8M: memoria, lucha, esperanza, participación y futuro
El 8M adquiere un sentido particular en el marco del trigésimo aniversario del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM); esta fecha nos recuerda que la democracia se fortalece cuando todas las personas pueden participar en condiciones de igualdad. Conmemorar el 8 de marzo permite comprender por qué la igualdad sustantiva es una tarea presente y cotidiana para quienes integramos un Organismo Público Electoral.
A partir de la recuperación histórica de las luchas feministas en el mundo, el 8M surgió de los movimientos de mujeres trabajadoras que, desde el siglo XIX, señalaron injusticias laborales, falta de derechos y ausencia de representación. Aquellas protestas abrieron paso a la reflexión sobre el papel de las mujeres en lo público y como ciudadanas. Con el tiempo, esas demandas crecieron y cruzaron fronteras, convirtiéndose en un espacio internacional para reconocer avances, visibilizar desigualdades y exigir garantías para ejercer derechos políticos y civiles.
Cuando reivindicamos de dónde viene este movimiento y cómo se ha transformado, acercamos esa parte de la historia que no siempre es contada. Recordamos que las desigualdades son realidades que se viven todos los días, como en las brechas salariales, en la sobrecarga de cuidados, en los techos de cristal que dificultan ascensos y en las formas de violencia que limitan la voz de las mujeres, incluida la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género (VPMRG).
Aunque en México se han logrado avances importantes, todavía hay desigualdades que no desaparecen. Muchas mujeres siguen encontrando barreras que no siempre se ven a simple vista, pero que influyen en sus oportunidades de participación y decisión. Hablar de estos obstáculos ayuda a entender que si no hay igualdad en el acceso y ejercicio de los espacios donde se toman decisiones, no podemos hablar realmente de democracia.
El 8M nos recuerda que la igualdad no se alcanzará sola: exige compromisos de los sectores público y privado, así como cambios socioculturales de todas las personas, todos los días y en todos los lugares. Desde el IEEM, diversas acciones de carácter permanente reflejan el compromiso con la igualdad de género, la no discriminación y la erradicación de la VPMRG. En este año, la conmemoración se ha acompañado de diversas actividades. Entre ellas, el trabajo fotoperiodístico de Frida Fernanda Medina González con la conferencia “¿Por qué seguir hablando de feminismo? El arte como protesta en movimientos feministas” realizada el 5 de marzo; y, un día después, la puesta en escena Nosotras que los queremos tanto, a cargo de la Compañía Universitaria de Teatro de la UAEMéx con dramaturgia de Hugo Salcedo y dirección de Sandra Macedo. Posteriormente, construimos un mural para visualizar, con una palabra o una imagen, el futuro sin violencia contra las mujeres que queremos.
Los tres días siguientes reforzamos esta conversación mediante la difusión de materiales informativos en nuestras redes institucionales, además de la iluminación simbólica de nuestra sede, que representa un recordatorio visible del compromiso institucional. Hoy, 10 de marzo, Leticia Bonifaz Alfonzo impartirá la conferencia “Mujeres en política: Retos en el ejercicio de sus derechos político-electorales”, enfocada en los desafíos actuales para ejercer plenamente estos derechos.
Para finalizar, el 13 de marzo cerraremos con el curso “Alianzas entre mujeres”, con Cecilia Lavalle Torres, que será un espacio para reflexionar sobre la sororidad entre mujeres que participan en la toma de decisiones. Todas estas acciones cobran sentido especial en el IEEM porque las siete Consejeras Electorales trabajamos de manera conjunta para garantizar la paridad y el ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres. Consensuar no implica pensar igual, sino reconocer la diversidad de trayectorias y voces que suman esfuerzos para que más mujeres participen en la vida pública en condiciones de igualdad. Cada una de estas actividades responde a un mismo propósito: abrir espacios de reflexión y recordar que la igualdad también se construye desde la vida pública, la educación, el arte y el diálogo. Conmemorar el 8M significa sostener esa conversación más allá de un día; implica asumir que la democracia se consolida cuando todas las voces cuentan y cuando, desde la convicción y la memoria, las instituciones preservan los derechos alcanzados para no dar un paso atrás.
