6 de abril de 1952: cuando las mujeres impulsaron el cambio democrático en México
Escrito por Partido Revolucionario InstitucionalEn la narrativa tradicional de la democracia mexicana, suele afirmarse que los derechos políticos de las mujeres fueron “otorgados” por el Estado en 1953. Sin embargo, esta visión resulta incompleta e incluso engañosa. Previo al Decreto de reforma constitucional y a su publicación en el Diario Oficial de la Federación, existió un momento decisivo que suele pasar desapercibido: el 6 de abril de 1952.
Ese día, más de 20 mil mujeres se congregaron al norte de la Ciudad de México en el parque “Deportivo 18 de marzo” a efecto de realizar la “Asamblea Nacional Femenil” en presencia del entonces candidato del PRI a la presidencia Adolfo Ruíz Cortines, con la consigna de que reiterara su promesa de campaña de plasmar en la Constitución el derecho de las mexicanas de votar y ser electas.
No se trató de un acto simbólico, sino de una expresión organizada de presión democrática. Mujeres de distintos sectores sociales alzaron la voz para demandar su inclusión en la vida pública, dejando claro que la democracia no podía seguir construyéndose sin ellas.
Este episodio constituye un punto de inflexión en la historia política del país. Lejos de ser un gesto aislado, la movilización del 6 de abril evidenció que los derechos no nacen espontáneamente desde el poder, sino que son resultado de la exigencia social. En este sentido, el reconocimiento del sufragio femenino mediante la reforma constitucional del 17 de octubre de 1953 no debe entenderse como una concesión, sino como la culminación de una lucha sostenida.
Aquí radica una enseñanza central para la educación cívica contemporánea: es un error común pensar que los derechos “se otorgan”. La realidad histórica demuestra que los derechos se conquistan, se exigen y, posteriormente, se consolidan institucionalmente. El tránsito entre la movilización social y la reforma constitucional refleja la esencia misma de la democracia: un proceso dinámico en el que la ciudadanía incide, presiona y transforma las estructuras de poder.
El 6 de abril de 1952 no solo anticipó la reforma de 1953; también sentó las bases de una ciudadanía activa, consciente de sus derechos y dispuesta a defenderlos. Esa jornada es testimonio de que la participación política no se limita al ejercicio del voto, sino que incluye la capacidad de organización, protesta y exigencia frente al poder público.
No obstante, a más de siete décadas de aquel momento, la lucha por el acceso pleno de las mujeres al poder público continúa. Si bien se han logrado avances significativos —como la paridad en cargos de elección popular— persisten desafíos estructurales, particularmente en materia de violencia política en razón de género y en el acceso real a espacios de toma de decisiones en condiciones de igualdad sustantiva.
La historia del 6 de abril nos recuerda que la democracia no es un estado concluido, sino una construcción permanente. La paridad no puede entenderse únicamente como una cifra o una obligación normativa; debe traducirse en condiciones efectivas para que las mujeres ejerzan el poder sin obstáculos, sin violencia y con plena autonomía.
En este contexto, resulta fundamental reconocer el papel que las instituciones políticas han desempeñado y deben seguir desempeñando para impulsar la participación de las mujeres. El PRI ha sido históricamente un actor relevante en la promoción de liderazgos femeninos, y hoy tiene la responsabilidad de seguir fortaleciendo mecanismos que garanticen no solo el acceso, sino el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres.
Recordar el 6 de abril de 1952 no es un ejercicio de nostalgia histórica, sino un acto de conciencia democrática. Es reconocer que cada avance ha sido fruto de la determinación colectiva y que los derechos, para ser verdaderamente efectivos, requieren de una ciudadanía vigilante y participativa.
La democracia mexicana tiene en las mujeres no solo a sujetas de derechos, sino a protagonistas de su transformación. Honrar su lucha implica no solo recordar su historia, sino continuarla.
Sen. Cristina Ruiz Sandoval
Presidenta del CDE del PRI en el Estado de México.
Fuentes de Consulta
Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). (2014). La Revolución de las Mujeres en México, Ciudad de México: Secretaría de Cultura.
Tuñón Pablos, E. (1987). Mujeres en México: una historia olvidada. Ciudad de México: Planeta.
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