IEEM y sus treinta años de construcción de ciudadanía mexiquense
Escrito por July Erika Armenta PaulinoDurante el transcurso de este año, con motivo de los treinta años del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), en diversos espacios se ha escrito sobre la importancia de la función que cumple esta Institución, primero, en la organización de las elecciones locales —de gubernatura, diputaciones locales, ayuntamientos y personas juzgadoras—, así como en su labor de garantizar imparcialidad, legalidad, transparencia y paridad de los comicios en el ámbito estatal.
Sin embargo, quiero aprovechar este espacio para compartir una visión personal sobre lo que significa el IEEM. El 19 de septiembre de 2017, hace casi nueve años, tuve por primera vez la oportunidad de conocer sus instalaciones, y me resultó imposible no admirar su diseño y lo impresionante que se veían los cientos de cristales que funcionan como muros. Pero sin lugar a dudas, fue hasta que me integré a esta institución cuando comprendí que a ese edificio lo sostiene algo más que una imponente estructura arquitectónica: son las personas que trabajan en él quienes, con su dedicación, compromiso y vocación de servicio, le dan solidez a este Instituto.
Así, hablar de treinta años de construcción de ciudadanía no implica únicamente recapitular cada proceso electoral o el número de casillas instaladas. Como autoridad electoral, nuestro trabajo es mostrar que la democracia no es solo un concepto abstracto que se rige por marcos normativos y que se convierte en actos tangibles y compartidos el primer domingo de junio. Lo menciono porque, con frecuencia, a la institución se le percibe únicamente como un engranaje técnico, dejando de lado que en ella convergen los esfuerzos de personas cuya labor va más allá del cumplimiento de la norma, la ejecución de procedimientos administrativos, el traslado o el resguardo de materiales, etcétera.
Más de una vez, la creatividad, el sacrificio y la pasión por el quehacer electoral han sido pieza fundamental para sacar adelante un proceso de elección. Se trata de mujeres y hombres que comprenden que la democracia, antes que un sistema político, es un ejercicio permanente de compromiso, confianza, diálogo e inclusión como único camino para la construcción de ciudadanía.
Mi profundo agradecimiento a todo el personal que, a lo largo de estas tres décadas, ha hecho del IEEM un referente de resiliencia, adaptación e innovación. Esto deja claro —día con día y en cada elección organizada— que sin la labor comprometida de las personas servidoras públicas de este Instituto, nada es posible. Sin ellos, el IEEM no perduraría. Gracias, porque cada persona ha sido y seguirá siendo parte fundamental de nuestra historia.
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