del pluralismo político.
Mediante este sistema, 200 de las 500 diputaciones federales y 32 de las 128 senadurías, se asignan a través del porcentaje total de votos que recibe cada partido político; es decir, a mayor porcentaje de votos, mayor número de legisladores tendrán.
Esto permite que las distintas fuerzas políticas estén presentes en cada una de las cámaras, conforme al respaldo real que obtienen en las urnas. Lo anterior se traduce en el avance de la democracia mexicana en la ampliación del derecho al voto, a través de la construcción que reglas que permiten una representación justa y plural.
México cuenta con un sistema electoral mixto, que combina dos formas de convertir los votos en cargos públicos: la mayoría relativa, que genera vínculos directos entre representantes y territorios pues quien obtiene más votos gana el cargo para el cual contiende y la de representación proporcional, que asegura que la diversidad política del país se refleje en el congreso, con el umbral mínimo del 3% de la votación.
Cabe destacar que, aun siendo mixto, nuestro sistema electoral es preponderantemente mayoritario; es decir, el 60% se elige por el principio de mayoría relativa y el 40% por representación proporcional. Esta proporción 60/40 privilegia la decisión directa de la ciudadanía a través del voto en los distritos electorales, sin dejar de incorporar mecanismos que garantizan el equilibrio y la pluralidad en la integración de la Legislatura.
¿Por qué es tan importante este diseño? Porque el poder, cuando se concentra sin contrapesos, tiende a erosionar los principios que sostienen la democracia. La representación proporcional funciona como un mecanismo de equilibrio: evita que una sola fuerza política, aún con una mayoría significativa, excluya del debate a quienes piensan distinto. Garantiza que las minorías políticas —que también son ciudadanía con derechos— tengan voz, capacidad de incidencia y posibilidad de influir en las decisiones públicas.
Los beneficios de este sistema son claros. Favorece la deliberación y obliga a construir acuerdos. Además, mejora la calidad de la representación, ya que permite que temas, agendas y visiones que no ganaron distritos específicos, pero cuentan con respaldo social, formen parte del Congreso y su función deliberativa y de toma de decisiones.
Desde una mirada institucional, la representación proporcional no debilita la gobernabilidad: la fortalece. Un poder equilibrado fomenta la responsabilidad, la transparencia, la participación y la cercanía a la ciudadanía. En una democracia constitucional como la nuestra, pluralismo y estabilidad no son opuestos; se necesitan mutuamente.
El importante trabajo de las Comisiones del IEEM
De acuerdo con el artículo 183 del Código Electoral del Estado de México, el IEEM integra comisiones permanentes, especiales y temporales para cumplir cabalmente sus atribuciones. Estas comisiones son espacios esenciales de análisis, coordinación y toma de decisiones que permiten que cada etapa de la función electoral avance con orden, legalidad y transparencia.
Este año, además del funcionamiento de las comisiones permanentes, se instalaron tres comisiones especiales, cuyas actividades fueron determinantes para el adecuado desarrollo del Proceso Electoral Judicial Extraordinario 2025. Su trabajo concluyó en septiembre, tras cumplir los objetivos para los que fueron creadas, dejando valiosos aprendizajes y fortaleciendo la operación institucional.
Actualmente continúan en funciones las seis comisiones permanentes, así como dos comisiones especiales que trabajan desde 2024: una dedicada a la dictaminación del registro de nuevos partidos políticos y otra enfocada en la revisión y actualización de la normatividad institucional. Ambas desarrollan tareas estratégicas relacionadas directamente con la vida democrática del Estado y preparan al Instituto para los retos venideros.
Es importante reconocer que el funcionamiento de cada comisión es posible gracias al profesionalismo del personal del IEEM. Las áreas técnicas, administrativas y jurídico-electorales, en conjunto con las consejerías que las integran, así como con la presidencia y secretaría del Órgano Electoral, han realizado durante cinco años consecutivos un esfuerzo constante para sacar avante los procesos electorales que desde el 2020 se han desarrollado en la Entidad. Su compromiso cotidiano garantiza que cada decisión esté sustentada, cada procedimiento esté completo y cada actividad se realice conforme a los principios que rigen la función electoral.
