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La importancia de las investigaciones científicas en el ámbito de la ciencia política, el derecho electoral y las ciencias sociales es que constituyen un componente clave que ayuda a tomar decisiones adecuadas para cada situación y momento. Solo si somos capaces de conocer, explicar y comprender los fenómenos electorales —particularmente el ámbito de la participación ciudadana— estaremos en condiciones de intervenir y contribuir en el fortalecimiento del sistema político en el Estado de México.

 

La investigación, así entendida, fundamenta la reflexión colectiva, de tal forma que los descubrimientos y conocimientos aportados abren la puerta para el análisis de datos, tanto desde una perspectiva cuantitativa como cualitativa. No olvidemos que, para una investigación en el campo del estudio electoral, producir datos requiere un proceso que exige conocimientos especializados cuyos resultados auxilien en la comprensión del comportamiento ciudadano.

 

Este es el caso del trabajo de investigación realizado por el IEEM en colaboración con El Colegio Mexiquense (IEEM-CM, 2025), titulado La participación ciudadana durante los comicios para gubernatura en el Estado de México, en el período 2011-2023.

 

La conclusión principal de esta investigación es que en los comicios para la elección de gubernatura el promedio de participación ha mantenido una tendencia menor al 50% (IEEM-CM, 2025). Los datos que proporciona este estudio los ha recuperado el IEEM para atender las áreas de oportunidad que le competen.

 

En la antesala del proceso electoral para la Elección de Diputaciones Locales y Ayuntamientos 2027, sin duda, entre los principales retos —institucionales, para los partidos políticos y las candidaturas— se encuentran el mantener la transparencia de la organización y difusión de las actividades preparatorias de este proceso electoral, incrementar la participación ciudadana y el ofrecimiento de propuestas atractivas y posibles.

 

Los avances del PAA 2026 del IEEM, a través del Subprograma de desarrollo y fortalecimiento de la educación cívica, la cultura política democrática y los procesos de participación de la población del Estado de México, dan cuenta de la estrategia que redobla los esfuerzos para sensibilizar a la ciudadanía en el valor de participar en el proceso electoral que se avecina. Asimismo, para el primer semestre del año 2027, también se han planificado un conjunto de acciones y actividades cuyo sustento es reconocer la presencia de una movilización cognitiva mexiquense (Rugeles, 2023 y Font 2004). Esta se manifiesta en forma de abstencionismo electoral propio de las sociedades actuales y que, resultado de la investigación antes mencionada, podemos ubicar principalmente en cuarenta municipios mexiquenses (IEEM-CM, 2025).

 

Esta movilización cognitiva mexiquense nos permite comprender la visibilización de un porcentaje importante de la ciudadanía apática a los asuntos públicos, con cierto rechazo a los partidos políticos, desconfianza hacia los gobiernos municipales y estatales y un moderado interés hacia las campañas institucionales de promoción del voto.

 

Una investigación académica cuyo objetivo sea entender las motivaciones de la participación ciudadana en el ámbito electoral tendrá que enfocarse en entender la apatía, la desconfianza y las barreras de acceso al voto. Además, su propósito principal es transformar la información recopilada en estrategias de educación cívica y movilización. Complementa nuestro supuesto, el parafrasear a Del Águila y Vallespín (2015) cuando establecen que la participación político- electoral educa, implica y vigoriza a la ciudadanía, pues las personas actúan de forma juiciosa, responsable y solidaria si se les da la oportunidad de serlo mediante su participación en foros de información, deliberación, reflexión y retroalimentación.

 

Este marco comprensivo, nos brinda dos coordenadas de orden pragmático: la primera es la realización de actividades de formación cívica en los niveles de educación media superior y la intervención en el sector de la población universitaria; la segunda será la difusión de información relevante, pertinente y suficiente del proceso electoral,  a través de los medios de comunicación que hoy impactan mayormente a la población (particularmente a grupos de edad comprendidos en el rango de 18 a 45 años). Este sector representa a una ciudadanía que no se conforman con un rol pasivo, sino que requieren insumos para poder decidir entre las diversas alternativas partidistas y asumir su compromiso de participar en la evaluación del ejercicio de gobierno.

