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Jueves, 21 Mayo 2026 06:00

Algunas reflexiones sobre el estudio de la participación en procesos electorales en el Estado de México

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La democracia es un sistema político para gobernar basado en un fundamento legal para formular alternativas políticas en una sociedad con libertad de asociación, expresión y elección (Linz, 2016). Este modelo asume la existencia de una comunidad de ciudadanía que acepta su legitimidad y, por tanto, quienes integran la representación política para ser gobernados. Uno de los principales desafíos de la democracia es gobernar de forma plural y para todas las personas; otro es lograr la legitimidad de quien ocupa la titularidad del gobierno mediante una participación ciudadana mayoritaria.

 

Si la ciudadanía decide no participar impacta la legitimidad de los gobernantes, socava el propio modelo y limita las posibilidades de retroalimentar el ejercicio de gobierno.

Una clave fundamental de la democracia es la participación ciudadana, categoría polisémica (DPC-IEEM, 2019) que puede ser comprendida como las acciones que las y los habitantes realizan para representar sus intereses colectivos a la vez, que cumplan con sus obligaciones y ejerzan sus derechos, por ejemplo, el ejercicio del voto. Esta es la única vía de legitimación al poder y la designación de un gobierno.

 

Existen varias fuentes de legitimidad de las instituciones, a saber: la transparencia y rendición de cuentas, el informe periódico de sus actividades y el curso de las decisiones en los ámbitos económico, social, y cultural; destaca, además, la resolución de problemáticas comunes, por ejemplo, la seguridad pública. Todo esto ocurre, gracias a la participación ciudadana, en sus ámbitos convencional y no convencional.

 

Para comprender la participación ciudadana convencional en el estado de México, tomemos en cuenta que, para la elección del titular de Gubernatura durante el periodo 2011-2023, se tuvo un promedio de participación del 49.9%, por lo que, a nivel nacional, nuestra entidad se mantiene entre el grupo de estados cuya participación política en procesos locales se ubica entre el 38% y el 50% (DPC-IEEM,2025).

 

Aunque el Estado de México no es la entidad con la menor participación electoral en el país, su porcentaje promedio de votación permite evidenciar que prácticamente la mitad de la población no acude a votar. Si se considera que la democracia es el gobierno de la mayoría, entendido como la mitad más uno de la población, estaríamos, entonces, frente a un fenómeno que puede caracterizarse como abstencionismo (Ibid).

 

El Informe sobre el Índice de Desarrollo Democrático en México, 2024 indica que nuestro estado ocupó el 24° lugar del ranking nacional (FKA, 2024), además de recomendar el fomento del ejercicio del voto informado y la inclusión de todos los sectores sociales, para fortalecer la legitimidad democrática.

 

Como se compartió en la entrega anterior, durante el año 2025, el IEEM, a través de la DPC y en colaboración con El Colegio Mexiquense realizó el estudio denominado “La participación ciudadana durante los comicios para la gubernatura en el Estado de México en el periodo 2011-2023”.

 

Se trata de un zoom empírico y metodológico que aporta resultados cuantitativos, sustanciosos dada su fundamentación a través de ocho variables y una división geográfica del Estado de México novedosa.

 

Cualitativamente, de este estudio se desprenden consideraciones para ser reflexionadas de forma colegiada. Citemos algunas. En el Estado de México existe un porcentaje de ciudadanos apáticos a la política y a los asuntos públicos, con un alto rechazo a los partidos políticos, con notable desconfianza hacia los gobiernos municipales y estatales y un nulo interés por participar en procesos electorales y en asuntos comunitarios; el 51.5% de los ciudadanos confía en el IEEM. Asimismo, la confianza percibida en las campañas institucionales de promoción del voto, la Región Toluca presenta el promedio más bajo con 3.06.

 

Si bien la realidad política es cambiante, este diagnóstico nos coloca ante nuevos retos institucionales. La importancia de los datos ante esta realidad es fundamental. Lo que permanece es el electorado, la ciudadanía; el padrón electoral ha crecido y contará con cien mil personas que votarán por primera vez en la elección del próximo año.

 

Como podrá observarse, se presentan varias áreas de oportunidad, para que el IEEM, logre motivar mayor participación ciudadana al tiempo de atender otras variables, como son la confianza en la institución y la transparencia de los procesos electorales, que, en conjunto, podrían disminuir el abstencionismo y favorecer el índice de desarrollo democrático. Lo anterior, únicamente considerando las actividades institucionales del IEEM, pues aún falta sumar los esfuerzos que realicen los partidos políticos, y la sociedad organizada, entre otros.

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