Sin democracia no hay desarrollo sostenible
El Día Mundial del Medio Ambiente, conmemorado cada 5 de junio, no es únicamente una fecha para reflexionar sobre la conservación de bosques, ríos o ecosistemas. Representa un llamado global para reconocer que el bienestar de las personas, el crecimiento económico y la fortaleza de las instituciones democráticas están estrechamente vinculados con la sostenibilidad ambiental.
Dirigido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por primera vez en 1972, durante la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Humano, donde se planteó que los desafíos ambientales trascienden fronteras y requieren la participación coordinada de gobiernos, sociedad civil, sector privado y ciudadanía. La protección del medio ambiente dejó de ser una preocupación exclusiva de científicos o ambientalistas para convertirse en una prioridad política, económica y social.
Durante décadas, la comunidad internacional impulsó diversos acuerdos para enfrentar problemas como la contaminación, la pérdida de biodiversidad, la deforestación y el cambio climático. Sin embargo, fue en septiembre de 2015 cuando los 193 Estados Miembros de la ONU adoptaron un compromiso sin precedentes: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una estrategia global con una visión de 15 años orientada a transformar el mundo mediante 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas específicas.
La relevancia de la Agenda 2030 radica en que reconoce que los problemas ambientales no pueden resolverse de manera aislada. Por primera vez se planteó una visión integral que articula tres dimensiones fundamentales del desarrollo sostenible: la económica, la social y la ambiental. En otras palabras, se reconoció que no puede existir crecimiento económico duradero sin protección ambiental, ni sostenibilidad ambiental sin instituciones sólidas y sociedades incluyentes.
En este contexto, resulta particularmente relevante que la Agenda 2030 incorpore objetivos vinculados tanto al desarrollo económico como al fortalecimiento democrático. El Objetivo 5 promueve la igualdad de género; el Objetivo 8 fomenta el crecimiento económico sostenible, el empleo digno y el incremento de la productividad; mientras que el Objetivo 16 busca consolidar sociedades pacíficas, garantizar el acceso a la justicia y fortalecer instituciones eficaces, transparentes y responsables. Estos objetivos reflejan una convicción fundamental: el desarrollo sostenible requiere gobiernos capaces de generar confianza, rendir cuentas y garantizar la participación ciudadana en la toma de decisiones.
La democracia desempeña un papel esencial en la protección del medio ambiente. Las instituciones democráticas permiten que la ciudadanía participe en la definición de políticas públicas, supervise la actuación gubernamental y exija soluciones frente a los problemas ambientales que afectan directamente su calidad de vida. La transparencia, la rendición de cuentas y el acceso a la información son herramientas indispensables para garantizar un desarrollo equilibrado y sostenible.
México enfrenta importantes desafíos en esta materia. La preservación de recursos naturales, la gestión del agua, la calidad del aire, la protección de ecosistemas y la adaptación al cambio climático exigen políticas públicas de largo plazo, construidas con visión técnica y responsabilidad institucional. Asimismo, requieren la participación activa de todos los sectores sociales para generar soluciones sostenibles y duraderas.
Desde la visión del Partido Revolucionario Institucional, la sostenibilidad debe asumirse como una política de Estado. El desarrollo económico, la protección ambiental y el fortalecimiento democrático no son objetivos excluyentes, sino pilares complementarios para construir una sociedad más justa, competitiva y responsable con las futuras generaciones.
En el Estado de México, el PRI impulsa las acciones necesarias para garantizar el derecho humano a un medio ambiente sano, a través de la Secretaría del Medio Ambiente y Protección Animal, bajo la convicción de que su preservación no constituye únicamente una tarea ecológica, sino también una responsabilidad democrática, económica y social.
La conmemoración del 5 de junio constituye una valiosa oportunidad para refrendar nuestro compromiso con la protección de los recursos naturales, el fortalecimiento de la vida democrática y la construcción de un futuro más justo y sostenible. Los desafíos ambientales que enfrentamos exigen la participación activa de gobiernos, instituciones, organizaciones y ciudadanía, pues el cumplimiento de la Agenda 2030 es una responsabilidad compartida. Solo mediante el esfuerzo conjunto y la corresponsabilidad social será posible avanzar hacia un desarrollo que combine crecimiento económico, inclusión, democracia y respeto al medio ambiente en beneficio de las generaciones presentes y futuras.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de Consulta
ONU (2026). Día mundial del medio ambiente. https://www.un.org/es/observances/environment-day
____, (2023). Objetivos del Desarrollo Sostenible, https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/development-agenda/
Reconstruir la confianza democrática para fortalecer a México
La democracia no se limita únicamente a los procesos electorales o a la emisión del voto; representa, sobre todo, la capacidad de una sociedad para participar activamente en la toma de decisiones, confiar en sus instituciones y construir acuerdos que permitan garantizar estabilidad, desarrollo y justicia social. La fortaleza democrática de un país no depende solamente de sus leyes o de sus elecciones, sino también de la legitimidad social de sus instituciones y de la confianza que la ciudadanía deposita en ellas.