 

Esta perspectiva cobra vigencia al reconocer que la ciudadanía se vincula con la cultura cívica y las instituciones electorales a través de la participación activa y el ejercicio responsable de los derechos político-electorales.  El reto del IEEM es fungir como garante del fortalecimiento de los valores cívicos entre la población mexiquense y hacer eco de que los procedimientos de votación de las representaciones populares son parte de un estilo de vida democrático y cotidiano.

 

Si tomamos como referencia que la base de nuestro compromiso institucional está cimentada en los pilares de la formación y educación cívica, la participación en procesos electorales, fortalecer los mecanismos de democracia participativa y, la rendición de cuentas; entonces, la ruta está trazada.

 

 

 

 

Del Águila R. y Vallespín F. (2015). La democracia en sus textos. Grupo Anaya y Alianza Editorial. Madrid.

Font, J. (2004). Participación ciudadana y decisiones públicas: conceptos, experiencias y metodologías. En Participación ciudadana y políticas sociales del ámbito local. UNAM. México.

Rugeles, F. (2023). El florecimiento humano: un asunto político-comunitario. Una propuesta de participación ciudadana a partir del pensamiento de Alasdair Macintyre. Dykinson. Madrid.

La democracia es un sistema político para gobernar basado en un fundamento legal para formular alternativas políticas en una sociedad con libertad de asociación, expresión y elección (Linz, 2016). Este modelo asume la existencia de una comunidad de ciudadanía que acepta su legitimidad y, por tanto, quienes integran la representación política para ser gobernados. Uno de los principales desafíos de la democracia es gobernar de forma plural y para todas las personas; otro es lograr la legitimidad de quien ocupa la titularidad del gobierno mediante una participación ciudadana mayoritaria.

 

Si la ciudadanía decide no participar impacta la legitimidad de los gobernantes, socava el propio modelo y limita las posibilidades de retroalimentar el ejercicio de gobierno.

Una clave fundamental de la democracia es la participación ciudadana, categoría polisémica (DPC-IEEM, 2019) que puede ser comprendida como las acciones que las y los habitantes realizan para representar sus intereses colectivos a la vez, que cumplan con sus obligaciones y ejerzan sus derechos, por ejemplo, el ejercicio del voto. Esta es la única vía de legitimación al poder y la designación de un gobierno.

 

Existen varias fuentes de legitimidad de las instituciones, a saber: la transparencia y rendición de cuentas, el informe periódico de sus actividades y el curso de las decisiones en los ámbitos económico, social, y cultural; destaca, además, la resolución de problemáticas comunes, por ejemplo, la seguridad pública. Todo esto ocurre, gracias a la participación ciudadana, en sus ámbitos convencional y no convencional.

 

Para comprender la participación ciudadana convencional en el estado de México, tomemos en cuenta que, para la elección del titular de Gubernatura durante el periodo 2011-2023, se tuvo un promedio de participación del 49.9%, por lo que, a nivel nacional, nuestra entidad se mantiene entre el grupo de estados cuya participación política en procesos locales se ubica entre el 38% y el 50% (DPC-IEEM,2025).

 

Aunque el Estado de México no es la entidad con la menor participación electoral en el país, su porcentaje promedio de votación permite evidenciar que prácticamente la mitad de la población no acude a votar. Si se considera que la democracia es el gobierno de la mayoría, entendido como la mitad más uno de la población, estaríamos, entonces, frente a un fenómeno que puede caracterizarse como abstencionismo (Ibid).

 

El Informe sobre el Índice de Desarrollo Democrático en México, 2024 indica que nuestro estado ocupó el 24° lugar del ranking nacional (FKA, 2024), además de recomendar el fomento del ejercicio del voto informado y la inclusión de todos los sectores sociales, para fortalecer la legitimidad democrática.

