Nombrarla a ella: La memoria como un acto de resistencia
Escrito por Partido Verde Ecologista de MéxicoEl pasado 9 de febrero del 2020 México se paralizó con una noticia que nos conmocionó por la brutalidad del crimen, la implicación de servidores públicos que revictimizaban a la víctima y por poner en el debate nacional el quehacer de los medios de comunicación y la urgencia de ejercer el periodismo con perspectiva de género.
En la alcaldía Gustavo A. Madero una joven de apenas 25 años fue cruelmente privada de la vida por su pareja sentimental de 46 años tras una discusión; los reportes indican que la víctima recibió múltiples puñaladas en el cuello lo que le provocó la muerte; posterior a ello el feminicida la desolló, extrajo varios órganos del cuerpo para intentar deshacerse de ellos en el drenaje y una coladera.
Tras fallar en su intento por ocultar una escena tan perturbadora, le marcó a su ex esposa para que fuera a recoger a un hijo en común que se encontraba presente en la escena del crimen; durante esa llamada telefónica le confesó a su ex esposa lo que le había hecho a su actual pareja; por lo que ella procedió a marcar a las autoridades para que el feminicida fuera detenido, quien en 2023 fue sentenciado a 70 años de prisión.
Existe mucha más información sobre el caso, pero lo más impactante vino después; si bien podemos catalogar a los medios de comunicación como amarillistas por haber difundido en redes sociales, televisión y periódicos en primera plana las imágenes del cuerpo sin vida de la víctima; fueron al menos 6 servidores públicos quienes se encargaron de facilitar la información y dichas imágenes a la prensa, generando una indignación nacional por su falta de profesionalismo y humanidad hacía la víctima y su familia.
Asimismo, existieron juicios que generan enojo, molestia, indignación y hasta cierto punto frustración porque se emitieron posicionamientos sobre la vida, los últimos momentos y la muerte de la víctima; a nosotros como sociedad no nos debe importar respecto a una víctima si se vestía de cierta manera, si salía de fiesta, si tenía muchos amigos, si era madre soltera, si su pareja era mayor, si tuvo la oportunidad de dejarlo con anterioridad al hecho o no, si ya lo había denunciado o no tuvo esa iniciativa, debemos transitar hacia la empatía y tolerancia.
Y es que debemos considerar que el sistema de justicia en nuestro país para mujeres en situaciones de violencia sigue sin restituir derechos ni reparar los daños hacia las víctimas, es decir continua con fallas que deben atenderse como asunto prioritario en favor de las justiciables.
En el caso que hoy nombramos, no pasa desapercibido que cuando las fotos de la víctima se difundieron rápidamente en la web, colectivos feministas se organizaron para que al ingresar en los buscadores el nombre ya no se pudieran encontrar esas imágenes que sobajaron tanto su memoria, en su lugar se encontraron imágenes de flores y paisajes.
El caso fue tan mediático que hasta el momento no hizo falta mencionar el nombre de la víctima para que el lector supiera de quién hablamos.
La Ley Ingrid fue aprobada en 2022 para prevenir y/o sancionar la exposición mediática de todo tipo de material audio visual, documento o evidencia en el que se muestre a las víctimas de homicidio y/o feminicidios; sin embargo, hay muchos estados de la República Mexicana que aún no la adicionan a sus leyes y códigos; por lo que es un área de oportunidad para que los partidos políticos unamos fuerzas sin importar los colores para buscar seguir legislando en favor de las víctimas, que son quienes realmente importan.
Hoy nombramos a Ingrid como acto de resistencia contra el olvido y la deshumanización, recordarla implica una lucha por la dignidad en favor de las víctimas que nos convoca a todos, pues como sociedad debemos reeducarnos y optar por la no violencia, la complicidad o el juicio; demandar instituciones que aspiren a la construcción de una justicia con perspectiva de género y por supuesto que la voluntad política siga legislando para que la “Ley Ingrid” no sea un esfuerzo aislado, sino una suma en la construcción de leyes que protejan a cada niña, adolescente o mujer.
Honrar la memoria de Ingrid Escamilla es comprender que la justicia no se alcanzó con una sentencia de 70 años, sino que se consolidará cuando se construyan mecanismos y medidas que garanticen que ninguna otra víctima sea despojada de su dignidad.
#IngridEscamilla
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