En México, la democracia ha sido resultado de décadas de evolución institucional, reformas políticas y participación ciudadana. Gracias a ese proceso, nuestro país logró consolidar órganos electorales autónomos, ampliar la pluralidad política, permitir la alternancia en el poder y fortalecer mecanismos de representación que hoy forman parte esencial de la vida pública nacional.
Sin embargo, diversos indicadores muestran señales preocupantes de debilitamiento institucional y erosión de la confianza democrática, al grado que hoy enfrentamos un escenario de retroceso respecto de avances que tomaron décadas construir.
De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE), la ciudadanía no se siente plenamente representada por las instituciones que forman parte de la columna vertebral de la democracia, como los partidos políticos, los gobiernos y los órganos legislativos, y en gran medida desconfía de ellas.
Por su parte, el Informe Latinobarómetro 2023 ha señalado la existencia de un creciente fenómeno de desafección democrática caracterizado por la disminución de la confianza ciudadana en las instituciones públicas, el debilitamiento de los vínculos entre representantes y representados, así como una percepción cada vez más extendida de ineficacia gubernamental.
El referido informe advirtió sobre una “recesión democrática” en la región, señalando que únicamente el 48% de los ciudadanos manifiesta preferencia por la democracia como forma de gobierno, cifra considerablemente menor al 63% registrado en 2010. Paralelamente, aumenta el número de personas indiferentes frente al tipo de régimen político y se incrementa la tolerancia hacia opciones autoritarias, particularmente en contextos de inseguridad, desigualdad y deterioro económico.
No obstante, el Informe Latinobarómetro 2024 señaló que, de manera sorpresiva, el respaldo a la democracia aumentó a 52%, poniendo fin a la tendencia negativa observada en años anteriores; sin embargo, este repunte parece estar más relacionado con expectativas económicas personales positivas que con una recuperación profunda de la confianza institucional, por lo que el problema de desafección democrática continúa presente.
Frente a este escenario, resulta fundamental impulsar una cultura democrática basada en el diálogo, el respeto institucional y la participación activa de la sociedad. La democracia requiere ciudadanía informada, instituciones sólidas y actores políticos capaces de construir acuerdos por encima de diferencias ideológicas.
En este sentido, los partidos políticos tienen una responsabilidad central como canales de representación social y espacios de construcción democrática. Más allá de las coyunturas electorales, deben mantenerse cercanos a las demandas ciudadanas, promoviendo propuestas, soluciones y mecanismos de participación que fortalezcan la vida pública del país.
Desde la visión del Partido Revolucionario Institucional, la democracia mexicana se ha fortalecido históricamente mediante la construcción institucional, el diálogo político y la capacidad de generar acuerdos en momentos complejos para el país. La estabilidad democrática no surge de la confrontación permanente, sino de la posibilidad de encontrar coincidencias en beneficio de la sociedad.
Hoy más que nunca, México necesita una democracia cercana a la gente, sensible a las problemáticas sociales y comprometida con la construcción de un futuro con mayores oportunidades para todas y todos. Reconstruir la confianza ciudadana exige responsabilidad política, apertura al diálogo y un compromiso auténtico con las causas sociales y con el fortalecimiento institucional del país.
En el PRI estamos convencidos de que la reconstrucción de la confianza ciudadana debe comenzar desde el territorio, escuchando a las personas y generando soluciones concretas a sus necesidades. La democracia debe ser un instrumento para unir, no para dividir; para construir soluciones, no para profundizar diferencias.