 

Como se compartió en la entrega anterior, durante el año 2025, el IEEM, a través de la DPC y en colaboración con El Colegio Mexiquense realizó el estudio denominado “La participación ciudadana durante los comicios para la gubernatura en el Estado de México en el periodo 2011-2023”.

 

Se trata de un zoom empírico y metodológico que aporta resultados cuantitativos, sustanciosos dada su fundamentación a través de ocho variables y una división geográfica del Estado de México novedosa.

 

Cualitativamente, de este estudio se desprenden consideraciones para ser reflexionadas de forma colegiada. Citemos algunas. En el Estado de México existe un porcentaje de ciudadanos apáticos a la política y a los asuntos públicos, con un alto rechazo a los partidos políticos, con notable desconfianza hacia los gobiernos municipales y estatales y un nulo interés por participar en procesos electorales y en asuntos comunitarios; el 51.5% de los ciudadanos confía en el IEEM. Asimismo, la confianza percibida en las campañas institucionales de promoción del voto, la Región Toluca presenta el promedio más bajo con 3.06.

 

Si bien la realidad política es cambiante, este diagnóstico nos coloca ante nuevos retos institucionales. La importancia de los datos ante esta realidad es fundamental. Lo que permanece es el electorado, la ciudadanía; el padrón electoral ha crecido y contará con cien mil personas que votarán por primera vez en la elección del próximo año.

 

Como podrá observarse, se presentan varias áreas de oportunidad, para que el IEEM, logre motivar mayor participación ciudadana al tiempo de atender otras variables, como son la confianza en la institución y la transparencia de los procesos electorales, que, en conjunto, podrían disminuir el abstencionismo y favorecer el índice de desarrollo democrático. Lo anterior, únicamente considerando las actividades institucionales del IEEM, pues aún falta sumar los esfuerzos que realicen los partidos políticos, y la sociedad organizada, entre otros.

A lo largo de los 25 años de este siglo, la dinámica de participación de la ciudadanía mexiquense durante la celebración de elecciones ha sido diferenciada. Cuando se han llevado a cabo elecciones concurrentes para elegir a la persona titular de Poder Ejecutivo, senadoras y senadores, además de las diputaciones locales e integrantes de los 125 Ayuntamientos, la participación ciudadana ha llegado a alcanzar un nivel de participación del 64.5% (en 2018), superior a la media nacional. Sin embargo, cuando se realizan comicios para la elección de la Gubernatura o intermedias para elegir diputados y diputadas locales e integrantes de los Ayuntamientos, el nivel de participación conserva cifras a la baja, registrando hasta el 46.15% (en 2011).

 

Para reflexionar sobre este fenómeno de participación en elecciones intermedias y locales en el Estado de México, la pregunta principal sería ¿cuáles han sido las principales causas que influyen en la disminución de la participación ciudadana?

 

Para tratar de comprender las razones que motivan a la ciudadanía mexiquense a participar en estos procesos, se requiere conocer el contexto nacional, así como algunos referentes empíricos. Por ejemplo, con base en el Informe Latinobarómetro 2023, México experimentó una disminución en el apoyo a la democracia, pues mientras en el año 2020, el 43% de la ciudadanía apoyaba este sistema político, para 2023 esta cifra se redujo al 35%; además, este informe señala que el 35% de la población ciudadana apoya la democracia, el 28% se muestra indiferente a este tipo de régimen y, el 33% estaría dispuesto a respaldar una opción autoritaria (Latinobarómetro, 2023, p. 28).

