Comunicación
Social

Viernes, 23 Octubre 2026 06:00

Informar: el mejor combate al desorden informativo

Escrito por

La IA puede ser una herramienta para aprender o un atajo que nos lleve a aceptar respuestas sin cuestionarlas

 

Ante las limitaciones de tiempo y capacidad que tenemos para informarnos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, consciente o inconscientemente, usamos estrategias simplificadas para tomar decisiones o formarnos una opinión. En la literatura especializada se le han llamado atajos mentales y este proceso ha sido estudiado desde el siglo pasado, cuando ya se advertían tanto los beneficios como los riesgos de recurrir a estos atajos.

 

Si bien los medios de comunicación y las instituciones han cumplido un papel importante al acercarnos información y facilitar su comprensión, no sorprende que la inteligencia artificial (IA), con su capacidad para imitar ciertas funciones cognitivas humanas, haya comenzado a ocupar un lugar cada vez más importante en este terreno.

 

Pero que la IA facilite el aprendizaje y el acceso a la información no significa que esté libre de contribuir al desorden informativo; es decir, la circulación de información falsa o engañosa, difundida con o sin intención de causar daño. La IA puede ser una herramienta para aprender o un atajo que nos lleve a aceptar respuestas sin cuestionarlas.

 

En el ámbito político, estos riesgos cobran especial relevancia. La inteligencia artificial -específicamente los chatbots más conocidos como Gemini, Claude, ChatGPT, entre otros- puede ayudarnos a encontrar información electoral, pero ¿qué pasa cuando sus respuestas son incorrectas o están desactualizadas? Un estudio reciente del Institute for Strategic Dialogue, realizado de cara a las elecciones estadounidenses de 2026, puso a prueba seis modelos de IA con preguntas sobre cómo votar y las reglas de los procesos electorales. El hallazgo es una señal de alerta: alrededor del 12% de las respuestas podían inducir a error de manera significativa y afectar la capacidad de las personas para ejercer su derecho al voto.

 

El modelo con mejor desempeño fue GPT-5.5, de ChatGPT, con un 89% de respuestas precisas. Vale la pena mirar la cifra al revés: incluso en el modelo con mayor precisión, hubo respuestas inexactas o desactualizadas. Que una herramienta responda con seguridad y fluidez no significa que la información sea necesariamente correcta. En materia electoral, esta incertidumbre puede tener consecuencias, entre ellas, debilitar la confianza en las elecciones.

 

Cuando las personas no encuentran respuestas claras sobre cómo, cuándo o dónde votar, los vacíos de información pueden convertirse en terreno fértil para la desinformación. Por eso, además de advertir sobre los errores de la IA, vale la pena preguntarnos cómo aprovechar estas herramientas para facilitar el acceso a información confiable.

 

En esa dirección, OpenAI y Anthropic -empresa detrás de Claude- anunciaron una colaboración con Democracy Works, una organización apartidista que facilita el acceso a información electoral para acercarla a quienes consultan sus chatbots, de cara a las elecciones legislativas de Estados Unidos, previstas para noviembre de 2026. En lugar de depender únicamente de la información con la que fueron entrenados sus modelos, estos asistentes utilizarán información electoral específica y verificada para responder las dudas de las personas.

 

La lección trasciende a la inteligencia artificial. Más allá de las atribuciones y responsabilidades que corresponden a cada actor del ecosistema democrático, combatir la desinformación e información falsa exige, ante todo, garantizar el acceso a información veraz, clara y oportuna.

 

Las prohibiciones y restricciones pueden formar parte de la respuesta, pero difícilmente serán suficientes si no van acompañadas de información que permita a las personas contrastar lo que escuchan. Frente a la contaminación informativa, informar mejor es proteger la democracia.

Conéctate