La historia democrática de México demuestra que los logros institucionales alcanzados durante décadas pueden debilitarse cuando prevalecen la polarización, la desconfianza y el debilitamiento de los equilibrios democráticos. Por ello, defender la democracia implica fortalecer sus instituciones, recuperar la confianza ciudadana y asumir, desde todos los espacios públicos, una responsabilidad auténtica con el país.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de Consulta
INE, Estrategia Nacional de Cultura Cívica ENCÍVICA 2024-2026, https://www.ine.mx/wp-content/uploads/2024/07/ENCIVICA-VERSION-EJECUTIVA.pdf
Latinobarómetro, Informe 2024, La democracia resiliente, file:///C:/Users/Usuario/OneDrive/Documentos/COLABORACIONES%20CULTURA%20DEMOCRATICA/F00017303-Latinobarometro_Informe_2024.pdf
La crisis educativa que México no puede ignorar
La educación no solamente representa un derecho fundamental consagrado en la Constitución; constituye también la base sobre la cual se construye el desarrollo social, económico y democrático de una nación. Por ello, cualquier decisión pública que afecte al sistema educativo impacta directamente en el presente y futuro de millones de niñas, niños y jóvenes mexicanos.
En México, la educación atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Diversas decisiones tomadas en materia educativa han generado preocupación entre especialistas, docentes, madres y padres de familia, particularmente por los posibles efectos en la calidad del aprendizaje, la formación académica y el desarrollo integral de millones de estudiantes.
Hoy más que nunca, resulta necesario abrir un debate serio y responsable sobre el rumbo de la educación en México. Las decisiones públicas en esta materia deben construirse con visión de futuro, sustento técnico y sensibilidad social, poniendo siempre en el centro a las niñas, niños y jóvenes del país.
Durante décadas, cuando el PRI gobernaba, México logró avances importantes en cobertura educativa, profesionalización docente e infraestructura escolar; sin embargo, en los últimos años el retroceso en la educación ha sido evidente.
Ello se aprecia con los malos resultados obtenidos por el estudiantado mexicano en la prueba PISA, que es una evaluación internacional implementada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que mide el desempeño educativo de jóvenes de 15 años, cuyos resultados en 2024 evidenciaron que México no logró alcanzar el puntaje mínimo en Matemáticas, Lectura y Ciencias, mostrando un retroceso significativo en comparación con años anteriores.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en su informe de marzo de 2026, calificó a México en la categoría “sin progreso” respecto del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4) de la Agenda 2030, orientado a garantizar una educación inclusiva y de calidad. Esta evaluación evidencia que, lejos de avanzar hacia las metas fijadas para ese año, el sistema educativo mexicano presenta retrocesos alarmantes en competencias básicas de lectura, así como un persistente rezago tecnológico en las aulas. Prueba de ello es que 7 de cada 10 escuelas primarias del país carecen de acceso a internet.
La crisis educativa también representa un riesgo para la vida democrática del país. Una democracia sólida requiere ciudadanos informados, críticos y con capacidad de comprender su realidad social y política. Cuando niñas, niños y jóvenes no logran desarrollar habilidades básicas de lectura, comprensión y razonamiento, se debilitan las condiciones necesarias para la participación ciudadana consciente y responsable. Resulta difícil construir cultura democrática, fomentar el pensamiento crítico o fortalecer la participación cívica, cuando amplios sectores de la población enfrentan rezagos educativos desde las etapas más tempranas de formación.
Defender la educación implica escuchar a maestras, maestros, especialistas, madres y padres de familia, construyendo acuerdos que permitan garantizar calidad educativa, inclusión, innovación y condiciones dignas para el aprendizaje.
Desde la visión del Partido Revolucionario Institucional, la educación debe entenderse como una política de Estado y no como un instrumento de confrontación política. Históricamente, el PRI impulsó la creación y fortalecimiento de instituciones educativas, programas de alfabetización, expansión de cobertura escolar y mecanismos de profesionalización docente que permitieron ampliar oportunidades para millones de mexicanos.
Más allá del debate político, el centro de esta discusión deben ser las niñas, niños y jóvenes de México. Cada decisión en materia educativa impacta directamente en sus oportunidades de desarrollo, movilidad social y construcción de un mejor futuro.
En el PRI creemos que apostar por la educación es apostar por el país. Por ello, el compromiso debe ser permanente: defender una educación de calidad, accesible y con visión de futuro, que permita a las nuevas generaciones enfrentar los retos de un mundo cada vez más complejo y competitivo.
