Comunicación
Social

Este mes reúne dos conmemoraciones significativas con respecto de los derechos humanos de las mujeres: La Semana Mundial de la Lactancia Materna y el Día Mundial de la Obstetricia y la Embarazada. La primera va del 1 al 7 de agosto y se trata de una campaña mundial para concientizar y sensibilizar sobre la lactancia en condiciones adecuadas, ésta no es una decisión que se acota a la vida privada, sino un derecho que requiere información, redes de apoyo y compromiso institucional para ejercerlo en los espacios laborales. La segunda, pensada para el último día del mes, busca reconocer la labor de quienes con ética y profesionalismo otorgan atención y trato digno a las personas gestantes durante el embarazo, el parto y el puerperio.

 

Estas fechas coinciden en la importancia de reflexionar sobre cómo replantear el derecho al cuidado así como el derecho de las mujeres a la salud con el fin de garantizar espacios libres de violencia y discriminación. A su vez, nos invitan a mirar en retrospectiva para evaluar, identificar y trabajar en los pendientes, pues persisten prácticas que obstaculizan el ejercicio pleno de nuestros derechos. Ejemplo de ello es la violencia obstétrica. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) de 2021, el 31.4 % de las mujeres que tuvieron un parto o cesárea en el rango de 15 a 49 años, entre 2016 y 2021, experimentó algún tipo de maltrato (cesáreas innecesarias; gritos, regaños o comentarios ofensivos por quienes las atendieron; negativa a ponerles anestesia; colocarles un dispositivo anticonceptivo u operarlas para ya no tener hijos sin su consentimiento).

 

La permanencia de esta violencia institucional contra las mujeres nos obliga a trabajar de manera cotidiana y conjunta: la democracia paritaria y libre de violencia se construye desde el ámbito privado. De ahí la importancia de reorganizar de manera paritaria también el trabajo doméstico y de cuidados. Desde el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), este compromiso se materializa en impulsar la igualdad sustantiva y en generar condiciones óptimas para propiciar la conciliación de la vida familiar y laboral mediante licencias por parto, paternidad, adopción de menores de edad, cuidados parentales, lactancia, entre otras. Así mismo, se realizan diversas reconfiguraciones de los espacios físicos como contar con cambiadores de pañales en sanitarios de hombres y mujeres o nuestra sala de lactancia como un espacio en el que las usuarias pueden amamantar, extraer o conservar leche materna durante su estancia en el Instituto.

 

Finalmente, no quiero dejar de mencionar una fecha más de este mes significativa en nuestro país respecto al derecho de las mujeres a la educación. El 24 de agosto de 1887, Matilde Petra Montoya Lafragua presentó su examen profesional y obtuvo su título para convertirse en la primera mujer en México con la distinción de médica cirujana por la Escuela Nacional de Medicina. Como ella, y como lo han enfrentado también las mujeres en la política, su presencia implicó múltiples desafíos pero, al mismo tiempo, logró cambiar los referentes simbólicos y abrir la brecha a las generaciones subsecuentes. Sirvan estas conmemoraciones para reconocer lo conquistado, defenderlo y no dar un paso atrás en el acceso y ejercicio de los derechos humanos para todas las personas. Hagamos de la igualdad y el trato digno una práctica cotidiana.

Este año, ONU Mujeres advirtió que ningún país ha alcanzado la igualdad jurídica plena entre mujeres y hombres y que, a nivel mundial, las mujeres cuentan, en promedio, con el 64 % de los derechos jurídicos reconocidos en comparación con los hombres. Este dato permite mirar una realidad: los derechos no avanzan de manera lineal y puede volver a ponerse en duda aquello que parecía consolidado.

 

Un ejemplo reciente ocurrió en Texas cuando Turning Point USA organizó una cumbre de liderazgo femenino donde algunas asistentes expresaron que estarían dispuestas a renunciar a su voto individual para favorecer un modelo de “voto por hogar”. Al mismo tiempo, en redes sociales han ganado visibilidad contenidos vinculados con la corriente tradwife que idealizan un estilo de vida con base en roles y estereotipos de género.

