Algunas de las preocupaciones que los órganos electorales tienen cuando se avecina un proceso electoral tiene que ver, primero, con que las reglas del juego estén listas y sean claras para todos aquellos que piensan competir por algún cargo de elección popular; y segundo, para quienes se encargan de la organización, desarrollo y vigilancia de una elección, son de suma importancia los ordenamientos legales, para evitar cuestionamientos sobre el proceder y las determinaciones que asuma la administración electoral.
Otra inquietud es la participación ciudadana en la propia estructura electoral; es decir, la ciudadanía que se incorpora paulatinamente en las distintas áreas de dicha estructura, para poder llevar a cabo todos los trabajos que implica una elección en todo el territorio mexiquense.
La integración de los órganos desconcentrados, en su vertiente de vocalías, consejerías, el personal administrativo de juntas, o bien, los capacitadores asistentes electorales, los supervisores electorales, los capturistas, los observadores electorales, los funcionarios de mesas directivas de casilla, son ciudadanos con la disposición de coordinarse entre sí y con la estructura del órgano central, para llegar al día de la jornada electoral con el compromiso de instalar casillas, garantizar el sufragio de los electores, contar los votos para dar a conocer resultados y ganadores de la contienda; y ser vigilantes no únicamente de la jornada electoral, sino de todo el proceso.
Otro tema que preocupa, tiene que ver con el número de ciudadanos que acuden a las urnas, en este sentido, cobra importancia el preguntarnos ¿a qué se debe la falta de más ciudadanía en las casillas donde deben emitir su voto? Distintos argumentos pueden darse para acercarnos a una respuesta convincente, y al respecto, es conveniente revisar el reciente estudio sobre participación ciudadana elaborado por el Colegio Mexiquense donde se analizan las causas de una baja participación en las tres últimas elecciones de gubernatura (2011, 2017, 2023). Los resultados de esta investigación arrojan datos interesantes sobre diversos factores que explican este fenómeno.
Cultura cívica y participación ciudadana, son temas que preocupan a los órganos electorales y éstos ponen especial atención en distintos espacios educativos desde nivel primaria hasta la educación superior, con el único fin de contribuir en la formación de una ciudadanía más participativa, a través de una serie de acciones y programas nacionales y estatales.
Las actividades de los organismos electorales encaminados a este fin se multiplican no solo en los centros educativos con capacitaciones a personal docente y al alumnado, sino con distintas organizaciones de la sociedad civil, asociaciones, o grupos históricamente olvidados, a través de conversatorios, cursos, pláticas, encuentros, conferencias, talleres comunitarios, foros juveniles, ejercicios sobre una jornada electoral.
En ellos, se habla de la importancia de la participación ciudadana en los asuntos públicos, haciendo especial énfasis en lo que significa que la disputa por el poder político se haga a través de elecciones pacíficas, al mismo tiempo en estos encuentros formativos, aprender valores como la tolerancia, el respeto, la igualdad, la solidaridad, el pluralismo, la responsabilidad, el diálogo, la legalidad, la no-violencia, es una invitación a ejercer derechos para poder ser ciudadanía participativa y generar mejores condiciones de convivencia.
Las preocupaciones en el ámbito electoral, son los retos permanentes que los órganos electorales gestionan, atienden, resuelven, teniendo en cuenta los principios institucionales; y en esta tesitura se ubica, impulsar una mayor participación ciudadana en los procesos electorales.
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