La democracia mexiquense: tres décadas de constante construcción
El próximo 2 de marzo, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) llega a su trigésimo aniversario con una trayectoria de elecciones organizadas en todos los rincones del Estado; esto equivale a miles de casillas instaladas y millones de votos contados. A partir de 2014, el IEEM ha llevado a cabo 10 elecciones ordinarias, 3 extraordinarias y 4 judiciales. Estos datos demuestran cómo la democracia se construye trabajando, paso a paso, con la mirada puesta en la ciudadanía. Han sido 30 años de trabajo continuo que también nos obligan a preguntarnos cómo seguir avanzando.
Después de realizar diversas elecciones locales (para elegir a integrantes de ayuntamientos, diputaciones y cargos del poder judicial), el reto va más allá de organizar procesos impecables; también se trata de fortalecer las condiciones para el acceso y ejercicio pleno de los derechos político-electorales de todas las personas. Aquí entran temas que hoy son inseparables de la vida democrática y han tenido relevancia en estos 30 años: la paridad de género, la erradicación de la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género (VPMRG), la igualdad jurídica y la no discriminación; este conjunto constituye una parte significativa de la sociedad para que cada quien pueda competir y participar sin desventajas y en igualdad de condiciones.
La experiencia del IEEM también demuestra que la democracia se cuida desde adentro, como capacitar al personal, orientar correctamente a las personas candidatas y a la ciudadanía y reconocer las barreras que aún persisten. Por ejemplo, cuando hablamos de igualdad y no discriminación en la vida pública, nos referimos a aspectos muy concretos: desde cómo se redacta una convocatoria, cómo se atiende a una persona, cómo se comunica una decisión o qué requisitos se piden para un registro, por mencionar algunos. A veces son lineamientos enteros, otras veces, ajustes pequeños, pero todo en conjunto hace una diferencia enorme en beneficio de las personas.
Cumplir 30 años también invita a mirar hacia adelante. La madurez institucional que el IEEM ha alcanzado en tres décadas es resultado del trabajo colaborativo con diferentes personas e instancias, pues nuestro quehacer va más allá de organizar procesos electorales. Por ello, con imnesa gratitud, a todas las personas que han sido parte de la historia democrática mexiquense: funcionariado local y federal; personas supervisoras y capacitadoras; observadoras electorales (nacionales e internacionales); funcionariado de mesas directivas de casilla; partidos políticos; asociaciones civiles; academia; medios de comunicación; instancias gubernamentales que han facilitado las condiciones para ejercer o ampliar el derecho a votar en toda nuestra Entidad (el apoyo para ampliar la instalación de casillas en escuelas), en suma, a la ciudadanía mexiquense, ¡muchas gracias!
Cada quien guarda recuerdos que, en colectivo, configuran la memoria democrática del Estado de México. Este aniversario, resultado de un trabajo conjunto y coordinado, solo es posible cuando cada quien, desde su ámbito de acción, asume que defender la democracia es una labor de todos los días en todos los espacios. Que esta fecha nos invite a cuidar y mejorar lo que, como mexiquenses, hemos construido. Estos 30 años del IEEM significan miles de personas participando, millones de votos contados y una convicción que se ha mantenido firme desde el principio: la democracia se fortalece cuando nadie se queda fuera.
Niñas en la escuela, no en riesgo: febrero nos invita a mirar y actuar
Febrero nos recuerda dos fechas que, más allá de su conmemoración, subrayan la urgencia y la necesidad continua de promover la paridad de género en todos los ámbitos de la vida humana.
La primera es el 6 de febrero, en la que se conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), una práctica que persiste como una grave violación extrema de los derechos humanos que afecta a millones de niñas y mujeres en todo el mundo. Organizaciones internacionales como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estiman que aproximadamente doscientos treinta millones de niñas y mujeres en todo el mundo han sido sometidas a la mutilación genital femenina en sus vidas. No se trata de una cifra: es la vida de niñas que fueron afectadas a edades muy tempranas; lamentablemente, esta práctica sigue presente.
