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Viernes, 21 Noviembre 2025 09:00

El fin de la moderación

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El desenlace decembrino no solo definirá quién gobernará Chile, sino qué tan preparada está su democracia para procesar virajes profundos

 

Chile vuelve a ocupar un lugar central en la conversación pública latinoamericana. La primera vuelta de las elecciones presidenciales -con Jeannette Jara, candidata del Partido Comunista, y José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, avanzando al balotaje-, confirma que el país austral funciona como un laboratorio donde se ensayan las que pudieran convertirse en grandes tendencias políticas del continente. El viraje hacia opciones en los extremos, la recomposición del electorado y la creciente polarización resuenan más allá de Santiago: son parte de un clima regional marcado por la incertidumbre y el desgaste de los partidos tradicionales.

 

La explicación de este giro no se agota en la oferta política. En el trasfondo operan factores materiales que hoy pesan mucho en la vida cotidiana chilena: el aumento de la migración, la presencia de redes delictivas transnacionales y la percepción de que el Estado perdió capacidad para responder a las demandas. Kast capitalizó ese malestar con un discurso de control y seguridad que resulta especialmente persuasivo entre votantes jóvenes. Jara, por su parte, impulsó una narrativa de protección social -vivienda para la población joven, levantamiento del secreto bancario, políticas laborales- que pretende responder a las mismas preocupaciones desde una plataforma progresista.

A ello se suma un cambio institucional de enorme alcance: la restitución del voto obligatorio. Con esta medida, más de cinco millones de nuevos votantes acudieron a las urnas para evitar multas, alterando por completo la composición del electorado. Esta vez se escuchó la voz de quienes suelen permanecer apáticos. Su participación explica buena parte del mapa político actual, así como las estrechas diferencias entre las dos candidaturas que disputarán la presidencia. La democracia chilena también destaca por admitir el voto de personas extranjeras que residen legalmente en su territorio: casi 900 mil electores de origen venezolano, peruano, boliviano, colombiano o argentino. Este electorado tiene un peso real, aunque las izquierdas no supieron incorporarlo en su discurso y algunas voces de derecha lo asociaron -sin evidencia- a los debates sobre inseguridad.

 

La fragmentación partidista y la irrupción de candidaturas antisistema completan el cuadro. Las propuestas de derecha acumularon preferencias que podrían inclinarse hacia Kast en el balotaje. El oficialismo chileno enfrenta horas difíciles, mientras Jara busca consolidar apoyos en un electorado de mayor edad que se inclina por propuestas menos disruptivas. El choque generacional es, quizá, uno de los elementos más novedosos. La derecha dura domina entre las juventudes que crecieron sin la memoria del autoritarismo, mientras que sectores progresistas encuentran mayor respaldo en quienes vivieron la transición democrática.

 

Mirar a Chile no es un ejercicio remoto. A América Latina le debe interesar por lo que pudiera mostrar sobre la dificultad de sostener consensos en sociedades cada vez más heterogéneas que se balancean entre problemas de seguridad y garantía de derechos. La experiencia chilena recuerda que las instituciones deben adaptarse a cambios demográficos, sociales y culturales.

 

El desenlace decembrino no solo definirá quién gobernará Chile, sino qué tan preparada está su democracia para procesar virajes profundos sin romper el tejido social que la ha distinguido durante décadas. Si logra encauzar el descontento hacia soluciones institucionales y no hacia la confrontación permanente, ofrecerá a la región una brújula en tiempos de desorden. De no ser así, confirmará que la moderación, lejos de ser la regla, es hoy un bien escaso que debemos cuidar con inteligencia e instituciones capaces de sostener el diálogo democrático, incluso cuando el péndulo se mueve hacia los extremos.

 

 

POR AMALIA PULIDO

PRESIDENTA DEL INSTITUTO ELECTORAL DEL ESTADO DE MÉXICO

@PULIDO_AMALIA

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