 

No obstante, el propio Latinobarómetro en 2024, informa que México registró una recuperación, con un 49% de apoyo a la democracia, aunque el 46% de la ciudadanía mexicana cree que esta puede funcionar sin partidos políticos (2024, p. 46)

 

De forma complementaria, la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI) aplicada por el INEGI en el año 2020[1], investigó el tipo de participación social vinculada con los derechos cívicos así como la percepción sobre las instituciones democráticas, obteniendo entre otros resultados: que a nivel nacional, el 98% de la población mayor de 18 años se entera de los problemas comunes del país a través de la información obtenida en su comunidad (61%) y platicando con la familia (37%); destacando que el 56% de esta población declaró estar muy interesada por los asuntos de México, en tanto, en la zona Centro este porcentaje se eleva al 58%.

 

En esta misma zona, el 36% considera que la frase “Tener responsabilidades” describe mejor a un ciudadano, seguido de la frase “Tener derechos” con 29%; y, un 70% considera que para gobernar un país se necesita un “gobierno en donde todos participen en la toma de decisiones”.

 

Asimismo, en nuestra región, el 73% del mismo grupo de edad “sabe o ha escuchado lo que es la democracia”, de los cuales el 53% considera sentirse “muy o algo satisfecho con la democracia que se tiene hoy en México”; y, por último, el 65% de la ciudadanía considera que “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno.

 

Contar con estudios que permitan analizar datos cuantitativos o comprender argumentos cualitativos sobre la democracia y la importancia de participar en procesos electorales intermedios en el Estado de México representa una necesidad para nuestro instituto electoral.

 

En este contexto, durante el año 2025, el IEEM en colaboración con El Colegio Mexiquense realizó el estudio denominado “La participación ciudadana durante los comicios para la gubernatura en el Estado de México en el periodo 2011-2023”. La metodología utilizada en esta investigación fue de corte principalmente cuantitativo, basada en un muestreo aleatorio estratificado. Los estratos se definieron en función de criterios como el tamaño de la población de cada municipio, el índice de abstención en elecciones (2011, 2017 y 2023) y la ubicación geográfica.

 

Es importante distinguir que la investigación se realizó en lo 125 municipios del Estado de México, con la aplicación de los cuestionarios a personas residentes de la entidad, de 31 años o más (considerando que, en el proceso electoral 2011 tenían por lo menos 18 años), lo cual permitió incrementar las probabilidades de éxito en la precisión del objeto de estudio.

 

En la encuesta que da sustento a esta investigación se aplicaron 666 cuestionarios, de manera presencial (78.38%) y virtual (21.62%), garantizando una muestra representativa a nivel estatal y municipal.

 

De igual manera, se llevó a cabo una revisión cualitativa con triangulación metodológica que permitió vincular diversos enfoques analíticos, fuentes de datos y teorías, con el fin de sustentar la validez y confiabilidad de los hallazgos. Para esta investigación se realizó una revisión hemerográfica con el propósito de conocer si en las tres elecciones analizadas hubo algún acontecimiento contextual que permitiera entender con mayor precisión los resultados de la encuesta.

 

Para construir la muestra, se realizó la zonificación geográfica del Estado de México en tres regiones: Valle de México, Toluca y Resto del Estado, lo que permitió conocer cómo las condiciones socioeconómicas, políticas y demográficas influyen en la participación electoral.

 

Las variables de análisis fueron: 1) sociodemográfica, 2) Estado de derecho, 3) razones que motivan la participación electoral, 4) eficiencia de los gobiernos municipal y estatal para atender las necesidades de la ciudadanía, 5) identidad territorial/partidista, 6) participación política fuera del proceso electoral, 7) confianza en la transparencia y desempeño del sistema electoral y, 8) las condiciones contextuales, teniendo como indicador a la violencia como factor inhibitorio de la participación.

 

La realización de esta investigación tuvo hallazgos inéditos e importantes, entre ellos podemos resaltar que existe una correlación muy significativa entre los niveles de confianza expresada por la ciudadanía hacia las estructuras partidarias, con valoración positiva hacia sus representantes directos. En términos políticos esto refleja una visión alineada del sistema representativo, en la que la legitimidad de los partidos se extiende hasta las personas candidatas, lo cual fortalece el vínculo entre ciudadanía y oferta política. En resumen, la participación ciudadana se ve potenciada en la medida en que se percibe una corresponsabilidad entre las bases ideológicas de los partidos políticos y las acciones de las candidaturas.