La segunda es el 11 de febrero, cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Fecha que pone la atención en otro aspecto relevante: qué ocurre cuando a las niñas sí se les garantiza el derecho a aprender, a permanecer en la escuela y a desarrollar su curiosidad. Esta conmemoración fue proclamada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2015 y nos recuerda que el acceso a la educación científica no es solo una cuestión vocacional, sino una condición básica para la igualdad.
A pesar de los avances, las mujeres continúan subrepresentadas en la investigación y en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM por sus siglas en inglés). Esta brecha se construye desde la infancia: cuando muchas niñas abandonan la escuela antes de tiempo, enfrentan barreras culturales o asumen responsabilidades (como el matrimonio o la maternidad temprana) que interrumpen su formación. Por eso, hablar de niñas en la ciencia también es hacerlo desde la prevención de prácticas que les arrebatan el futuro, con la intención de garantizar su crecimiento mediante opciones reales para decidir quiénes quieren ser y qué quieren aportar a la sociedad. Estas dos fechas están profundamente interconectadas: mientras que la MGF representa un obstáculo extremo para la salud, la educación y la igualdad de oportunidades, el reconocimiento de las mujeres y las niñas en la ciencia simboliza lo que está en juego cuando garantizamos condiciones igualitarias desde la infancia. No podemos hablar de paridad si las niñas están expuestas a prácticas que las marginan, enferman o las excluyen del sistema educativo.
El mensaje es claro: las niñas deberían estar en la escuela para aprender, preguntar y visualizarse como científicas, ingenieras, médicas o creadoras de conocimiento y no enfrentar matrimonios o maternidades a edades tempranas que limitan su educación y su futuro. Para que sea posible un cambio significativo, se necesita un compromiso compartido entre instituciones educativas que formen desde la igualdad, gobiernos que impulsen políticas públicas que mantengan a las niñas en las aulas y autoridades que promuevan activamente la educación, en conjunto podrían prevenir y sancionar prácticas que siguen reproduciendo la desigualdad desde la infancia, como el matrimonio infantil y la MGF.
Con un esfuerzo sostenido y coordinado entre instituciones y sociedad podremos avanzar hacia un futuro en el que la paridad no sea un ideal, sino una realidad tangible para todas las personas.
“Nos salvamos juntos o nos hundimos separados”: el trabajo colectivo para la democracia mexiquense
El pasado 7 de enero de 2026 se conmemoró el 40 aniversario luctuoso del escritor Juan Rulfo. Algunas de sus historias se centran en personajes comunes y en pueblos detenidos en el tiempo con una mezcla de silencios y diálogos breves que dicen mucho. En ese universo narrativo, en ocasiones puede observarse cómo estas acciones ocurren a la vista de todos y, en ocasiones, se mantienen igual. Hablar de la obra de Juan Rulfo es hablar de aquello que se percibe, pero no siempre se nombra.
Su legado literario sigue provocando múltiples y diversas reflexiones. Por esto mismo, en esta ocasión retomaré un fragmento del último de los tres artículos publicados por la Agencia EFE que Rulfo tituló “México y los mexicanos”. En este texto escribió: “Nos salvamos juntos o nos hundimos separados. Una verdadera comunidad sólo podrá construirse basada en el respeto a las diferencias, pero sobre todo basado en la justicia: el fin del hambre, la opresión y el desprecio que las mayorías mexicanas han sufrido durante cuatro siglos”.
En el contexto actual, el llamado a trabajar por y para la comunidad mantienen su vigencia y nos invita a pensar sobre nuestro quehacer en los distintos espacios de la vida social de los que formamos parte. Implica, también, cuestionarnos sobre las consecuencias de romper aquellos pactos que buscan mejorar la vida colectiva.
Esta reflexión no escapa al ámbito electoral, por el contrario, nos convoca a fortalecer la cercanía con la ciudadanía con las instituciones democráticas. En este sentido, de cara al 30 aniversario del Instituto Electoral del Estado de México, es necesario mirar al pasado para evaluar, mejorar y reiterar que la vida cívica se sostiene todos los días y desde distintos frentes a partir del trabajo constante de muchas personas. Esto trae consigo nombrar y reconocer que la vida democrática del Estado de México se ha construido, y lo seguirá haciendo, de manera colectiva.
