El orgullo permanece: generar comunidad hasta consolidar democracias inclusivas
El 28 de junio se conmemora el Día Internacional del Orgullo LGBTTTIQ+. Fecha que nos invita a recordar que sus derechos y libertades han sido resultado de años de resistencia, visibilización, organización, activismo y participación colectiva. Esta conmemoración remite a los acontecimientos ocurridos en 1969 en el bar Stonewall Inn, en Nueva York, donde la comunidad, tras una serie de redadas arbitrarias y reiteradas, resistió y se manifestó en contra de la discriminación, la persecución y la represión. Ese episodio marcó el inicio del movimiento LGBTTTIQ+ moderno porque, un año después, tuvo lugar la primera marcha del Orgullo en diferentes ciudades de Estados Unidos que, eventualmente, se extenderían a otros países. Desde entonces, junio se convirtió en un mes simbólico para hacer visible la diversidad y refrendar el compromiso con la igualdad, la no discriminación y los derechos humanos.
En México, de acuerdo con el investigador Jordi Díez, para 1978, existían tres grupos organizados de personas homosexuales: Frente Homosexual de Acción Revolucionario (FHAR); Grupo Lambda de Liberación Homosexual; y Oikabeth. En este mismo sentido, dos marchas fueron significativas para el movimiento LGBTTTIQ+ mexicano: la primera, la realizó el FHAR el 26 de julio de 1978 y su exigencia fue la liberación de presos políticos homosexuales; mientras que, en la segunda, el 2 de octubre de 1978 marcharon integrantes de los tres grupos en el marco del décimo aniversario de la matanza de Tlatelolco.
No obstante, desde esas décadas hasta nuestros días, el camino hacia el reconocimiento y el ejercicio pleno de sus derechos humanos enfrenta desafíos importantes. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) de 2021, cinco millones de personas se autoidentifican con una orientación sexual e identidad de género LGBTI+; de ellas, el 32.3 % manifestó haber vivido alguna situación de discriminación durante ese año. En comparación con personas no pertenecientes a la diversidad sexual, la frecuencia de discriminación es el doble en la población LGBTI+.
Ante este panorama, por lo que refiere a los derechos político-electorales, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) mantiene un compromiso permanente de impulsar acciones y decisiones que favorecen una participación y una representación política más incluyente. Por ello, en colaboración con la organización Yaaj México, el pasado martes 23 de junio, Alejandra Paredes e Iván Tagle Durand impartieron el curso “Participación política y ciudadanía diversa: construyendo democracias inclusivas” donde se reflexionó sobre los avances y desafíos de la participación política de la población LGBTTTIQ+. Entre las principales conclusiones, se destacó la importancia de “articularnos y generar comunidad” desde cada uno de nuestros espacios de corresponsabilidad.
Sin duda, conmemorar el Día Internacional del Orgullo LGBTTTIQ+ implica reconocer a quienes antecedieron en esta lucha; apropiarse de las calles y del espacio digital; documentar e investigar; y tejer alianzas; también significa reconocer que la democracia se construye todos los días mediante acciones que amplían derechos, promueven la participación y hacen posible que todas las personas en su diversidad sean parte de los espacios donde se toman decisiones. Como concluyeron en el curso “la diversidad no es un reto para la democracia, al contrario, es una de sus mayores fortalezas”.
7 años con la “Paridad en todo”: Recordar, nombrar, sostener y continuar
En México, la historia de la paridad como principio constitucional implica mirar las coyunturas políticas que fueron determinantes para su materialización y, al mismo tiempo, reconocer las alianzas entre mujeres que, desde las sufragistas hasta las paritaristas, han sostenido, acompañado y exigido una democracia paritaria, sustantiva e incluyente.
En este contexto, el 6 de junio de 2019 fue un momento trascendental. En esa fecha, en el Diario Oficial de la Federación, se publicó el Decreto por el que se reformaron diversos artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de Paridad entre Géneros, mejor conocida como “Paridad en todo”, la cual estableció la obligación de garantizar la paridad en todos los niveles de gobierno y en los tres poderes del Estado, así como en los Organismos Constitucionales Autónomos.
Sin embargo, en un ejercicio de memoria, este momento histórico nos invita a nunca olvidar cómo llegamos aquí y quiénes lo hicieron posible. Sin duda, fue resultado de la lucha política entre múltiples actoras políticas provenientes de redes de mujeres como el colectivo Mujeres en Plural, de la academia, de mujeres de todos los partidos políticos y múltiples activistas.