 

El alcance de estos planteamientos importa porque va más allá de una discusión sobre cómo votar e implica retroceder en el acceso y ejercicio de los derechos que otorga la condición de ciudadanía para las mujeres. Esta lucha política inició hace siglos con Olympe de Gouges (Marie Gouze) al redactar la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana en 1791 y que, posteriormente, las sufragistas impulsarían por todo el mundo. En México, el derecho de las mujeres al voto quedó reconocido constitucionalmente en 1953 mientras que 2014 y 2019 consolidaron la paridad como principio constitucional. Estos avances en conjunto con otras reformas como la de reconocer y tipificar la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género, han sido clave para cambiar el panorama político y abrir más espacios para que las mujeres accedan y ejerzan el poder político en condiciones de igualdad, esto es: pasar de la igualdad descriptiva a la igualdad sustantiva. El recordar este camino permite comprender por qué ningún derecho debería volver a plantearse en términos restrictivos o regresivos, pues los derechos humanos de las mujeres llevan consigo siglos de exigencia, organización, lucha y la vida de muchas de ellas.

 

Sin duda, también resulta necesario reflexionar sobre las razones por las que algunos discursos asociados con los roles tradicionales parecieran encontrar cierta aceptación. Muchas mujeres participan en la vida profesional, académica, comunitaria y política sin que las tareas de crianza, cuidados y trabajo doméstico se distribuyan de la misma manera.  El identificar esta realidad permite advertir que la igualdad no puede alcanzarse con abrir nuevos espacios mientras permanecen intactas las cargas históricamente asignadas. Así mismo, es importante insistir en que los feminismos no pretenden establecer una sola forma de vida para las mujeres, por el contrario, buscan que cada mujer pueda elegir sobre el rumbo de su vida sin que una condición biológica determine su futuro ni que alguien más decida en su nombre.

 

La defensa de estos derechos ha sido construida principalmente por mujeres pero sostenerlos en la actualidad requiere una responsabilidad más amplia. Los hombres también tienen un papel frente a las violencias y las desigualdades: asumirse como desertores del patriarcado para acompañar las exigencias de las mujeres con su respectiva toma de postura desde los espacios que ocupan. Uno de los ejemplos más recientes, el futbolista Borja Iglesias Quintás decidió apartarse y no volver a jugar en la selección española mientras las condiciones no cambiaran después de la violencia ejercida contra su colega Jennifer Hermoso Fuentes. Acciones como esta muestran que todas las personas podemos y debemos ser parte de la defensa por los derechos humanos. Desde luego, no sustituyen la voz de quienes viven directamente una injusticia, pero se suman a ella al romper el pacto patriarcal.

 

Conviene recordar que la protección de los derechos se construye en colectivo frente a discursos que pretenden ser una regresión para la ciudadanía de las mujeres. Como refiere Leticia Bonifaz Alfonzo “Ninguna conquista es definitiva […] mirar donde estamos […] nos permitirá mantenernos en alerta permanente ante cualquier intento de retroceso o exclusión”.

La información pública cumple su propósito cuando puede encontrarse, comprenderse y utilizarse. Acercar a las personas temas de igualdad de género y no discriminación, de manera clara y accesible, es indispensable para conocer derechos, identificar herramientas y participar de manera informada. Con esta convicción por democratizar el conocimiento, desde la Comisión de Igualdad de Género y No Discriminación, impulsamos la actualización de su minisitio como parte del Programa de Trabajo 2026. Este proceso permitió revisar la organización de los contenidos, incorporar información actualizada, hacer más sencillo e intuitivo el recorrido por sus distintas secciones y renovar su imagen.

 

El minisitio se organiza en una página principal y cinco secciones temáticas. Respecto a la página principal es posible acceder a documentos y herramientas para prevenir y atender la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género (VPMRG); revisar las sesiones de la Comisión; acercarse a las Redes de Mujeres Electas y Juzgadoras; así como encontrar medios de contacto y orientación. En la sección “Historia” se presentan la integración, el objetivo, las atribuciones y los antecedentes de la Comisión, además del Programa de Trabajo 2026 con sus Acuerdos y Actas que permiten dar seguimiento a sus actividades. Por su parte, la sección “Aprendizaje” reúne eventos de sensibilización y capacitación dirigidas a partidos políticos, candidaturas, medios de comunicación, personas servidoras públicas, academia y ciudadanía interesada.