Los quehaceres electorales cumplen una función que en ocasiones parece silenciosa, pero que resulta vital. En el IEEM se cumplirán tres décadas dedicadas en la organización de elecciones y, también, en la formación de la ciudadanía, difusión de los derechos, promover la participación y mantener reglas claras para la convivencia política de manera pacífica y con pleno respeto de las diferencias de todas las personas. Con el tiempo, estas acciones afianzaron el ejercicio de nuestros derechos político-electorales en la entidad.
La comunidad requiere del trabajo en conjunto de distintas instituciones para asegurar que todas las personas tengan las condiciones básicas, se sientan acompañadas y se reconozcan como parte de lo público en una sociedad que les permita ejercer su ciudadanía de manera plena con base en la justicia.
En este texto de Rulfo, que dio pauta para este escrito, es una invitación para que todas las personas seamos parte activa de nuestra historia al construir y escribir, de manera conjunta, el pasado, el presente y el futuro de la democracia mexiquense.
30 años de construir democracia mexiquense
El comienzo de un año nuevo, para muchas personas, implica nuevos comienzos, planeaciones, posibilidades y conmemoraciones. En este 2026 el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) cumplirá 30 años, lapso en que la experiencia, profesionalización y convicción de las personas que han sido parte de esta historia han contribuido a la consolidación de la democracia mexiquense. Por lo anterior, vale la pena reiterar la importancia de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) como pieza clave del sistema electoral. El debate sobre su permanencia invita a mirar más allá de las jornadas electorales y a preguntarnos: ¿qué hace el IEEM cuando no hay proceso electoral?
La respuesta inmediata es mucho más compleja de lo que suele imaginarse. El IEEM acerca a las infancias, juventudes y personas adultas a conceptos como el voto informado, la representación, la legalidad, la paridad, la no discriminación y la convivencia democrática. Lejos de ser una institución que “se activa” solo en época de elecciones, el IEEM mantiene un trabajo permanente orientado a fortalecer la vida democrática, la participación ciudadana y el ejercicio de los derechos político-electorales en lo cotidiano.
Por ejemplo, una de sus tareas centrales es el fomento a la cultura democrática y la participación ciudadana por medio de actividades formativas, foros, talleres y materiales didácticos. Estas acciones ofrecen herramientas para comprender cómo funciona el sistema electoral y por qué importa participar en él.
De manera paralela, el Instituto desarrolla un trabajo constante en materia de igualdad de género y no discriminación al impulsar acciones de concientización sobre la paridad, la participación política de las mujeres y la prevención de violencias, así como criterios para el uso de lenguaje incluyente en la comunicación institucional. Estas labores forman parte de una visión de democracia que reconoce desigualdades históricas y busca generar condiciones más equitativas para todas las personas que se traducen en cambios de la vida cotidiana para fomentar el acceso y el ejercicio de los derechos político-electorales en condiciones de igualdad.
Otro pilar del IEEM es el Centro de Formación y Documentación Electoral (CFDE). Desde ahí se articulan programas académicos de posgrado, avalados por su Comité Académico, que contribuyen a la profesionalización en materia electoral, democrática y de derechos políticos. A ello se suman las actividades editoriales, respaldadas por el Comité Editorial, que permiten la publicación de investigaciones, cuadernos, libros y materiales de divulgación que fortalecen el debate público y el conocimiento especializado. El CFDE también es clave en la capacitación continua del funcionariado electoral al asegurar que quienes integran la institución cuenten con conocimientos actualizados, criterios claros y una formación sólida.
Mantener con vida al IEEM es mantener un vínculo cercano con la ciudadanía incluso cuando no hay boletas ni campañas en curso. También es mantener un trabajo de constante profesionalización que prepara el terreno para que los procesos electorales se realicen con certeza, independencia, imparcialidad, legalidad, máxima publicidad, objetividad y paridad. El iniciar un nuevo año implica celebrar lo ya construido, pero también mirar hacia adelante. Por esto mismo, desde ahora nos preparamos hacia el 2027 para integrar experiencia y creatividad con el fin de seguir innovando ante este reto que será mayúsculo. El fortalecer hoy al IEEM es una inversión directa en la democracia de mañana.
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