Hace pocos días sorpresivamente la UNAM dio a conocer la realización de una revisión de los exámenes que miles de jóvenes aplicaron para ingresar a dicha institución, particularmente de los que obtuvieron calificaciones casi perfectas, concluyendo que muy probablemente algunos de ellos utilizaron la Inteligencia Artificial (IA) aprovechando que dicho examen fue en modo virtual; razón por la cual, deberán repetir la prueba esta vez de manera presencial.
De comprobarse dicha sospecha no debe llevarnos a generalizar que los jóvenes hacen trampa para alcanzar objetivos, pero si a reflexionar sobre el papel que deben cumplir herramientas como la Inteligencia Artificial en el desarrollo del conocimiento y en las diversas actividades que como sociedad realizamos cotidianamente.
La historia reciente está llena de acontecimientos positivos y negativos sobre la aplicación de la tecnología e Inteligencia Artificial; traigamos a la memoria la reciente pandemia del Covid-9 que azotó al mundo con un saldo catastrófico en vidas humanas y pérdidas económicas, pero fue gracias a la utilización de la tecnología que se logró contener mediante la producción de medicamentos en tiempo récord, pero también a través de un sistema de comunicación y control que detuvo su propagación.
También existe ahora la robótica utilizada en cirugías complejas con altos niveles de precisión que han reducido costos, tienen un bajo nivel de invasividad y sobre todo, menor tiempo en la recuperación del paciente; los avances tecnológicos los encontramos en la producción de automóviles, de frutas y hortalizas, en la organización y control administrativo e incluso en algunas áreas de organización de los procesos electorales como la hechura del padrón electoral o la emisión del voto.
Afortunadamente el recuento constructivo de la IA es largo; pero también empieza a tener su lado negativo sobre el cual debemos poner mayor atención para que este instrumento tecnológico no se distorsione y se utilice de forma inadecuada.
Algunos casos al respecto fue el fraude y engaño digital que se registraron en Hong Kong en el año 2024 donde la policía denunció un fraude de 25 millones de dólares cometido por ciberdelincuentes que mediante la utilización de “avatares” sorprendieron a un empleado del departamento de finanzas de la empresa, en el que su supuesto jefe con el aval de sus compañeros de oficina le solicitaba el depósito de 200 millones de dólares de ese país en 11 cuentas diferentes, lo cual hizo y no fue hasta días después que la víctima al verificar la transferencia sospechó del engaño y dio aviso a la policía.
Otro ejemplo es el de Emily Hart, la enfermera ficticia simpatizante de Donald Trump, creada por un estudiante de medicina de la India, que mediante la utilización de Inteligencia Artificial generativa y algoritmos logró tener miles de seguidores en Instagram y de esta forma vendía mercancía, recibía donaciones y monetizaba, lo cual le representó el ingreso de miles de dólares mensuales hasta que fue descubierta por reportajes de investigación a nivel global y eliminada la cuenta de la red social respectiva.
De lo más reciente es la creación de jurisprudencia falsa creada con Inteligencia Artificial utilizando modelos de lenguaje que mediante "alucinaciones" crean expedientes, Tribunales, disputas jurídicas, personas, tesis, que parecen reales pero que son falsos; quienes han caído en la trampa ha sido por exceso de confianza en creer toda la información que se nos proporciona por Internet pero también por la práctica muy común de copiar y pegar sin verificar la validez de la información; las consecuencias para los litigantes han ido desde la sanción económica hasta el descrédito profesional por la pérdida de casos.
Los ejemplos citados deben motivarnos para colocar la utilización de la tecnología en su justa dimensión, sin rechazarla pero tampoco aceptarla de manera irreflexiva, pero si mediante la inteligencia humana programarla y regularla para que continúe siendo una herramienta positiva, útil y socialmente constructiva.
Ojalá lo sucedido en la UNAM con los exámenes de algunos aspirantes además de ser sancionado, quede registrado como una anécdota y un hecho que no debe repetirse de nuevo. El reto para la humanidad debe ser el aprovechamiento y buen uso de la tecnología que se desarrolla vertiginosamente.
Conéctate