Porque cuando la educación se debilita, se limita el futuro de toda una generación; pero cuando se fortalece, se construye un México con más oportunidades, mayor igualdad y esperanza para todos.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de Consulta
ADN40. (2024). ¿Ni la tabla del 2? México no alcanza ni el puntaje mínimo; revelan resultados del examen PISA, https://www.adn40.mx/mexico/2024-12-28/mexico-no-alcanza-puntaje-minimo-resultados-examen-pisa/
UNESCO. (2026). Informe GEM 2026: acceso y equidad, https://www.unesco.org/gem-report/es
Reconocer a las madres, fortalecer al país
El Día de las Madres no es únicamente una fecha para celebrar con flores, reuniones familiares o expresiones de afecto; en realidad debe ser un momento para reconocer el papel fundamental que desempeñan millones de mujeres en la construcción de nuestra sociedad.
La veneración a la maternidad tiene raíces profundas en México. En los pueblos mesoamericanos se rendía culto a la fertilidad y a la figura materna como símbolo de vida y protección. Con la llegada de los españoles, esta tradición se asoció con la figura de la Virgen de Guadalupe, una herencia que se transformó en una celebración que ha perdurado hasta nuestros días.
En 1908 Anna Jarvis fundó oficialmente el Día de las Madres en Estados Unidos como símbolo de paz tras la Guerra Civil. Previo a ese acontecimiento, el Papa Pío IX declaró el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854, vinculándolo con la Virgen María. Desde entonces, la Iglesia católica ha celebrado a la Virgen María en mayo, lo que ha influido en que en los países católicos celebren el Día de las Madres en este mes.
En México, el Día de las Madres comenzó a celebrarse el 10 de mayo de 1922, promovido por el director del periódico Excélsior Rafael Alducín, en conjunto con el apoyo de instituciones públicas y privadas. Desde entonces, esta fecha se ha consolidado como una de las conmemoraciones más significativas del país, reflejando el profundo valor cultural y social de la maternidad.
No obstante, pocas veces somos conscientes de la profundidad de esta celebración. Por lo general, la gente piensa únicamente en las flores y en abarrotar los restaurantes, cuando la realidad actual obliga a mirar con mayor amplitud las implicaciones de esta efeméride.
Ser madre en México implica asumir múltiples responsabilidades en contextos marcados por desigualdades estructurales. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 7 de cada 10 mujeres en el país de 15 años o más son madres, y muchas de ellas combinan el cuidado de sus familias con actividades laborales.
Asimismo, casi 6 de cada 10 madres participan en la actividad económica, lo que evidencia su contribución al desarrollo del país. Sin embargo, esta participación ocurre en condiciones desiguales, ya que las mujeres continúan asumiendo la mayor carga del trabajo no remunerado. En promedio, 8 de cada 10 mujeres realizan labores domésticas y de cuidado, dedicando hasta el triple de tiempo que los hombres a estas actividades.
Más del 30% de los hogares en México son encabezados por mujeres, muchas de ellas madres que sostienen económicamente a sus familias, enfrentando desafíos adicionales como la informalidad laboral, la falta de acceso a seguridad social y limitaciones en oportunidades de desarrollo.
Estas cifras reflejan que la maternidad no solo es una experiencia personal, sino también un fenómeno social que requiere atención desde las políticas públicas. Reconocer a las madres implica garantizar condiciones que les permitan desarrollarse plenamente, acceder a oportunidades y ejercer sus derechos en igualdad de circunstancias.
En este sentido, el Partido Revolucionario Institucional ha desempeñado un papel fundamental en la construcción de políticas públicas orientadas al bienestar de las mujeres, promoviendo, a lo largo de su historia, acciones en materia de salud, educación, seguridad social, apoyo a jefas de familia e igualdad de oportunidades.
Para el PRI, las madres no solo representan el núcleo de las familias mexicanas, sino también una fuerza social que contribuye activamente al desarrollo económico, político y comunitario del país. Por ello, el compromiso es permanente: fortalecer políticas que reconozcan su trabajo, cerrar la brecha salarial que limita el desarrollo de millones de mexicanas e impulsar la construcción de un verdadero Sistema Nacional de Cuidados.
La celebración del Día de las Madres debe ser un llamado a la acción. Reconocer su esfuerzo implica también transformar la realidad que enfrentan millones de mujeres en México.
