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Lunes, 01 Junio 2026 06:00

LA FIEBRE DEL FÚTBOL FRENTE AL EJERCICIO DEMOCRATICO

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Es ya conocido por la población, que una de las sedes para este mundial 2026, será nuestro país, no obstante, prácticamente inmediatamente después de este suceso, acontecerá el inicio del siguiente proceso electoral donde para el Estado de México, serán renovados los cargos a diputaciones del Congreso Local, así como los ayuntamientos de la entidad.

 

Este escenario permite advertir que 2026 será un año de intensa participación social. Por un lado, millones de personas vivirán la emoción de la llamada “fiebre futbolera”; por el otro, la ciudadanía será parte de uno de los ejercicios más importantes de toda sociedad democrática: la renovación periódica de sus instituciones mediante el voto.

 

Ambos acontecimientos implican organización, participación y responsabilidad colectiva. Aunque el fútbol y la democracia pertenecen a ámbitos distintos, el primero puede servir como referencia para reflexionar sobre el nivel de involucramiento ciudadano en el segundo.

 

Esto resulta relevante puesto que esa misma intensidad futbolera no siempre se refleja en la participación electoral. Mientras el entusiasmo deportivo moviliza multitudes, los procesos democráticos continúan enfrentando retos relacionados con el involucramiento ciudadano y la responsabilidad cívica.

 

Por ello, el Mundial 2026 también representa una oportunidad para reflexionar sobre el significado de ser ciudadanos activos. Si como sociedad somos capaces de unirnos y participar masivamente en torno a un evento deportivo, también podemos hacerlo en torno a las decisiones públicas que impactan nuestra vida cotidiana.

 

Como lo concebía Aristóteles, la política no se limita a una forma de gobierno, sino que constituye el arte de organizar la convivencia y la justicia. En ese sentido, la democracia requiere algo más que instituciones: necesita ciudadanía participativa, consciente y comprometida.

 

Quizá la gran enseñanza de esta coincidencia entre el Mundial y el proceso electoral sea precisamente esa: entender que participar no solo implica alentar a una selección, sino también involucrarse en la construcción colectiva de la vida pública.

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