El vínculo democrático del voto mexiquense en el extranjero
En el contexto global actual, la movilidad humana ha transformado la manera en que las personas ejercen su pertenencia a una comunidad política. Esta realidad estará presente en la Elección de Diputaciones Locales 2026-2027 en el Estado de México, donde miles de mexiquenses residentes en el extranjero podrán ejercer sus derechos político-electorales al votar por sus representantes legislativos mediante el principio de representación proporcional. Su participación constituye una expresión de los vínculos cívicos que mantienen con su entidad de origen y una muestra de que la democracia también se practica a distancia.
Esa participación es, además, resultado del reconocimiento y ampliación de los derechos de ciudadanía. Lo menciono porque la legislación local únicamente contemplaba el voto desde el exterior para la elección de la Gubernatura del Estado de México. Tras la elección de 2023, una ciudadana mexiquense residente en Estados Unidos promovió diversos medios de impugnación ante el Tribunal Electoral del Estado de México con el propósito de ejercer su derecho a votar también por diputaciones locales. Como resultado, la sentencia JDCL/83/2023, emitida en octubre de ese año, ordenó al Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) diseñar e implementar medidas que hicieran posible ese ejercicio para la elección de 2024. Este antecedente confirma que los derechos de participación política, una vez reconocidos, deben ampliarse y fortalecerse, nunca retroceder.
Votar desde el extranjero es, sin importar la distancia, un acto de pertenencia y compromiso cívico. Se estima que entre 1.2 y 1.4 millones de personas originarias del Estado de México residen en Estados Unidos, país en el que se concentra cerca de 95 por ciento de la diáspora mexiquense. Una parte importante de esta población proviene de municipios como Tejupilco, Tlatlaya, Luvianos o San Felipe del Progreso. La migración no necesariamente rompe los vínculos con el lugar de origen; con frecuencia, los mantiene vigentes. Prueba de ello es que, en 2024, el Estado de México fue el quinto lugar nacional en la recepción de remesas. Además, según el estudio del IEEM y la UAM Cuajimalpa (2025), 56.6 por ciento de las personas mexiquenses encuestadas en Estados Unidos habla a diario o varias veces por semana con su familia. De ahí que quien reside en California, Texas o Illinois suela mantenerse al tanto de lo que ocurre en su municipio y de las decisiones de quienes gobiernan.
En atención a esta realidad, el Programa Específico de Trabajo para la Promoción del Voto de Mexiquenses Residentes en el Extranjero, aprobado por el IEEM el pasado 13 de octubre, contempla una estrategia integral orientada a fortalecer la participación ciudadana a través de las tres modalidades de votación disponibles: voto electrónico por internet, voto postal y voto presencial en sedes consulares. Para ello, prevé acciones de difusión, comunicación, vinculación, plataformas digitales y educación electoral dirigidas a tres poblaciones objetivo: las personas mexiquenses residentes en el extranjero con credencial para votar (CPV o CPVE); aquellas que requieren tramitarla o renovarla; y sus familiares y amistades en el Estado de México, a quienes el Programa busca informar y que, por su cercanía, pueden ser una red clave para animar la participación desde el exterior.
Quienes viven fuera del país tienen hasta el 25 de febrero de 2027 para tramitar su credencial y registrarse en la aplicación “MI INE, MI VOTO, donde esté”. Con ello, el voto de la ciudadanía residente en el extranjero garantiza que la voz de la diáspora mexiquense sea escuchada en las decisiones legislativas y fortalece las instituciones democráticas. Su relevancia radica en que reconoce que la pertenencia a una comunidad política no termina cuando se cruza una frontera. Cada voto emitido desde el extranjero constituye no solo el ejercicio de un derecho, sino también la expresión de un vínculo permanente.
La participación ciudadana más allá del voto
A poco más de un mes del inicio formal del Proceso Electoral para la Elección de Diputaciones y Ayuntamientos 2026-2027, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) ha emitido tres convocatorias dirigidas a la ciudadanía para participar como vocales y consejeras o consejeros en los órganos desconcentrados, así como en calidad de observadoras y observadores electorales. Menciono estas convocatorias porque son un recordatorio de que participar en una democracia implica mucho más que acudir a las urnas el día de la elección.