A partir de esta reforma, nuestro país se convirtió en un referente regional al legislar la obligatoriedad de la paridad en el registro de candidaturas y en la integración de los espacios de poder. En términos de representación descriptiva (esto es, en cuanto al número de mujeres en espacios de participación y representación política), el avance es notable; no obstante, los desafíos siguen presentes en torno a la paridad sustantiva: que el acceso y el ejercicio del poder político sea en igualdad de condiciones.
En la política (como en otros espacios), las mujeres han derribado múltiples techos. Como refiere Celia Amorós, “conceptualizar es politizar”, por tanto, este proceso es indispensable para pasar “de la anécdota a la categoría”. En este sentido, hoy empleamos categorías analíticas como techos de cristal (barrera organizacional), de cemento (barrera psicológica y cognitiva), de billetes (acceso a recursos monetarios y materiales) o de diamante (violencia digital y mediática a candidatas por estereotipos de género); así como el término piso pegajoso (uso de tiempo en trabajo doméstico y de cuidados) que, en esencia, reflejan la distancia entre hombres y mujeres hacia la igualdad sustantiva.
Ahora bien, como refieren Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser, en su libro Manifiesto de un feminismo para el 99%, “No tenemos ningún interés en romper el techo de cristal y dejar que la gran mayoría limpie los vidrios rotos”. En este contexto, categorías como interseccionalidad y contexto situado nos ayudan a comprender, analizar e impulsar acciones para que nuestras diferencias no impliquen desigualdad en el acceso y en el ejercicio de los derechos político-electorales. Por ejemplo, las Acciones Afirmativas implementadas por el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) tienen ese propósito.
En esta remembranza de los 7 años de la “Paridad en Todo” es también una ocasión propicia para recordar que siete consejeras electorales integramos al IEEM, el único Organismo Público Local Electoral con esta conformación. Pertenecer a este Instituto implica reconocer que somos parte del legado en favor de la igualdad. Hoy, cuatro generaciones de feministas, podemos ver y compartir el sueño hecho realidad de quienes nos antecedieron. Desde luego, en el camino aún se vislumbran resistencias que en conjunto abatiremos para preservar la memoria, el legado y la construcción del futuro por las generaciones subsecuentes.
Para concluir, cito un fragmento de un discurso de la feminista mexicana Marcela Lagarde y de los Ríos: “Nos preguntan ¿por qué la paridad? Para empezar por justicia […] Paridad, para reparar a todas las que avanzaron y nos trajeron hasta este umbral […] Paridad, para repararnos de tanta exclusión […] Para dar la vuelta a la hoja de la ciudadanía de espejismo y avanzar a una ciudadanía, sustantiva, plena y efectiva”.
Orgullo, memoria, legado y resistencia: la construcción de democracias inclusivas
El hablar de la participación política de las personas LGBTTTIQ+ implica reconocer actualmente que los avances alcanzados en el acceso y ejercicio de sus derechos humanos son resultado de décadas de organización, visibilización y exigencia que han permitido abrir espacios para que más personas ejerzan plenamente su ciudadanía. Sin embargo, también nos recuerda que aún existen desafíos para garantizar que todas las voces puedan participar y ser representadas en condiciones de igualdad.
En este contexto, el pasado 22 de mayo, en el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), como parte del impulso de espacios de reflexión y de escucha, se realizó la cuarta sesión del ciclo de conferencias ¡Todas las personas, todos los derechos! Acciones afirmativas y derechos político electorales de los grupos en situación de vulnerabilidad: Población LGBTTTIQ+, impartida por Mario Ernesto Montes de Oca Bernal, cofundador e integrante de Fuera del Clóset A. C., cuya participación, sin duda, fue destacada; por ello, en esta ocasión, comparto algunas reflexiones al respecto.
Durante su intervención, visibilizó la labor que durante 16 años ha realizado esta Asociación con respecto del acompañamiento, sensibilización, incidencia política y defensa de los derechos humanos de las personas LGBTTTIQ+ en el Estado de México. A partir de un recorrido por la historia de los derechos de la diversidad sexual y de género en el ámbito internacional y en nuestro país, mencionó momentos coyunturales que fueron clave en esta lucha política, como la rebelión de Stonewall en 1969. Así mismo, en un ejercicio de memoria y legado, recordó los nombres de personas activistas pioneras en nuestro país y señaló los desafíos que aún enfrenta esta población en el ejercicio pleno de sus derechos político-electorales.