 

Asimismo, se observó que, quienes se sienten bien informados sobre las y los candidatos y sus propuestas, tienen una visión más positiva de la democracia en el Estado de México. La transparencia y el acceso a la información política fortalecen la precepción democrática.

 

Sin duda alguna, esta reflexión académica constituye una herramienta insustituible para ser tomada en cuenta para el diseño de estrategias encaminadas a motivar y propiciar una mayor participación ciudadana en próximos procesos electorales locales. En la próxima entrega detallaremos sobre los principales descubrimientos y sus implicaciones.

 

El estudio La participación ciudadana durante los comicios para Gubernatura en el Estado de México en el periodo 2011–2023, se encuentra disponible para su descarga y consulta en: https://www.ieem.org.mx/DPC/acervo/Estudio-de-Participacion-Ciudadana.html

 

 

[1] Aplicada a personas mayores de 18 años y dividiendo al país en seis regiones. El estado de México se ubica en la zona Centro.

Cuando hablamos de democracia, podemos hacer referencia a esta categoría como un régimen político, como una forma de gobierno o como una forma de vida. Como forma de gobierno, podemos definirla como el modelo para organizar y ejercer el poder político donde lo determinante es la participación del pueblo en los asuntos de gobierno a través de sus representantes quienes forman parte del Estado y mecanismos de seguimiento y vigilancia como son la accountability -comprendida como la rendición de cuentas- y la responsiveness -entendida como la sensibilidad y la capacidad de respuesta del gobierno la cual permite la satisfacción de las y los ciudadanos- (Carbonell: 2009).

 

En su libro denominado Democracia y Democratizaciones, Leonardo Morlino realiza una vasta revisión de esta categoría de análisis, haciendo referencia de aquellos regímenes que operan con los requisitos mínimos para ser considerados democráticos, es decir, que han consolidado las siguientes características: a) sufragio universal, masculino y femenino; b) elecciones libres, competitivas, periódicas, limpias; c) más de un partido político; d) fuentes de información diferentes y alternativas de comunicación y difusión política. (Morlino, 2009). Asimismo, y dada la complejidad de referirse a un modelo de democracia máxima, abre la posibilidad de comprender el funcionamiento de un modelo ideal, posible. Para referirse a este arquetipo, propone el constructo de calidad democrática.

 

En este sentido, un régimen que se desarrolla bajo condiciones de calidad democrática, tendrá que presentar las siguientes ocho dimensiones, que, aunque empíricas, involucran los elementos teórico filosóficos que dan sentido y posibilitan la comprensión de este paradigma político, social y económico.

 

Las primeras seis dimensiones son consideradas de orden procedimental, las cuales son (Morlino, 2020):

 

 

1) El Estado de derecho (rule of law) o respeto a la ley; 2) la rendición de cuentas (accountability) electoral o bien responsabilidad electoral; 3) la rendición de cuentas interinstitucional; 4) la participación ciudadana; 5) la competencia entre partidos políticos, y 6) la reciprocidad (responsiveness), o sea la capacidad de respuesta del gobierno y que repercute en la satisfacción de la ciudadanía y de la sociedad civil en general.

 

Las dos dimensiones restantes son consideradas como sustantivas y se refieren a: 1) El respeto pleno de los derechos que pueden ser ampliados en la realización de las diversas libertades; y, 2) la progresiva realización de una mayor igualdad política, social y económica.

 

Bajo el mismo paradigma, IDEA Internacional (2025) considera que la democracia puede ser entendida como un sistema político que se fundamenta en el control del pueblo sobre las políticas públicas y en la igualdad política de los ciudadanos. Asimismo, IDEA-I propone las siguientes dimensiones para poder dar seguimiento y, en la medida de lo posible, poder comparar la funcionalidad de los modelos democráticos vigentes de aproximadamente 110 países a nivel mundial.

