Comunicar para participar: la información como primera garantía del voto
Escrito por Filiberto Trinidad PérezSolemos pensar que una elección se define el día de la jornada electoral. Sin embargo, mucho antes de que alguien acuda a la casilla ocurre un proceso silencioso y decisivo: el de informarse. Saber qué se elige, cuándo, dónde y cómo participar no es un detalle accesorio. Es la base sobre la que descansa el ejercicio libre del voto.
En el Estado de México, el Proceso Electoral 2026-2027 ya está en marcha. El 6 de junio de 2027, la ciudadanía mexiquense elegirá a quienes integrarán la Legislatura local y los 125 ayuntamientos. Entre hoy y ese domingo habrá meses de trabajo institucional: la integración de consejos distritales y municipales, las convocatorias para observar la elección, el registro de candidaturas y la preparación de cada detalle de la jornada. Todas estas etapas comparten una necesidad: que la ciudadanía las conozca.
Ahí radica el sentido de la comunicación electoral. No se trata de promoción institucional, sino de un servicio público. Una autoridad electoral que comunica con claridad acerca las reglas a las personas. También convierte procedimientos técnicos en información útil, y transforma una convocatoria en una invitación real a participar. Cuando la información llega a tiempo y en un lenguaje comprensible, el derecho deja de ser una idea abstracta y se vuelve una posibilidad concreta.
El Instituto Electoral del Estado de México ha asumido esta tarea como parte esencial de su responsabilidad. Difunde las convocatorias para integrar sus órganos desconcentrados y para participar en la observación electoral. También usa plataformas digitales para acercarse a las y los mexiquenses que viven fuera del país. Todo ese esfuerzo de comunicación persigue un mismo propósito: que nadie se quede fuera por falta de información.
Este esfuerzo cobra especial relevancia en la entidad con la lista nominal más grande del país. Aquí conviven zonas metropolitanas densamente pobladas, comunidades rurales y pueblos originarios, cada uno con sus propios canales, ritmos y formas de informarse. Comunicar en el Estado de México exige, por tanto, sensibilidad territorial, pluralidad de medios y constancia.
Comunicar bien también es una forma de cumplir con los principios que rigen la función electoral: certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad. Una ciudadanía que sabe dónde encontrar información oficial y verificable está mejor preparada para distinguir los datos de los rumores. Con ello, la autoridad electoral fortalece la confianza en las instituciones que organizan las elecciones.
La democracia se construye con votos, pero antes se construye con información. Cada boletín, cada publicación y cada campaña de difusión es una pieza de ese andamiaje. Por eso vale la pena reconocer que la comunicación es la primera garantía para que el voto sea libre, informado y consciente. Mantenerse al tanto a través de los canales oficiales del IEEM es también una forma de participar.
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