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Jueves, 17 Septiembre 2026 06:00

Comienza el proceso electoral

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Hay una cifra que conviene no dejar pasar: en 1996 se instalaron 11 mil 663 casillas; para 2024, se requirieron 20 mil 979. De cara a 2027, se proyectan más de 22 mil. Entre estos números caben tres décadas de una entidad que no ha dejado de crecer y de exigirle más a sus instituciones. Y cabe también una idea que vale la pena discutir ahora que arranca una nueva elección: las instituciones se construyen aprendiendo de lo que funciona y corrigiendo lo que puede hacerse mejor.

 

El pasado 14 de septiembre, dimos inicio formal al Proceso Electoral para la Elección de Diputaciones y Ayuntamientos 2026-2027. A esta cita llegamos con un historial que respalda el profesionalismo del IEEM. En treinta años, el IEEM ha organizado cinco elecciones de gubernatura, diez procesos para renovar diputaciones y ayuntamientos, comicios extraordinarios y, apenas el año pasado, una elección inédita para integrar cargos del Poder Judicial. En el camino se gestionaron más de 177 millones de boletas, se escrutaron más de 142 millones de votos y participaron más de 81 millones de personas votantes. Son datos que impresionan por lo que representan: procedimientos afinados, imprevistos atendidos y sistemas actualizados. 

 

Y lo que viene no es menor. 

 

El próximo 6 de junio de 2027, quienes vivimos en el Estado de México renovaremos las 75 diputaciones del Congreso local y los ayuntamientos de los 125 municipios. Se desplegarán las acciones necesarias para registrar un potencial de más de 17 mil candidatutas de los 10 partidos, recibir el voto de más de 13 millones de personas y la instalación de los 170 órganos desconcentrados. 

 

Pero detrás de cada número hay algo que ningún sistema sustituye: personas. La experiencia no vive únicamente en reglamentos y procedimientos, sino en quienes los operan. Habitan en quienes llevan años haciendo el registro de candidaturas; en el desarrollo de sistemas; en el resguardo de documentación y material electorales, y en velar por la paridad e inclusión. A ellas se sumarán miles de personas que integrarán las mesas directivas de casilla y observarán la elección.

 

Pero toda esa maquinaria institucional converge en la emisión del voto. Y ahí aparece uno de los principales retos de 2027: la participación ciudadana. Como Instituto, debemos acercarnos a quienes participan menos y explicar mejor lo que se decide en una elección local. El 6 de junio de 2027 elegiremos autoridades cuyas decisiones inciden en la vida cotidiana y en las comunidades donde vivimos. 

 

Esa tarea se ha vuelto más exigente. Si en 1996 el desafío era hacer llegar la información a un territorio enorme, hoy el entorno es distinto. La información circula a gran velocidad, las redes sociales transformaron cómo discutimos lo público y la inteligencia artificial, junto con sus posibilidades, facilita la generación de contenidos falsos. Frente a ello, corresponde a la autoridad electoral ofrecer información oficial, verificable y oportuna.

 

También se suman desafíos que exigen coordinación entre autoridades, como la violencia política contra las mujeres en razón de género, la ciberseguridad y la protección de candidaturas, personal del IEEM e instalaciones.

La experiencia, por supuesto, no evita los problemas, pero sí permite reconocerlos a tiempo y enfrentarlos mejor. En el Instituto nos comprometemos a organizar con rigor, informar con oportunidad y mantenernos abiertos al escrutinio público.

 

El 6 de junio de 2027 la decisión será de la ciudadanía. Conocer las opciones, formar un criterio propio y expresarlo en las urnas es la parte del proceso que ninguna casilla, ningún sistema ni ninguna autoridad electoral puede hacer en su lugar. Treinta años de instituciones se sostienen, al final, en ese gesto individual.

 

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