30 años en el IEEM
En el devenir histórico, pueden ser muchos o pocos años, lo que es indiscutible son los múltiples cambios que se han registrado en materia electoral. Recuerdo recién me incorporé a esta institución, hojas de papel, lápices, calculadoras, con María Luisa Farrera al frente, eran las principales herramientas para realizar muchas actividades, hoy por fortuna sistematizadas gracias a los adelantos tecnológicos; que decir cuando los trabajadores del IEEM, encabezados por Fernando Bahena Álvarez, tuvimos que realizar de manera extraordinaria el PREP, con teléfonos, radio transmisores y faxes, para recabar los resultados de todo el Estado de México.
Lo que hoy resulta anecdótico, fue la realidad tecnológica que nos tocó vivir en los orígenes de esta institución. Pero veamos algunos datos históricos:
El lunes 27 de febrero de 1995, en la Gaceta del Gobierno del Estado de México, se publicó el Decreto Número 72, mediante el cual se reformaron diversos artículos de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de México; particularmente en el artículo 11, se dio paso a la creación de un organismo público autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propios, que se encargaría de la organización, desarrollo y vigilancia de los procesos electorales; dispondrían además de personal calificado necesario para prestar el servicio electoral profesional. También en esa reforma constitucional se estableció en el artículo 39, que la Legislatura del Estado se integraría con 45 diputados de mayoría relativa y 30 de representación proporcional.
No fue sino hasta el sábado 2 de marzo de 1996, también en la Gaceta del Gobierno del Estado, que salió publicado el Código Electoral del Estado de México a través del Decreto Número 134. El cuerpo normativo dio vida y sentido a aquel organismo público autónomo que se denominó Instituto Electoral del Estado de México, al que se le confirió la responsabilidad de organizar los procesos electorales en la entidad mexiquense, con lo que se materializaba un cambio importante en el sistema electoral mexicano.
Se trataba de dar certeza, legalidad y sobre todo la característica de imparcialidad a los procesos electorales al eliminar formalmente la presencia del Poder Ejecutivo en la organización de las elecciones. El reconocimiento de los distintos partidos de la época, implicaba pluralidad y respeto para quienes, en la construcción de la imperfecta paz electoral, pensaban, tenían y planteaban propuestas distintas al oficialismo imperante.
A 30 años de distancia, algunos de esos cambios políticos y técnico-operativos son:
El financiamiento público a los partidos se condicionaba a la obtención del 2 por ciento de la votación válida efectiva y su registro al 1.5 por ciento de la votación válida emitida; era un derecho de los partidos contratar tiempos en radio y televisión en periodo de campaña electoral; la eliminación de los consejeros del Poder Legislativo del Consejo General; la creación de la comisión de fiscalización para saber origen, aplicación y montos por financiamiento a partidos; el Consejo General podía aprobar la realización de dos revisiones precautorias aleatorias a un 20 por ciento del total de las campañas de diputados y ayuntamientos; la atribución al Consejo General de calificar la elección de gobernador; el establecimiento de que los partidos no excedieran 70 por ciento de candidaturas para un mismo género; la creación del Servicio Profesional Electoral; la creación del Órgano Técnico de Fiscalización; la eliminación de la figura de Director General y en su lugar la del Secretario Ejecutivo General; la facultad para que el Consejo General resolviera las sanciones en materia de fiscalización; la eliminación de la figura de candidatura común, la determinación de insacular un 10 por ciento de ciudadanos por sección para ser funcionarios de mesas directivas de casilla, después se estableció un 20 por ciento; estos y otros temas quedan en el registro de la Historia del IEEM.
En todos los cambios que se han dado, los trabajadores del IEEM han sabido hacer frente a su responsabilidad institucional con profesionalismo, garantizando certeza, confianza, credibilidad, en la disputa pacífica del poder político en la entidad; y que no quede duda que por esa ruta se continuará.
EL CONFLICTO COMO TENSIÓN POSITIVA
La inmensa mayoría hemos sido educados para ver el conflicto como algo negativo y destructivo, y no como una tensión positiva permanente con la que convivimos todos los días y mediante la cual se han registrado cambios importantes en la historia de la humanidad. Es muy difícil adoptar este concepto con una perspectiva distinta, máxime cuando la primera idea para su definición se asocia indiscutiblemente con la violencia.