Así lo muestra el modelo electoral mexicano, que se ha construido, en buena medida, sobre el principio de ciudadanización de la función electoral. En otras palabras, son las y los ciudadanos quienes cuentan los sufragios, integran los órganos desconcentrados de la autoridad electoral y observan el desarrollo de los procesos electorales. Este modelo ha contribuido a fortalecer la certeza, la integridad y la confianza en las elecciones. Además, permite que quienes intervienen de manera directa conozcan cómo se organiza una elección, cuáles son las reglas que la rigen y qué garantías institucionales protegen el ejercicio de los derechos político-electorales.
La relevancia de esta participación se aprecia con mayor claridad a la luz del Informe Latinobarómetro 2026, recientemente publicado. En México, 45 por ciento de las personas entrevistadas considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, siete puntos porcentuales por debajo del promedio de América Latina (52 por ciento). Por sí solo, este dato no constituye un diagnóstico concluyente, pero sí representa una señal de que el respaldo a la democracia no puede darse por sentado y requiere atención permanente.
En este contexto, las convocatorias del IEEM representan una vía directa para promover la participación ciudadana. Su importancia radica en que —más allá de cubrir cargos o integrar espacios de colaboración institucional— brindan a las personas la oportunidad de constatar de primera mano cómo se garantiza la certeza de una elección, lo que favorece la formación de una ciudadanía más informada y crítica.
Una democracia que se practica, se conoce y se vigila es una democracia más sólida. Como lo expresa nuestro lema institucional, “Tú haces la mejor elección”, la calidad de los comicios depende, en gran parte, de una ciudadanía dispuesta a involucrarse en el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
La Comisión de Organización y la ruta hacia la elección de 2027
Con el inicio formal del Proceso Electoral para la Elección de Diputaciones y Ayuntamientos 2026-2027, las diez comisiones permanentes y especiales del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), aprobadas por el Consejo General el pasado 31 de agosto, adquieren un papel fundamental en el desarrollo de las actividades previstas para la organización de los comicios. Cada una de ellas contribuye, desde el ámbito de sus atribuciones, al adecuado desarrollo del proceso electoral. En esta ocasión, aprovecho este espacio para referirme a la Comisión de Organización, responsable de coordinar diversas actividades que hacen posible la celebración material de una elección.
La ruta de trabajo que ha definido esta Comisión para el Proceso Electoral 2026-2027 se estructura en dos grandes etapas. La primera, que se desarrollará de septiembre a diciembre de 2026, corresponde a una etapa Preparatoria y de estandarización, orientada a la aprobación de los formatos únicos de documentación y materiales electorales para las distintas modalidades de votación, así como del manual de supervisión que permitirá garantizar la calidad de su producción. La segunda etapa, prevista de enero a junio de 2027, se concentra en el Diseño operativo del proceso electoral. Durante este periodo se aprobarán los manuales de procedimientos para los órganos desconcentrados, los protocolos para la distribución y el resguardo de la documentación y los materiales electorales, los lineamientos para el desarrollo de los cómputos que implican el desarrollo de un sistema informático para tal efecto, así como los programas de capacitación correspondientes.
En conjunto, se trata de actividades específicas, indispensables para el desarrollo ordenado del proceso. Asimismo, estas dos etapas se agrupan en cinco ejes. El primero, certeza e integridad material, comprende la personalización de la documentación y material electoral; así como los manuales de producción y la verificación de las medidas de seguridad de las boletas. El segundo, fortalecimiento de la logística operativa, homologa los procedimientos en los 45 órganos distritales y 125 municipales.
El tercero, seguridad y custodia, garantiza el resguardo y traslado de la documentación y el material electoral. El cuarto, cómputo, innovación tecnológica y certeza de resultados, respalda el desarrollo de los cómputos electorales mediante herramientas como el Sistema Informático de Apoyo a los Cómputos (SIAC) y el seguimiento a los simulacros del Sistema de Información de la Jornada Electoral (SIJE). Finalmente, el quinto, modalidades de votación y accesibilidad del voto, garantiza el sufragio de los mexiquenses en el extranjero y de quienes, en su caso, voten de forma anticipada.