En el PRI creemos que respaldar a las madres es fortalecer a las familias y, con ello, al país. Trabajar por sus derechos, su bienestar y su desarrollo no es un acto simbólico, sino una responsabilidad social. Porque detrás de cada historia de vida, de cada comunidad y de cada avance social, hay una madre que ha hecho posible ese camino. Reconocerlas, respaldarlas y generar mejores oportunidades para ellas también es construir un México más justo y equitativo para todas y todos.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de Consulta
INEGI. (2024). Estadísticas a propósito del Día de las Madres, https://www.inegi.
org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2024/EAP_10Mayo24.pdf
ONU-HABITAT. (2021). Labores de cuidado y trabajo doméstico no remunerado, https://onu-habitat.org/index.php/labores-de-cuidado-y-trabajo-domestico-no-remunerado
UNAMGLOBAL (2025). Día de las Madres: Orígenes y significado, https://unam
global.unam.mx/global_revista/dia-de-las-madres-origenes-y-significado/
Día de la Niña y el Niño
El Día de la Niña y el Niño no es solamente una fecha para regalar sonrisas, juguetes o celebrar con festivales escolares; representa, sobre todo, un recordatorio de la responsabilidad colectiva que tenemos como sociedad para garantizar el bienestar, la protección y el desarrollo integral de la infancia.
Su origen se remonta a los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando el mundo tomó conciencia del enorme sufrimiento que enfrentaban millones de niñas y niños afectados por los conflictos armados, la pobreza y el abandono. Fue entonces cuando la activista británica Eglantyne Jebb fundó la organización Save the Children e impulsó una idea revolucionaria para su tiempo: reconocer que todas las niñas y los niños debían ser titulares de derechos propios.
Gracias a su labor, en 1924 la Sociedad de Naciones —antecesora de la Organización de las Naciones Unidas— adoptó la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, primer antecedente internacional en la materia. Décadas más tarde, en 1959, la ONU aprobaría la Declaración de los Derechos del Niño y, en 1989, la Convención sobre los Derechos del Niño, el instrumento jurídico internacional más importante para la protección de la infancia.
En México, la celebración del Día del Niño comenzó también en 1924, durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón, con el impulso del entonces Secretario de Educación Pública José Vasconcelos. Ambos promovieron la adhesión de nuestro país a los principios de protección de la niñez y establecieron el 30 de abril como fecha para conmemorar a las niñas y los niños mexicanos.
A nivel internacional, la ONU reconoce el 20 de noviembre como el Día Universal del Niño, debido a que en esa fecha se aprobaron tanto la Declaración de 1959 como la Convención de 1989. Sin embargo, en México esa fecha coincide con la conmemoración de la Revolución Mexicana, por lo que se mantuvo la tradición del 30 de abril como una celebración nacional propia.
Más allá de las fechas, el verdadero sentido de esta conmemoración es hacer un llamado permanente a favor de los derechos de la infancia. Los conflictos armados, la violencia, la desigualdad, el trabajo infantil, la desnutrición y hasta el cambio climático siguen poniendo en riesgo la vida y el futuro de millones de niñas y niños en el mundo.
Por ello, en nuestro país, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes reconoce a la infancia como titular plena de derechos y obliga al Estado a garantizarlos. Entre ellos destacan el derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo; el derecho a vivir en familia; el acceso a la salud y la educación; el derecho a la identidad y a no ser discriminados; el derecho al descanso, al juego y a la libertad de expresión; así como el derecho a la intimidad y a la protección jurídica frente a cualquier forma de violencia o vulneración.
UNICEF recuerda que escuchar a la infancia y defender sus derechos debe ser una tarea de todos los días. Garantizar un hogar seguro, un planeta sostenible y una infancia digna no puede ser una promesa de ocasión, sino una obligación permanente de gobiernos, instituciones y sociedad.
En el Partido Revolucionario Institucional creemos firmemente que la niñez no sólo representa el futuro de México, sino también su presente más valioso. Por ello, nuestro compromiso con las niñas y los niños es permanente: impulsar políticas públicas que les brinden educación de calidad, acceso a la salud, entornos seguros y oportunidades reales para desarrollarse plenamente.
Proteger a la infancia no es un acto de asistencia, sino un deber de justicia social. Cada niña y cada niño merece crecer con dignidad, seguridad y esperanza. En el PRI seguiremos trabajando para que sus derechos no sean letra muerta, sino una realidad cotidiana, porque un país que cuida a su infancia es un país que construye un mejor futuro para todos.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de Consulta
México Desconocido (2026). ¿Por qué el Día del Niño se celebra el 30 de abril en México? https://www.mexicodesconocido.com.mx/dia-del-nino-30-de-abril-mexico-por-que-se-festeja.html
Save the Children. (2026). Nuestra historia, https://savethechildren.mx/nuestra-historia/
UNICEF. (2025). Día mundial de la infancia. Escuchemos a la infancia y defendamos sus derechos, todos los días, https://www.unicef.org/es/
iniciativas/dia-mundial-de-la-infancia
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