Si bien los conflictos son complejos y globales, se regulan y se gestionan para plantear alternativas en distintas direcciones y transformar la realidad.
La era tecnológica que actualmente estamos viviendo se desarrolló ante la necesidad de mantener comunicada a la humanidad, la evolución del teléfono, la radio, los periódicos, la televisión, las redes sociales, los celulares, son el mejor ejemplo de dicha evolución transformadora de nuestra realidad, sin embargo, el mal uso de dichas herramientas implica gestión constante de este conflicto.
El movimiento mundial en contra del cambio climático es un conflicto global permanente; la demanda y necesidad principal es seguir viviendo en este planeta sin avasallar y agotar los recursos que tenemos en la naturaleza; el respeto a todos los seres vivos y políticas públicas encaminadas al desarrollo sostenible.
Las políticas antiinmigrantes adoptadas por diversas naciones para frenar la entrada de personas a su territorio, es otro de los conflictos globales que lleva consigo una fuerte dosis de violencia directa y estructural; pero también implica contención, apoyo y solidaridad organizada de amplios sectores de la sociedad mundial que rechazan dichas políticas.
En el ámbito electoral, el conflicto se ha gestionado ante la necesidad de transitar hacia procesos electorales confiables, creíbles, pacíficos; las alternativas de solución han estado en constante trasformación para atender la propia dinámica electoral y las demandas de la sociedad; los siguientes ejemplos dan cuenta de ello.
Los recorridos para ubicar casillas se hicieron para conocer y dar certeza del lugar donde se instale la casilla; la lista nominal para saber quiénes tienen derecho a votar; el uso de la tinta indeleble para evitar que se vote más de una vez; el programa de resultados electorales preliminares surgió de la necesidad de conocer resultados el mismo día de la elección; los cómputos distritales y municipales para conocer a los triunfadores; los temas de fiscalización para saber en qué se gastan los recursos públicos los partidos políticos y las candidaturas independientes.
El voto electrónico que poco a poco se ve como una alternativa viable para que la ciudadanía emita su voto; las distintas estrategias implementadas por los órganos electorales para facilitar la emisión del sufragio como el voto anticipado, el voto en prisión preventiva; las cuales se dan gracias al buen uso de los adelantos tecnológicos que la administración electoral ha podido incorporar en sus procedimientos; son solo algunas prácticas implementadas que han contribuido a evitar conflictos electorales.
Pero también las tareas de educación cívica y promoción de la cultura política democrática que los órganos electorales realizan en distintos niveles educativos, implica que los futuros electores acudan a las urnas con voluntad y convencimiento de que su participación en los procesos electorales es importante, pero sobre todo, que la disputa por el poder debe hacerse, necesariamente, a través de elecciones pacíficas.
Ver el conflicto positiva y constructivamente implica un cambio de paradigma.
NUDOS ELECTORALES
Al escribir y publicar esta colaboración, aún no se conoce la propuesta oficial en materia electoral que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enviará al Congreso de la Unión, lo que nos permite seguir reflexionando en torno a lo que de manera necesaria debería reformarse para mejorar la calidad democrática en nuestro país.
1.Evitar que las cúpulas de los partidos políticos continúen apropiándose de las listas plurinominales de candidatos a diputados federales, locales, síndicos, regidores y Senadores de la República.
Como sabemos el Senado de la República se integra por 128 senadores, 64 de mayoría, 32 de primera minoría y otros 32 de representación proporcional; para tal efecto cada partido registra una lista de hasta 32 fórmulas y según su porcentaje de votación se le asigna el número de senadores correspondientes.
Para el caso de la Cámara de Diputados Federal, esta se compone de 500 legisladores, 300 electos en igual número de distritos distribuidos en todo el territorio nacional y 200 electos por el principio de representación proporcional en cada una de las 5 circunscripciones electorales en las que está dividido el país, según la lista de registro que partido haya hecho y su porcentaje de votación lograda en cada una de esas cinco demarcaciones territoriales.
El objetivo es que cada partido que logre obtener como mínimo el tres por ciento de los votos para diputados y para senadores tenga una representación en ambas Cámaras; este propósito de representación de la pluralidad política del país se ha visto distorsionado por la creciente apropiación que los principales liderazgos de cada partido han hecho de los primeros lugares de las mencionadas listas plurinominales.