Montes de Oca Bernal también explicó que las acciones afirmativas en materia electoral representan herramientas fundamentales para reducir desigualdades históricas y promover una representación más incluyente en los espacios de toma de decisiones. Además, retomó una reflexión del filósofo Paco Vidarte donde invita a asumir una postura activa en la construcción de sociedades más incluyentes subrayando la importancia de visibilizarse, participar y ejercer la ciudadanía desde la diversidad.
Desde el IEEM compartimos esta visión y, por ello, trabajamos actualmente en la evaluación de las acciones afirmativas implementadas durante el Proceso Electoral 2024 con el ojetivo de identificar áreas de mejora y el fortalecimiento de futuros mecanismos de inclusión y representación política de cara al Proceso Electoral Local 2027. La democracia de nuestra entidad se construye con la participación de todas las personas; por ello, es importante generar espacios de diálogo, escucha y reflexión que permitan visibilizar las necesidades, experiencias y retos que enfrentan las diversas poblaciones de atención prioritaria en el ejercicio de sus derechos político-electorales.
Por ello, durante este junio, el mes del Orgullo LGBTTTIQ+, la Unidad Coordinadora de Género y la Comisión de Igualdad de Género y No Discriminación del IEEM desarrollamos actividades orientadas a fortalecer la cultura de inclusión, respeto y no discriminación. Les invitamos a sumarse a estas acciones de reflexión colectiva hasta garantizar los derechos político-electorales de todas las personas en condiciones de igualdad.
Acción global por la Diversidad en la democracia
En el ámbito internacional, desde el 2005, cada 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia (IDAHOBIT por sus siglas en inglés). Esta fecha nos recuerda las luchas que han emprendido diversas personas para que su orientación sexual y su identidad de género no sean un impedimento para el acceso y el ejercicio de sus derechos humanos en condiciones de igualdad. El origen de esta conmemoración atiende a que la Organización Mundial de la Salud dejó de clasificar la homosexualidad como enfermedad mental el 17 de mayo de 1990.
No obstante, los datos siguen siendo alarmantes; actualmente, de acuerdo con ILGA Mundo (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex), 65 Estados miembros (de un total de 193) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tienen leyes que criminalizan los actos sexuales consensuados entre personas del mismo sexo, mientras que solo 63 cuentan con leyes que protegen a las personas contra delitos de odio por motivos de orientación sexual.[1]
El llamado a la acción global para la conmemoración de este año fue con el lema “En el corazón de la democracia”. Desde las autoridades electorales administrativas, la frase cobra particular relevancia puesto que cuando hablamos de democracia paritaria, sustantiva e incluyente implica sumar todos los esfuerzos hasta que nuestras diferencias no se conviertan en desigualdades; por lo tanto, el acceso y el ejercicio de los derechos político-electorales deben ser en condiciones de igualdad para todas las personas. Este es el compromiso permanente desde el IEEM con las personas LGBTTTIQ+.
En este contexto, de cara al Proceso Electoral de 2027, resulta pertinente recordar las recomendaciones del estudio Voto por la Igualdad. Informe post-electoral de las candidaturas LGBTTTIQ+ en México 2024, elaborado por Yaaj México y el LGBTQ+ Victory Institute[2] a partir del Proceso Electoral Federal 2023-2024. De manera general, para las autoridades electorales recomendaron: máxima publicidad de candidaturas que contiendan por un cargo de elección popular por acción afirmativa; reforzar las medidas de obligatoriedad para contar con la captura de 100 % de la información de los cuestionarios de datos profesionales y de identidad; ofrecer información desagregada y accesible de las candidaturas postuladas por acción afirmativa; intensificar esfuerzos para combatir la discriminación, la violencia y la incitación al odio contra las personas LGBTTTIQ+ (candidatas o votantes); y establecer mecanismos de monitoreo y evaluación de la implementación de protocolos que garanticen el ejercicio del voto de las personas LGBTTTIQ+ en todas las elecciones (Fuentes y Aguilar, 2024: 79-80).
Para el caso de los partidos políticos y coaliciones, las recomendaciones fueron: fortalecer las candidaturas LGBTTTIQ+ con recursos económicos, técnicos y humanos para poder contender en futuras elecciones con posibilidades de ganar; publicación accesible y transparente de mecanismos internos de los partidos para la selección de sus candidaturas por acción afirmativa; exigir a las candidaturas que presenten al menos una propuesta de trabajo para el grupo de acción afirmativa por el que buscan contender; capacitaciones continuas antes, durante y después de los procesos electorales para la garantía de derechos político-electorales de las personas LGBTTTIQ+ (Fuentes y Aguilar, 2024: 80-81).