 

El recorrido continúa con la pestaña “Mujeres” donde, mediante una línea del tiempo, se recuperan momentos importantes en el reconocimiento de sus derechos político-electorales, los avances en su representación política en el Estado de México hasta llegar a la paridad de género con sus respectivos materiales para identificar y prevenir la VPMRG. En el apartado “Acciones Afirmativas” se encuentra el acceso al minisitio especializado en esta materia, así como la información de la consulta realizada en 2023 a los grupos en situación de vulnerabilidad en el Estado de México. A estos contenidos se suma “Publicaciones” que concentra guías, investigaciones y materiales sobre participación política, igualdad, no discriminación y VPMRG.

 

En definitiva, contar con un minisitio más claro y accesible también permite que quienes integramos el IEEM conozcamos mejor los recursos disponibles, comprendamos el alcance del trabajo de la Comisión y reconozcamos que la igualdad, la no discriminación y la perspectiva de género deben estar presentes en cada ámbito de nuestra labor.

 

Reconozco el trabajo, compromiso y convicción de las áreas del IEEM que estuvieron involucradas en la renovación del minisitio: la Unidad Coordinadora de Género, la Unidad de Comunicación Social y la Unidad de Informática y Estadística. Quienes, tras realizar un análisis integral, trabajaron de manera coordinada para materializar este ejercicio de transparencia proactiva, de utilidad social y de información accesible a la ciudadanía.

 

Les invito a conocer el minisitio, recorrer sus secciones y compartir sus contenidos. El acercarnos a estas herramientas también es una forma de participar porque una democracia informada se fortalece cuando más personas conocen sus derechos y cuentan con recursos para ejercerlos, esto contribuye a construir espacios libres de discriminación y de violencia con la finalidad de hacer realidad la igualdad hasta que todos los derechos sean para todas las personas

 

Martes, 14 Julio 2026 06:00

UNA VEZ MÁS, LA PRIMERA DE MUCHAS

Hay historias que marcan un antes y un después en la historia de la humanidad porque abren camino hacia el futuro como la de Katia Itzel García Mendoza al ser la primera árbitra central mexicana en participar en copas mundiales de futbol varonil; su trabajo no se queda únicamente en una designación deportiva: nos recuerda que es posible cambiar los referentes simbólicos y abrir brecha para muchas más.

 

Su historia nos invita a reconocer su esfuerzo y a mirar aquello que todavía falta, porque cuando una mujer llega a un espacio que parecía exclusivo para los hombres, no solo enfrenta la exigencia propia de su labor, sino también el juicio, la duda y la resistencia de quienes todavía cuestionan su presencia a partir de los estereotipos de género. Como Katia Itzel lo ha expresado desde su propia experiencia en el arbitraje: “Nos cuesta el doble que nos tomen en serio y la mitad que nos cuestionen”.

 

Esta frase resume una realidad que no se limita al deporte: nos dice una verdad que atraviesa muchos espacios de la vida diaria. La igualdad se construye cuando las mujeres podemos participar, decidir, permanecer y ser reconocidas. Sólo así podremos avanzar hacia la construcción de una democracia paritaria que se fortalece cuando las mujeres pueden acceder y ejercer el poder político en condiciones de igualdad y libres de violencia política en razón de género.

 

Por eso, hablar de Katia Itzel no es hablar únicamente del Mundial, es destacar su disciplina, preparación, resiliencia y la posibilidad avanzar hacia una sociedad donde las mujeres podemos y debemos estar en todos los espacios: en el deporte, en la política, en las instituciones, en la academia, en la ciencia, en la cultura y en todos y en cada uno de los ámbitos o escenarios donde se toman decisiones y se construyen comunidades.

 

En ese mismo sentido, este Mundial nos ha dejado una reflexión importante: por algunos días, la emoción colectiva por México nos hizo creer que algo difícil podía suceder. Ese “¿Y si sí?” que acompañó a millones de personas no tendría que quedarse únicamente en una cancha ni terminar con un marcador: puede convertirse en una pregunta para mirar los pendientes que todavía tenemos y que como sociedad (así, en equipo) nos toca resolver.