El problema entonces, no es la representación plurinominal ni su número, el conflicto está en la distorsión que las "burbujas" partidarias han hecho de esta modalidad de representación, por ello lo que debe atenderse y legislarse es una fórmula que evite esa práctica cupular partidaria; ese debe ser el objetivo.
Emitir el sufragio por cada uno de los integrantes de listas plurinominales para que los más votados lleguen a ser legisladores, es una posibilidad que debe considerarse, porque al ser un país tan diverso, la pluralidad es uno de los valores que no se puede perder; desaparecer o reducir el número de legisladores sin tocar su forma de elección no resolverá un tema tan controversial en esta reforma electoral.
2.Otro nudo es la concurrencia de las elecciones de personas juzgadoras con la de los integrantes de los Poderes Ejecutivo y Legislativo, lo cual eleva sobre todo el costo del material electoral. Si la elección del Poder Judicial fuera en fecha distinta, una parte de dicho material podría ser reutilizado y con ello estaríamos disminuyendo el costo de las elecciones y mejorando la calidad de cada elección.
3.El tercer nudo es la participación de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en la primera fase de selección de los aspirantes a un cargo en el Poder Judicial, lo cual le resta credibilidad y certeza a dicha elección. Dejar en los órganos electorales constitucionales (INE y OPLES) de principio a fin está elección, además de fortalecer la democracia electoral, ayudaría verdaderamente a un rediseño del sistema político mexicano.
Finalmente, el reto para los integrantes del Congreso de la Unión es desatar los nudos y no romperlos o cortarlos, lo cual implica más diálogo, mas tolerancia, más inclusión, más respeto a la diversidad de ideas y propuestas, pero sobre construcción de acuerdos.
POR QUÉ SEGUIR CREYENDO EN LOS REYES MAGOS
De niños seguramente le pedimos a Melchor, Gaspar y Baltasar muchas cosas, algunos de esos pedimentos se cumplieron y muchos otros no, pero nunca desistimos ya que al siguiente año insistíamos nuevamente en nuestros deseos, hasta que dejamos de ser niños; pero eso nos hizo que aprendiéramos a soñar, a ser optimistas, a imaginar que esos deseos podían convertirse en una realidad.
Ya en la etapa adolescente imaginamos nuestro futuro estudiando, viajando, conociendo, aprendiendo, trabajando para ayudar a nuestros padres y aligerarles un poco la carga de nuestra educación y formación. Dejamos de pensar solo en nosotros mismos para asumir una parte de la responsabilidad familiar y social.
Entonces entendimos y nos dimos cuenta que los deseos y los sueños son utopías que pueden cumplirse o no, dependiendo del esfuerzo personal pero también del contexto social en el que vivimos; y aquí, instituciones como la familia, la empresa y los gobiernos son fundamentales.
Cuando asumimos nuestra responsabilidad como trabajadores y como ciudadanos entendimos a los Reyes Magos: no todos los deseos se cumplen plenamente, pero la magia de la esperanza nunca deja de estar presente para tener momentos de felicidad.
Quizá a estas alturas podemos cuestionarios si es válido seguir soñando en un mundo con tantas tensiones y en un país como el nuestro, con problemas de diversa índole que no serán resueltos solo con deseos, por estar arraigados e incrustados en lo más profundo de nuestra estructura social e institucional, lo cual significa que en ambas esferas -lo global y lo nacional- se desencadena una gran violencia directa y estructural que nunca dejará de sorprendernos.
Pero la respuesta es SI, las utopías son las expectativas que nos fijamos para poder medir el grado de cumplimiento de nuestras metas y objetivos; y el mejor ejemplo es el IEEM, institución electoral de los mexiquenses que a lo largo de 30 años ha contribuido al fortalecimiento de nuestra democracia organizando procesos electorales confiables y pacíficos.