Vale la pena mencionar que el estudio también incluye recomendaciones para Asociaciones de la Sociedad Civil, así como futuras líneas de investigación. Para concluir, solo me resta decir que esta fecha y estas recomendaciones nos inviten a reflexionar, sensibilizar, sumarnos a la acción colectiva y reafirmar cada día, en cada espacio, nuestro compromiso con la dignidad, la igualdad, la libertad, la no discriminación y el respeto para todas las personas LGBTTTIQ+.
[1] IDAHOBIT. 17 de mayo: Día Mundial celebra la diversidad en el corazón de la democracia, 17 de mayo de 2026. Recuperado de https://ilga.org/es/news/idahobit-celebrando-diversidad-corazon-democracia/
[2] Miguel A. Fuentes Carreño y Bernardo Alonso Aguilar López, “Voto por la Igualdad. Informe post-electoral de las candidaturas LGBTTTI+ en México 2024”. CDMX, Yaaj México–LGBT Victory Institute, 15 de octubre de 2024. Recuperado de https://votoporlaigualdadmexico.org/materiales/
Resignificar, reconocer y respetar las maternidades
En nuestro país, la celebración del 10 de mayo surgió en 1922 como una respuesta conservadora para contrarrestar las demandas sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, que proliferaron a partir del Primer Congreso Feminista de 1916 celebrado en Yucatán. El Monumento a la Madre (ubicado en Ciudad México y cuya construcción inició en 1944) fue la segunda parte de este cometido al pregonar una concepción de maternidad que se pretendía imponer: una mujer al centro con un niño en brazos; otra con una mazorca; un hombre escribiendo y la placa que dice “A la que nos amó antes de nacer”. Posteriormente, fueron también los movimientos feministas quienes intervinieron al monumento colocando una placa adicional con la leyenda “Porque su maternidad fue voluntaria”.
Sin duda, con el tiempo, estos hechos han resignificado el origen del 10 de mayo, por ello este texto está pensado en quienes en algún momento de su vida: les cuestionaron ser “buenas madres” cuando dejaron a su bebé en la guardería para poder contribuir al sustento familiar; criaron y cuidaron solas; les hicieron sentir culpa por prejuicios sociales; tuvieron que esconderse para amamantar; decidieron ser madres adoptivas; no pudieron acudir a los festivales escolares; tuvieron miedo de pedir permiso para la atención médica de sus hijas e hijos enfermos por el temor de perder su trabajo; entregaron por obligación una prueba de embarazo y les condicionaron el trabajo si planeaban embarazarse; y, de manera especial, a quienes definieron su maternidad a partir del calendario electoral. Hoy sus experiencias de vida son constitutivas de derechos laborales, del cuidado compartido con una noción distinta (desde el nacimiento de las hijas e hijos) y del impulso de políticas de igualdad de género y no discriminación desde las instituciones y el Estado.
En el caso concreto del IEEM, vale la pena mirar algunos aspectos que paulatinamente han cambiado; por un lado, está la sala de lactancia inaugurada en 2015; y, por el otro, la ludoteca para uso de las hijas e hijos del funcionariado del Instituto. En esta última, el personal del Centro de Formación y Documentación Electoral (CFDE) prepara diversas actividades los viernes de Consejo Técnico, de modo que han propiciado la visita constante de las infancias. Así mismo, nuestro Reglamento Interno, expedido el 7 de mayo de 2025, contempla licencias para: maternidad y paternidad (ambas con posibilidad de ampliación en caso de parto múltiple) y adopción; para cuidados parentales; para lactancia; por causa de enfermedad o accidente grave de alguna hija o hijo; por paternidad para cuidado y atenciones médicas, entre otras. Estos ejemplos dan cuenta del compromiso por hacer posible la conciliación de la vida familiar y laboral desde nuestro Instituto.
Sirvan estas líneas para reflexionar sobre la maternidad como una elección libre y no como un destino; que aprendamos a respetar las diversas posibilidades de ser madre; a insistir en el diseño de políticas públicas largoplacistas eficaces y eficientes para atender el cuidado de las infancias; y, por supuesto, a seguir trabajando desde el gobierno y al interior de las instituciones para comprender que ser madre trabajadora no implica señalamientos ni represalias. Que el próximo domingo sea un día de festejo, celebración y gratitud a quienes desde su hogar, desde sus trabajos, desde sus aulas, desde su activismo y desde las calles han resignificado el Día de las Madres en México.
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