Comunicación
Social

Martes, 10 Febrero 2026 07:00

La fórmula de la POSVERDAD[1]

Escrito por

“La innovación es lo que distingue a un líder de los demás"

Steve Jobs

 

La era digital ha transformado la comunicación política, porque ha cambiado las formas de comunicación y contacto con la ciudadanía. Sin embargo, esta revolución digital ha creado tanto oportunidades como desafíos para los actores políticos y la sociedad.

 

Las redes sociales, en particular, se han convertido en una herramienta poderosa en la comunicación política: Facebook, X (antes Twitter), YouTube, TikTok e Instagram permiten llegar a un gran número de personas de manera rápida y directa.

 

Además, las redes sociales de alguna manera han democratizado la participación en la política, porque cualquier persona con acceso a internet y una cuenta en redes sociales puede expresar sus opiniones en el debate público. Esto ha permitido que se escuchen las voces de grupos y comunidades que antes estaban excluidas del ámbito político. Del mismo modo, las redes sociales han facilitado la organización de protestas y movimientos sociales, así como amplificado sus alcances.

 

Sin embargo, ha surgido un fenómeno complejo y multifacético que desafía la integridad informativa y la deliberación democrática: la posverdad, definida como información que apela a las emocio­nes y creencias personales por encima de los hechos objetivos, lo que ha llevado a una distorsión de la verdad en el ámbito político, para manipular la opinión pública, crear narrativas simplistas y polarizar a los votantes.

 

Para comprender y abordar la posverdad en el contexto de la comunicación política, el Dr. Jair Guadarrama Torres[2], ha propuesto la fórmula de la POSVERDAD, que se estructura en torno a dos componentes principales: la desinformación y las interacciones negativas en línea.

 

Fórmula de la posverdad:

 

Posverdad =

Desinformación (Fake News ± Infodemia ± Agnotología ± Alodoxofobia ± Opinofobia ± Deepfake)

Interacciones negativas (Trolls + Haters + Bots)

 

En primer lugar, la desinformación abarca una serie de elementos clave, incluyendo las fake news, la infodemía, la agnotología, la alodoxofobia, la opinorofobia y los deepfakes[3. Estos fenómenos constituyen manifestaciones diversas de la distorsión, manipulación y ocultamiento de la verdad, que socavan la confianza en la información y debilitan la capacidad de discernimiento del público.

 

Por otro lado, las interacciones negativas que comprenden la actividad de trolls, haters y bots[4], juegan un papel crucial en la amplificación y difusión de la posverdad. Mediante la generación de discurso polarizado, la propagación de desinformación deliberada y la creación de entornos hostiles para el diálogo constructivo, se contribuye significativamente a la erosión del espacio público democrático y la polarización social.

 

Frente a este fenómeno es imperativa la necesidad de una educación mediática y un compromiso con la verdad, es fundamental fomentar la alfabetización mediática, el fact-chec­king[5] y la transparencia en la comunicación política para preservar la salud de la democracia. Como instituciones públicas tenemos el compromiso de difundir información veraz, oportuna, clara y de fácil acceso para la ciudadanía, cumpliendo además con obligaciones en materia de transparencia, rendición

 

 

 

 

 

[1] V Congreso Internacional de Comunicación y Audiencias digitales: “Inteligencia artificial y comunicación en la era de la posverdad”.

[2] Con estudios doctorales en Investigación de la Comunicación por Extremadura, España; Maestro en Alta Dirección Gobierno y Políticas Públicas con doble titulación nacional y extrajera por Ortega y Gasset; Maestro en Dirección de Políticas Públicas por Ortega Vasconcelos y Maestro en Identidad, Estrategia y Gestión de Marcas. Especialista en análisis de credibilidad a través de metodologías cualitativas, para el desarrollo de nuevos perfiles de profesionalización. Ha sido colaborador en la ONU en la sede de Ginebra para mesas de resiliencia en ONG'S. Creador de contenidos digitales y asesor gubernamental en diferentes alcaldías y países.

[3] Fake news: Noticias falsas que son creadas deliberadamente para desin­formar o engañar al público. Suelen imitar el formato de noticias reales para aumentar su credibilidad y se difunden principalmente en redes sociales y otros medios digitales.

Infodemía: Exceso de información, a menudo falsa o imprecisa, que di­ficulta que las personas encuentren fuentes confiables y orientación cla­ra.

Agnotología: La producción y difusión de la ignorancia o el desconocimiento, especialmente cuando es generado intencionalmen­te por intereses específicos, como campañas publicitarias o estrategias políticas.

Alodoxofobia: Miedo irracional a las opiniones de los demás. Este tér­mino, aunque menos conocido, se asocia a la intolerancia hacia perspec­tivas diferentes en contextos de desinformación y polarización social.

Opinorofobia: Miedo o aversión a expresar opiniones personales, espe­cialmente en entornos donde el discurso está dominado por la polariza­ción y el juicio crítico.

Deepfakes: Contenidos audiovisuales manipulados con inteligencia ar­tificial para falsificar imágenes, videos o audios, haciendo que personas parezcan decir o hacer cosas que en realidad no ocurrieron.

[4] Trolls: Es una persona real que publica mensajes provocadores, ofensivos, irrelevantes o incendiarios en comunidades en línea (foros, redes sociales, secciones de comentarios) con la intención de molestar, causar conflicto, provocar una respuesta emocional fuerte o desviar la conversación; su objetivo principal no es debatir de buena fe, sino obtener una reacción.

Haters: Personas que utilizan internet y redes sociales para atacar, difamar, burlarse o generar impacto negativo hacia individuos, marcas o ideas. Se caracterizan por emitir comentarios maliciosos, hostiles y no constructivos, ocultando frecuentemente su identidad para proyectar negatividad y generar discordia.

Bots: Un bot (abreviatura de robot) es un programa informático automatizado diseñado para realizar tareas repetitivas en línea sin intervención humana.

[5] Fact-checking: Verificación de hechos, en español, es el proceso de investigar y comprobar la veracidad de afirmaciones, noticias o contenidos que circulan, especialmente en internet y redes sociales, para combatir la desinformación. 

 

 

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