 

  • Representación. 
    1. Elecciones creíbles.
    2. Sufragio efectivo.
    3. Partidos políticos libres.
    4. Gobierno electo.
    5. Parlamento eficaz.
    6. Democracia local.
    1. Libertades civiles.
      1. Libertad de prensa.
      2. Libertad de religión.

 

  • Libertad de expresión.

 

  1. Libertad de asociación y asamblea.
  2. Libertad de movimiento.

 

 

  1. Acceso a la justicia.
  2. Bienestar básico.
  3. Igualdad política. 
    1. Igualdad de género.
    2. Igualdad de grupos sociales.

 

  • Estado de derecho.
    1. Independencia judicial.
    2. Ausencia de corrupción.
    3. Aplicación predecible de la ley.
    4. Seguridad e integridad personal.

 

  • Participación.
    1. Participación electoral.
    2. Involucramiento cívico.
    3. Sociedad civil.

 

Como se puede observar, las dimensiones y sus correspondientes apartados y sub apartados constituyen una alternativa metodológica para poder analizar la calidad democrática por país, y México no es la excepción. Para el año 2025, estamos ubicados en el rango de desempeño medio (IDEA-I, 2025).

 

En la actualidad, tras haber vivenciado dos décadas de expansión democratizadora en todo el mundo, (en diferentes países) la realización de comicios electorales, la elección de liderazgos carismáticos autoritarios y un aparente desequilibrio entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial pareciera dar signos de que el modelo democrático retrocede. En este contexto, se encuentran los desafíos de la democracia en nuestro país y, particularmente, en nuestra entidad. Contamos con la herramienta teórica metodológica para poder dar seguimiento a las distintas dimensiones posibles, para ubicar nuestras coordenadas y nuestro rumbo.

 

Como instituto electoral, de forma transversal, nos corresponde hacer énfasis en las variables de representación y participación, incluyendo sub apartados como la igualdad política y la igualdad de género.

 

Por el momento y previo a la elección intermedia en el año 2027, caben algunas inquietudes que bien podrán constituir nuestros principales desafíos. Tomando como antecedente que la realización de elecciones intermedias en el Estado de México, se han obtenido menores niveles de participación comparados con las elecciones concurrentes, el año que inicia representa un buen momento para reflexionar sobre nuestros principales desafíos. ¿Cómo incentivar a la ciudadanía para que se involucre e incremente su participación en procesos electorales y actividades cívicas?, ¿Cuáles son las causas que desmotivan la participación de la ciudadanía mexiquense en elecciones intermedias?  Adelante con la reflexión y debate.

 

 

 

Fuentes consultadas:

Carbonell, M. (2009). Dilemas de la democracia constitucional. Ciudad de México. Editorial Miguel Ángel Porrúa.

IDEA Internacional. (2024) Estado Actual de la Democracia, 2024. Estocolmo. IDEA Internacional.

IDEA Internacional. (2025) Desafíos de la Integridad Electoral en las Democracias. Estocolmo. IDEA Internacional.

Morlino, L. (2009). Democracias y democratizaciones. Madrid. Editorial Madrid / Centro de Investigaciones Sociológicas.

Morlino, L. y Manuel Alcántara Sáez (2020). Calidad democrática entre líderes y partidos / La calidad del liderazgo político en los países andinos. Ciudad de México. Instituto Nacional Electoral.


Durante el primer cuarto del siglo XXI, hablar del fortalecimiento de nuestro modelo de democracia, implica reflexionar sobre la superación de los problemas mínimos que implican mantener un ordenamiento apto para garantizar la convivencia democrática que armonice el sentido de la representación política, a través de una reflexión sobre el papel de los partidos políticos, su capacidad de representación de los intereses ciudadanos o su competitividad en el sistema de partidos; la institucionalización de la autoridad electoral, sus alcances y autonomía; la fortaleza de la jurisprudencia electoral; los mecanismos de financiamiento a los partidos políticos; la función e impacto de la propaganda electoral; y la participación política ciudadana, entre otros factores.