Pero para continuar en esa ruta se requiere que los diputados federales y los senadores de la República ayuden a fortalecer a los Órganos Electorales Locales; al respecto, insistiré en la propuesta de regresarles las funciones y atribuciones que tenían antes de la reforma de 2014. Otras propuestas a considerar por el Congreso de la Unión, son las que se formularon durante los foros sobre reforma electoral realizados el último trimestre de 2025, entre las que destacan disminuir el costo de las elecciones que naturalmente pasa por temas de financiamiento y de fiscalización, contemplar diversas modalidades de votación dados los adelantos tecnológicos que se tienen, mejorar la calidad de la elección del Poder Judicial, adoptar los avances en materia de derechos humanos y derechos político electorales, ajustar temas de geografía electoral. En breve sabremos cuáles de todas las propuestas que se hicieron fueron recogidas e incorporadas.
En nuestra cotidianidad y como mexicanos también podemos aspirar a mejorar nuestros problemas de inseguridad, de inequidad en la distribución del ingreso y crecimiento económico, de educación, de movilidad urbana, de medio ambiente.
Creer en los Reyes Magos significa no darse por vencidos en la idea y convicción de buscar y construir una mejor sociedad.
Finalmente, a los lectores les deseo para este 2026 un año de paz, salud y bienestar.
AGENDA 2026
Para efectos de simplificación diremos qué hay dos agendas: la estructural y la de coyuntura; la primera tiene que ver con el crecimiento económico, la seguridad, la corrupción entre otros asuntos; la segunda aborda los temas prioritarios de los gobiernos en turno, en la cual se puede ubicar la que pudiera impactar la estructura del sistema político mexicano.
Específicamente me refiero a la inminente reforma electoral que, de acuerdo con las declaraciones de la Presidenta de nuestro país, el primer borrador deberá presentarse en el transcurso de la segunda quincena de este mes por parte de quienes integran la Comisión Especial que fue nombrada para tal efecto.
A decir de uno de los miembros de esta Comisión, la primera propuesta que entreguen no será concluyente porque deberá transitar por el cedazo del Congreso de la Unión y las legislaturas locales, por lo que en dicho recorrido pudiera tener algunos cambios no solo de forma sino también de fondo.
Algunos puntos que pudieran estarse incluyendo para su debate y aprobación, son: bajar el costo de las elecciones; y aquí existen tres posibilidades: 1. Disminuir el número de legisladores tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados Federal; 2. Bajar el financiamiento que anualmente se les entrega a los partidos políticos y 3. Disminuir el presupuesto destinado a los órganos electorales para su operación. Pueden estar contemplando las tres o alguna combinación de éstas. Cualquiera que sea la propuesta, se hace necesario gastar menos dinero en los procesos electorales.
Sobre los cargos de representación popular; no es un secreto el control que han ido ejerciendo las direcciones de los partidos políticos sobre la "elección" de sus candidatos, particularmente los de representación proporcional, desde senadores, diputados federales, diputados locales, regidores y síndicos; lo cual ha distorsionado el valor de la representación de las minorías para convertirlas en rehenes de una política clientelar y de control. Elegir a los más votados de las listas plurinominales, ayudaría a romper con este vicio.
Otro tema no menos importante es el de los órganos electorales locales los cuales además de permanecer, se les deberían regresar las funciones que tenían antes de la reforma electoral del 2014, así como elegir a los integrantes de su Consejo General a través de las Legislaturas locales por mayoría calificada, recuperando el procedimiento de selección que actualmente realiza el INE; o por el voto directo y secreto de los ciudadanos de cada entidad. De esta forma se les fortalecería institucionalmente y se acabaría con el control que pudieran tener los gobernadores sobre dichas instituciones.
Finalmente, está el tema de las personas juzgadora la cuales deberían ser elegidas sin la intervención de ninguno de los tres Poderes en ninguna de sus fases de elección, es decir, que ni el Congreso de la Unión, las legislaturas locales, los titulares de los Ejecutivos, ni el Poder Judicial participen, ya que en su diseño constitucional primigenio no está el de la función electoral, para eso existen los órganos electorales especializados.
En conclusión, este 2026 en su agenda de coyuntura, se vislumbra como un parteaguas en cuanto a reingeniería electoral se refiere, siempre y cuando las mayorías escuchen a las minorías, de ser así, sin duda tendremos reformas que impacten positivamente el sistema político mexicano.
Por último, no quiero dejar pasar la oportunidad para desearles a todos los lectores mis mejores deseos para que este año, se cumplan metas y aspiraciones trazadas.
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