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Miércoles, 18 Marzo 2026 06:00

Hablemos de la Reforma Electoral

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Proponer una reforma electoral vislumbra una transición democrática tal y como ocurrió en el periodo de 1977 a 1997, en donde existieron importantes cambios en el sistema electoral mexicano, en palabras de José Woldenberg “México vivió una transición democrática, pasando de un sistema autoritario a una germinal democracia”, de igual manera sostiene que el proceso de transición democrática concluye con la reforma electoral de 1996, periodo al que se le conoce como autentica transición democrática.

 

De esta manera, lo que se busca con una reforma precisamente es un cambio o modificación, para ir mejorando la ley a los nuevos cambios sociales.

 

Desde hace un par de años se ha buscado generar una reforma electoral en el sistema jurídico mexicano, el primer intento de reforma se materializo el 28 de abril de 2022, cuando el Ejecutivo Federal presentó una iniciativa de reforma constitucional en materia electoral, la cual buscaba modificar sustancialmente la estructura y el funcionamiento del Instituto Nacional Electoral (INE) e incluía la reducción del número de consejerías y la elección de sus integrantes mediante el voto popular.

 

Dicha reforma no alcanzo la mayoría calificada requerida en la Cámara de Diputados, sin embargo, el ejecutivo tenía un plan B que consistía en la reforma a la legislación secundaria, consistía en modificar diversas leyes federales para reestructurar al INE, reducir su presupuesto y estructura territorial, limitar la fiscalización de partidos y modificar las reglas de comunicación social, dicha reforma tampoco logro la mayoría calificada por el Congreso.

 

En relación con lo anterior, en el mes de agosto de 2025, el actual Ejecutivo Federal, instaló la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, sus objetivos eran revisar el financiamiento y fiscalización de partidos, sistema de votación, tiempo en radio y televisión, uso de inteligencia artificial, democracia participativa, entre otros temas, sin embargo, se cuestionaba si realmente el gobierno en turno buscaba una reforma electoral para fortalecer el sistema democrático o una adaptación de la ley a una legitimidad ganada en las urnas.

 

No obstante, el pasado 2 de marzo el ejecutivo presentó la iniciativa de reforma electoral misma que contemplaba la nueva integración del Congreso de la Unión, reducción del gasto, fiscalización, tiempos en radio y televisión, cómputos distritales, democracia participativa y acciones afirmativas, la cual no fue aprobada por lo que nuevamente el ejecutivo presentara un plan B para generar cambios en el sistema electoral.  

 

En conclusión, esperemos que México a través de las reformas que se planteen pueda lograr nuevamente una autentica transición hacia la democracia, ya que existen diversas áreas de oportunidad para mejorar el sistema electoral mexicano, desde una perspectiva neutral e integral.  

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