 

En las nuevas democracias, la calidad de las elecciones, ya sea a través de su proceso de organización o los porcentajes de participación en la emisión del sufragio, ha sido una preocupación constante.

 

Algunos estudios sobre la calidad de democracia y la consolidación democrática en un país como México, se fundamentan en evaluar las instituciones federales y locales responsables de organizar y calificar los procesos electorales, así como la competencia a nivel federal y las dinámicas propias de las entidades federativas.

 

Otros estudios sobre la calidad de la democracia en México, como el índice de Desarrollo Democrático en México (IDD-MEX) realizado por la Fundación Konrad Adenauer (2024) y con la fundamentación de cuatro variables o dimensiones:

1) Democracia de la Ciudadanía,

2) Democracia de las Instituciones,

3) Democracia Social y,

4) Democracia Económica,

 

nos indican que, en el caso del Estado de México, ocupamos el puesto 24° del ranking nacional del IDD-MEX, en el grupo de estados con bajo desarrollo democrático. Comparado con el año 2023, presentamos un decremento del 41%, motivado por un rendimiento inferior en casi todas las dimensiones evaluadas.

 

En la dimensión Democracia de la Ciudadanía -la cual se evalúa tomando en cuenta indicadores como: a) la adhesión política, b) los derechos políticos, c) las libertades civiles, d) el compromiso ciudadano, e) la política de género en las instituciones del Estado, f) la inseguridad y, g) el respeto de derechos y libertades- nos ubicamos en el 15° lugar del ranking nacional.

 

En la dimensión Democracia de las Instituciones -la cual se evalúa considerando los siguientes indicadores: a) la percepción de la corrupción, b) el desempeño de los partidos políticos en el Poder Legislativo, c) la rendición de cuentas -accountability legal y política-, d) la accountability social, e) la intervención del gobierno federal y, f) crisis de gobierno- ocupamos el lugar número 30 del ranking nacional.

 

La dimensión Democracia Social –que se evalúa a través de los indicadores a) desempleo urbano, b) población bajo la línea de la pobreza, c) desempeño en Salud y, d) desempeño en Educación- nos posicionamos en el sitio 28, del ranking nacional.

 

Destaca que, en la dimensión Democracia Económica, nuestra entidad se sitúa en el lugar número 15 del ranking nacional. Esta variable se evalúa con los siguientes indicadores: a) PIB per cápita, b) desigualdad social, c) competitividad Estado- sociedad, d) autonomía financiera y, e) inversión.

 

En términos generales, la Democracia Económica es la única variable en la que el Estado de México se sitúa por encima del promedio nacional.

 

Es importante mencionar que desde el año 2010, cuando se inició la medición del IDD-MEX, esta es la cuarta ocasión en la que el Estado de México consigue una calificación de bajo desarrollo democrático.

 

Al examinar los indicadores de cada dimensión, en el de Democracia de la Ciudadanía, la adhesión política y la política de género en el Estado muestran resultados preocupantes. Asimismo, en la dimensión de Democracia de las Instituciones, destacan de manera negativa la accountability legal y política y la accountability social.

 

Por último, como recomendaciones, en el Informe IDD-MEX 2024, para el Estado de México, se señalan algunas oportunidades para mejorar el desarrollo democrático, destacando: 1) el fomento del ejercicio del voto informado y la inclusión activa de todos los sectores en los comicios, fortaleciendo la representatividad y la legitimidad democrática, así como, 2) la implementación de programas que refuercen la educación cívica, fomenten los valores democráticos y capaciten a los ciudadanos para participar activamente en democracia.

 

Sin duda, estos son algunos de los retos para los partidos políticos, organismos electorales, sociedad civil organizadas y para toda la ciudadanía en general que, formemos parte del entramado democrático en el próximo proceso electoral 2027, por cierto, concurrente e inédito.

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