Lo anterior permite advertir que este órgano colegiado del IEEM concentra, de manera simultánea, responsabilidades relacionadas con la producción de la documentación electoral, la verificación de su calidad, la coordinación de la infraestructura territorial encargada de su distribución, las medidas de seguridad para su resguardo, las herramientas tecnológicas que respaldan los cómputos electorales y las distintas modalidades de votación que garantizan el ejercicio del sufragio.
Es importante señalar que el trabajo de la Comisión no se desarrolla de manera aislada. Por el contrario, sus actividades se coordinan permanentemente con las disposiciones, lineamientos y, en su caso, modificaciones que el Instituto Nacional Electoral (INE) determine respecto de las actividades previstas en la ruta de trabajo. Por ello, referirse a las tareas de la Comisión de Organización no constituye un ejercicio retórico. Se trata, más bien, de hacer visible una labor que pocas veces es percibida por la ciudadanía. Es ese trabajo técnico, especializado y coordinado el que permitirá que las y los mexiquenses tengan la certeza, el 6 de junio de 2027, de que detrás de cada voto existe una sólida estructura institucional integrada por personas servidoras públicas electorales comprometidas con los principios democráticos y con la confianza que la ciudadanía deposita en sus autoridades electorales.
La paradoja del apartidismo ciudadano y el proceso electoral 2026-2027
Dra. July Erika Armenta Paulino
Consejera Electoral
Instituto Electoral del Estado de México
El pasado 2 de septiembre, la casa encuestadora Enkoll presentó para El País y W Radio los resultados de una encuesta realizada con motivo del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Entre los distintos apartados del estudio, destaca el denominado Panorama Electoral, cuyos resultados cobran especial relevancia tras el inicio formal del proceso electoral federal 2026-2027, declarado por el Instituto Nacional Electoral (INE) el pasado 10 de septiembre.
Llama particularmente la atención una de las preguntas incluidas en la encuesta: “Independientemente de por cuál partido votaría, ¿con cuál partido se identifica más en este momento?”. Ante este planteamiento, 25 por ciento de las personas encuestadas manifestó no identificarse con ninguna fuerza política, asumiéndose como apartidista. La cifra no es menor si se observa la serie histórica del propio estudio. En diciembre de 2024 —al inicio de la actual administración federal— ese porcentaje se ubicaba en apenas 13 por ciento. En menos de dos años, el apartidismo ciudadano registró un incremento de 12 puntos porcentuales, convirtiéndose en una de las tendencias más relevantes para comprender el comportamiento del electorado rumbo a los próximos comicios del 6 de junio de 2027.
Lo que muestran estos resultados no deja de ser paradójico. Sobre todo porque las cifras de la encuesta se presentan en un contexto en el que la oferta partidista en México continúa ampliándose y diversificándose. A nivel nacional, el INE otorgó recientemente el registro a dos nuevas fuerzas políticas, Construyendo Sociedades de Paz (Partido Paz) y Somos, las cuales se suman a los seis partidos con registro nacional vigente.
En el ámbito local, el fenómeno es similar. Cuatro Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) aprobaron el registro de siete nuevos partidos: en Chiapas, Fuerza Chiapaneca, Partido Conciencia Humanay Movimiento de Esperanza; en Jalisco, el Partido Humanista; en el Estado de México, Poder Mexiquense de Oportunidades Sociales (Podemos); y en Veracruz, Bienestar y Justicia Social y el Partido Veracruzano Antipopulismo. Con estas incorporaciones, el número de partidos políticos locales con posibilidad de participar en las elecciones de 2027 asciende a 72 en todo el país.
Lo anterior obliga a interpretar los resultados de la encuesta con cautela. Si algo han demostrado diversos procesos electorales es que la ciudadanía no solo protege el sentido de su voto, sino también la expresión pública de sus preferencias partidistas. En ese contexto, el crecimiento del apartidismo debe analizarse más como una manifestación de autonomía ciudadana que como una muestra de apatía política. En gran medida, se trata de un indicador de salud democrática, en el que los ciudadanos participan e intervienen en los asuntos públicos sin asumir necesariamente una identidad partidista.