Cerramos este año tras haber organizado un proceso electoral inédito, cuyas experiencias fortalecen nuestra capacidad institucional. Y, como cada ciclo democrático, ya trabajamos rumbo a 2026 para tener todo listo en 2027, asegurando que las elecciones en el Estado de México continúen desarrollándose con certeza, imparcialidad, independencia, legalidad, máxima publicidad, objetividad y paridad de género.
El trabajo del IEEM no se limita a los tiempos de proceso electoral; es permanente, técnico y exigente, pero profundamente trascendente. Gracias a la labor colectiva de sus comisiones y de todas las personas que las integran, la ciudadanía puede confiar en que sus elecciones se construyen con rigor, profesionalismo y compromiso democrático.
Violencia política digital: un desafío urgente para los 16 días de activismo contra la violencia de género
“Sin la participación activa de la mujer y la incorporación de su punto de vista a todos los niveles del proceso de adopción de decisiones no se podrán conseguir los objetivos de igualdad, desarrollo y paz.” (Plataforma de Acción de Beijing, 1995)
Treinta años después, la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing sigue siendo un llamado vigente y necesario. Hoy, en pleno 2025, la violencia política contra las mujeres continúa siendo uno de los principales obstáculos para ejercer plenamente nuestros derechos; y encuentra en el entorno digital un terreno fértil para reproducirse y amplificarse.
La violencia política digital contra las mujeres incluye acciones que buscan menoscabar su voz, inhibir su participación o anular su liderazgo, utilizando las redes sociales y espacios digitales. Los hechos no son aislados, forman parte de una violencia estructural que se traslada y se reproduce masivamente con las tecnologías de la información, pues amplía las posibilidades de agresión: más del 73 % de las mujeres en el mundo ha enfrentado algún tipo de violencia en línea; el INEGI reporta que en México, 10 millones de mujeres han sido víctimas de violencia digital.
Los datos recientes muestran la gravedad del problema. El Laboratorio Feminista de Derechos Digitales ha identificado hasta 25 formas de agresión sociodigital, desde imágenes sexualizadas creadas con inteligencia artificial, deepfakes, vigilancia encubierta mediante stalkerware o dispositivos inteligentes, hasta ataques coordinados a organizaciones de mujeres. Se han documentado prácticas que van desde campañas de desinformación y discursos de odio, hasta invasiones a cuentas, divulgación no consentida de imágenes íntimas o simulación de éstas mediante IA, filtración de datos personales y censura algorítmica. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha encontrado, además, tres tendencias claras en redes sociales: comentarios denigrantes sobre su apariencia, sexualización y mensajes que cuestionan la presencia de las mujeres en la política.
En México, las mujeres ligadas a cargos de elección popular son más propensas a ser atacadas que los hombres, quienes suelen ser agredidos por su función pública y no por su género. Y en el Estado de México, el registro de personas sancionadas por violencia política en razón de género suma ya 22 casos, principalmente en el ámbito municipal y, nueve de ellos, fueron cometidos en Facebook.
Frente a este panorama, la respuesta debe ser colectiva. Las plataformas también comienzan a asumir su responsabilidad: Meta ha creado el Centro de Seguridad de la Mujer, con herramientas específicas para mujeres en posiciones de liderazgo, candidatas, funcionarias y defensoras de derechos humanos.
Derivado de lo anterior, invito a todas las mujeres que hoy ejercen un cargo de elección a denunciar cualquier acto de violencia política digital. No están solas, el IEEM ofrece acompañamiento inmediato al 722 275 7301 y por WhatsApp al 722 510 5174. Y a la ciudadanía, le pido involucrarse activamente: reconocer, no compartir y denunciar contenido que violente a las mujeres también es una forma de construir democracia.
En estos 16 días de activismo, reafirmemos algo esencial: una democracia que violenta a las mujeres no puede llamarse plena. Erradicar la violencia política digital es una tarea impostergable, y es responsabilidad de todas y todos.
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