 

¿Y si sí podemos construir espacios más justos y libres de violencia para las mujeres? ¿Y si sí dejamos de ver como extraordinario que una mujer llegue a donde nunca se le debió negar su acceso? ¿Y si sí pasamos de celebrar a “la primera” a garantizar e impulsar a muchas más? Abrir camino no es solo alcanzar una meta personal: Es allanar el camino, abrir la puerta y dejarla abierta a las siguientes generaciones para que no tengan que empezar desde cero y, también, es mostrar que aquello que parecía imposible puede volverse un referente e inspiración para muchas otras mujeres.

 

Una vez más, la primera de muchas. ¡Gracias Katia Itzel!, porque como lo refieres en tus redes sociales: “Por ellas, por nosotras, por todas”.

 

El 28 de junio se conmemora el Día Internacional del Orgullo LGBTTTIQ+. Fecha que nos invita a recordar que sus derechos y libertades han sido resultado de años de resistencia, visibilización, organización, activismo y participación colectiva. Esta conmemoración remite a los acontecimientos ocurridos en 1969 en el bar Stonewall Inn, en Nueva York, donde la comunidad, tras una serie de redadas arbitrarias y reiteradas, resistió y se manifestó en contra de la discriminación, la persecución y la represión. Ese episodio marcó el inicio del movimiento LGBTTTIQ+ moderno porque, un año después, tuvo lugar la primera marcha del Orgullo en diferentes ciudades de Estados Unidos que, eventualmente, se extenderían a otros países. Desde entonces, junio se convirtió en un mes simbólico para hacer visible la diversidad y refrendar el compromiso con la igualdad, la no discriminación y los derechos humanos.

 

En México, de acuerdo con el investigador Jordi Díez, para 1978, existían tres grupos organizados de personas homosexuales: Frente Homosexual de Acción Revolucionario (FHAR); Grupo Lambda de Liberación Homosexual; y Oikabeth. En este mismo sentido, dos marchas fueron significativas para el movimiento LGBTTTIQ+ mexicano: la primera, la realizó el FHAR el 26 de julio de 1978 y su exigencia fue la liberación de presos políticos homosexuales; mientras que, en la segunda, el 2 de octubre de 1978 marcharon integrantes de los tres grupos en el marco del décimo aniversario de la matanza de Tlatelolco.

 

No obstante, desde esas décadas hasta nuestros días, el camino hacia el reconocimiento y el ejercicio pleno de sus derechos humanos enfrenta desafíos importantes. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) de 2021, cinco millones de personas se autoidentifican con una orientación sexual e identidad de género LGBTI+; de ellas, el 32.3 % manifestó haber vivido alguna situación de discriminación durante ese año. En comparación con personas no pertenecientes a la diversidad sexual, la frecuencia de discriminación es el doble en la población LGBTI+.

 

Ante este panorama, por lo que refiere a los derechos político-electorales, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) mantiene un compromiso permanente de impulsar acciones y decisiones que favorecen una participación y una representación política más incluyente. Por ello, en colaboración con la organización Yaaj México, el pasado martes 23 de junio, Alejandra Paredes e Iván Tagle Durand impartieron el curso “Participación política y ciudadanía diversa: construyendo democracias inclusivas” donde se reflexionó sobre los avances y desafíos de la participación política de la población LGBTTTIQ+. Entre las principales conclusiones, se destacó la importancia de “articularnos y generar comunidad” desde cada uno de nuestros espacios de corresponsabilidad.

 

Sin duda, conmemorar el Día Internacional del Orgullo LGBTTTIQ+ implica reconocer a quienes antecedieron en esta lucha; apropiarse de las calles y del espacio digital; documentar e investigar; y tejer alianzas; también significa reconocer que la democracia se construye todos los días mediante acciones que amplían derechos, promueven la participación y hacen posible que todas las personas en su diversidad sean parte de los espacios donde se toman decisiones. Como concluyeron en el curso “la diversidad no es un reto para la democracia, al contrario, es una de sus mayores fortalezas”.

 

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