En este contexto, a los OPLE, como el Instituto Electoral del Estado de México, les corresponde organizar elecciones íntegras, transparentes y confiables. Si algo sugieren los resultados de la encuesta es que, más allá de las identidades partidistas, la ciudadanía exige instituciones capaces de garantizar que cada voto cuente, se respete y tenga incidencia real en la conformación del poder público. En una democracia donde la ciudadanía parece construir sus preferencias con mayor autonomía y sentido crítico, la confianza en las autoridades electorales se vuelve tan importante como la propia competencia entre los partidos políticos.
Las vocalías electorales en la elección mexiquense de 2026-2027
Con el inicio del Proceso Electoral para la Elección de Diputaciones y Ayuntamientos 2026-2027, la conversación pública comenzará a centrarse, en las próximas semanas, en las estrategias de los diversos actores políticos de la contienda. Mientras tanto, en el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) continuamos trabajando en las etapas de preparación que harán posible la jornada electoral del 6 de junio de 2027. Entre estas actividades preparatorias destaca la selección y designación de las vocalías que encabezarán nuestros órganos desconcentrados. Una figura que pocas veces ocupa espacios en la conversación pública, pero cuya labor resulta indispensable para la organización de las elecciones.
Estas vocalías forman parte de las Juntas Distritales y Municipales que, junto con sus respectivos Consejos, integrarán los 170 órganos desconcentrados que el IEEM instalará temporalmente en los 45 distritos y los 125 municipios de la entidad. En cada una de estas juntas, estos cargos se distinguen de acuerdo con el ámbito de competencia que les corresponde organizar. Las Juntas Distritales tienen a su cargo la organización de la elección de diputaciones locales y de la gubernatura del Estado de México. Para ello, se integran por tres vocalías: la Ejecutiva, la de Organización Electoral y la de Capacitación. Por su parte, las Juntas Municipales, responsables de la elección de los integrantes de los ayuntamientos, cuentan con dos vocalías: la Ejecutiva y la de Organización Electoral. En conjunto, a lo largo del territorio mexiquense, se instalarán 385 vocalías para este proceso electoral: 135 en el ámbito distrital y 250 en el municipal.
Más allá de su número y distribución territorial, considero importante detenernos en las funciones que desempeñan estas figuras electorales y en la relevancia que tienen para el proceso electoral. No es una tarea menor visibilizar la labor de quienes desempeñan estas responsabilidades. Valorar su trabajo profesional y especializado también implica dar a conocer su contribución a las condiciones de confianza y certeza que fortalecen la vida democrática en el Estado de México. Lo anterior lo menciono porque, de acuerdo con el Código Electoral del Estado de México —artículos 207 y 216—las vocalías tienen entre sus atribuciones ejecutar los programas que determina el Consejo General del IEEM.
A estas responsabilidades se suma la ejecución de programas en materia de educación cívica y paridad de género. Asimismo, las vocalías informan de manera periódica como Junta y a su Consejo correspondiente, sobre el desarrollo de sus actividades, lo que permite dar seguimiento y transparencia al cumplimiento de sus funciones.
Precisamente debido a la importancia de estas responsabilidades, el proceso para integrar las vocalías requiere perfiles idóneos y un procedimiento de selección cuidadosamente diseñado. Para formar parte de ellas, el IEEM publicará próximamente los criterios y la convocatoria correspondientes para que la ciudadanía interesada en ocupar una vocalía distrital o municipal participe en las diferentes etapas previstas para designar estos cargos. Cabe señalar que el proceso de designación se desarrollará con criterios técnicos y procedimientos institucionales orientados a seleccionar el compromiso necesario para el adecuado desempeño de las vocalías.
Como he señalado en otros espacios, organizar una elección implica enfrentar una gran complejidad operativa, trabajar con tiempos acotados y coordinar esfuerzos en distintos niveles. Las vocalías son, en ese sentido, una muestra clara de lo que significa hacer posible la democracia en el territorio. Aunque rara vez ocupan la atención pública, en los próximos meses recaerá en ellas una parte esencial de la responsabilidad de organizar, en cada distrito y municipio, una elección confiable, transparente y con certeza para la ciudadanía.
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